Análisis Exclusivo suscriptores Fue ratificado después de año y medio al frente de la seguridad de la capital. Su permanencia coincide con una transformación de la violencia.Giovanni Cristancho (Der.), comandante de la Policía de Bogotá. Foto: Secretaría de Seguridad de BogotáEDITOR DE BOGOTÁ26.08.2026 14:53 Actualizado: 26.08.2026 14:53

El brigadier general Giovanni Cristancho Zambrano fue ratificado como comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog) y continuará al frente de la seguridad de la capital.Con ello, asumirá un nuevo periodo con una agenda que deberá combinar la ofensiva contra las estructuras criminales con el giro que viene presentando el fenómeno de la violencia en la ciudad. LEA TAMBIÉN La ratificación del oficial se produce después de un periodo en el que Bogotá ha registrado reducciones en la mayoría de los delitos de alto impacto, con excepción de la violencia intrafamiliar y las lesiones personales.Durante 2025, por ejemplo, nueve de los 12 delitos de alto impacto disminuyeron, entre ellos homicidio, hurto a personas, hurto a comercio, hurto de automotores, hurto a residencias y extorsión.Esa tendencia ha continuado en 2026, año en el que se destaca una reducción de alrededor de 60 muertes violentas en lo que va del año, una reducción de 13.335 casos de hurto a personas (-16 ) y un aumento del hurto a residencias.Presunto falso policía fue capturado tras una persecución en el occidente de Bogotá. Foto:Policía Metropolitