Afuera del parque Samanes, un bus blanco con franjas naranjas llamó la atención entre los vehículos que circulan por la zona. No parece, a primera vista, una vivienda. Pero detrás de sus puertas está la casa en la que una familia argentina lleva casi tres años recorriendo Sudamérica. En la vereda, sentados en pequeñas sillas, estaban Pablo Alvez Da Cunha y Carla Menna, junto con sus hijas Liz, Lea y Lok. Picky, la perrita de la familia, también formaba parte de la escena.PublicidadEl bus permanecía estacionado el martes 25 de agosto, a pocos metros, convertido en el hogar desde el que los cinco integrantes han hecho de la carretera su lugar de residencia. La familia argentina llegó a Ecuador hace aproximadamente dos meses y el lunes llegó a Guayaquil, después de haber recorrido distintos puntos de la Sierra. Para ellos, una de las características que más los sorprendieron del país es la variedad que puede encontrarse en distancias relativamente cortas.PublicidadPublicidad“Ayer (lunes) llegamos aquí a Guayaquil y hace una semana estuvimos en Riobamba después de recorrer toda la Sierra, donde el clima era superagradable, muy frío, pero a pocos kilómetros ya estamos otra vez en calor”, contó Da Cunha entre risas y con asombro.Durante su paso por Ecuador conocieron Quito, los volcanes Chimborazo y Cotopaxi, la laguna de Quilotoa, ciudades de Imbabura, entre otros lugares. Los paisajes andinos fueron uno de los aspectos que más destacaron, aunque recorrer las carreteras ecuatorianas también representó un desafío para Da Cunha, quien es el encargado de conducir el bus.“Argentina es bastante plana. Si bien tenemos cordillera, no es tan transitada y nuestros motores no tienen freno de motor. Nosotros tenemos solo freno, se nos calientan y nos quedamos sin freno, así que vamos muy despacito”, explicó.Por eso, ofreció disculpas a los conductores ecuatorianos por circular lentamente en algunos tramos. La precaución, explicó, es necesaria debido al tamaño del vehículo y a las pendientes que encuentran durante el recorrido.Aun así, su valoración de las carreteras ecuatorianas es positiva. Pablo destacó las vías, los paisajes y los pueblos andinos que encontraron en el camino. En Guayaquil todavía no habían recorrido muchos sitios y esperaban recibir recomendaciones de los habitantes antes de continuar hacia la Costa.PublicidadUna familia sobre ruedasEl viaje comenzó en Córdoba, Argentina. Carla Menna, esposa de Pablo Da Cunha, era docente de educación primaria y su esposo trabajaba en administración de una planta de acopio. Después de la pandemia, Menna planteó una idea que inicialmente parecía difícil de concretar: comprar una casa rodante y salir a recorrer Sudamérica sin establecer una fecha para regresar.Para Da Cunha, tomar esa decisión implicaba dejar un trabajo estable y una vida que ya estaba organizada. Por eso, al principio no estaba seguro de dar el paso. Con el tiempo, sin embargo, el proyecto comenzó a tomar forma y ambos decidieron construir su propia vivienda sobre ruedas.El bus lo compraron durante la pandemia, en el 2020. En ese momento era un vehículo destinado al transporte de niños. La pareja retiró los asientos y comenzó a remodelarlo hasta convertirlo en una casa.El proceso tomó aproximadamente tres años y medio. La transformación se hizo mientras ambos continuaban trabajando y aprovechaban principalmente los fines de semana para avanzar. “Nos llevó tres años y medio adecuarlo. Hicimos una casita”, explicó Da Cunha.El vehículo cuenta con cocina, baño, ducha, camas, refrigeradora, lavadora y aire acondicionado. Para disponer de electricidad utilizan paneles solares, acumuladores y un sistema inversor.“Uno, como papá, trata de buscar la comodidad. Así que decidimos tener agua, energía, que son las placas, y adentro tiene un sistema inversor”, señaló.La carrocería, en cambio, evidencia el paso del tiempo. Después de varios años de recorrido, la exposición al mar y al salitre ha deteriorado parte de la chapa. La familia espera repararla cuando regrese a Argentina.Escuela, trabajo y vida cotidianaEl viaje no significó que los niños dejaran sus estudios. Liz, Lea y Lok reciben educación a distancia mediante un sistema argentino que les permite mantener el calendario escolar, realizar tareas, recibir seguimiento y rendir evaluaciones.Menna, por su experiencia como docente, acompaña directamente el proceso educativo. Reconoce que no siempre resulta sencillo mantener las rutinas escolares mientras recorren distintos países, porque existen distracciones y nuevas experiencias prácticamente todos los días.Para la familia, sin embargo, viajar también representa una oportunidad de aprendizaje. Los niños crecen conociendo otros lugares, costumbres y formas de vida, mientras mantienen su formación académica.Los padres también continúan generando ingresos durante el recorrido. La familia mantiene un microemprendimiento en Argentina relacionado con el transporte de cereales y cuenta con otros ingresos, entre ellos el alquiler de su vivienda.La alimentación es otra parte de la organización. Una vez al mes, aproximadamente, procuran realizar una compra grande en supermercados para abastecerse. Las frutas, verduras y carnes las adquieren con mayor frecuencia en los lugares que visitan, incluidos mercados y ferias.Ecuador, entre el frío y el calorEn sus casi dos meses en Ecuador, la familia también se ha acercado a la gastronomía local. Da Cunha recuerda especialmente el seco de chivo que probó en Quito.También se animó a comer cuy en la zona de Tungurahua. La experiencia le resultó particular porque en Argentina este animal suele ser visto como una mascota o un roedor doméstico.“Cuando lo vi dije: ¿qué es esto? Y justo había una comunidad y la gente nos decía: ‘Venga, venga, pruébenlo’. Así que lo probamos y la verdad que es diferente”, relató.Las sopas y el arroz preparado con verduras también llamaron su atención. La familia aseguró que la comida forma parte de la experiencia de conocer cada país y que Ecuador les ha permitido probar preparaciones que no acostumbraban consumir en Argentina.La gente también ocupa un lugar importante en su percepción del país. Da Cunha asegura que en los sitios donde se han detenido han recibido muestras de hospitalidad y han conocido personas que incluso los invitaron a probar platos tradicionales.Durante su estancia en Ecuador también han comenzado a incorporar algunas expresiones locales. Entre las palabras que mencionaron están “chévere”, “pana” y “ñaño”, esta última especialmente asociada a un amigo ecuatoriano que conocieron durante el recorrido.El viaje que se escribe sobre la marchaEcuador es el séptimo país de esta travesía. La familia comenzó recorriendo Argentina, Paraguay y Brasil, avanzó hasta el norte brasileño y luego pasó por Guyana, Venezuela y Colombia antes de llegar al territorio ecuatoriano.Pero nunca hubo una ruta completamente definida. Las decisiones se toman sobre la marcha y las recomendaciones de quienes conocen en cada lugar tienen un peso importante. Antes de dirigirse hacia la Costa ecuatoriana, por ejemplo, comenzaron a preguntar a habitantes locales cuáles eran los sitios que debían visitar.“Nosotros estamos acá, ayer ya estuvimos hablando con gente y nos dicen: ‘Bueno, si se van para la Costa, les recomendamos varias playas para visitar’. Entonces vamos marcando puntos y después recorremos”, explicó Menna.Para ellos, esa incertidumbre es parte de la razón por la que eligieron esta forma de vida. “No hay nada mejor que la propia gente. El viaje lo hace la gente, no el lugar ni los paisajes. Lo hace la misma gente”, dijo.Desde Ecuador continuarán hacia la Costa y posteriormente tienen previsto viajar a Perú y Bolivia. Después volverán a recorrer parte de Paraguay y Brasil antes de regresar a Argentina.Sin embargo, incluso ese itinerario puede cambiar. No tienen una fecha de regreso ni un recorrido inamovible. Mientras el bus permanezca estacionado en Guayaquil, su siguiente destino ya está decidido: la Costa ecuatoriana. Lo que venga después se irá definiendo, como ha ocurrido durante casi tres años, en el camino. (I)
‘Los Dacus’, la familia argentina que recorre Sudamérica en una casa sobre ruedas, está en Ecuador: ‘Es increíble, hace una semana estábamos en el frío y hoy en el calor’
Una de las características que más los sorprendieron del país es la variedad que puede encontrarse en distancias relativamente cortas.










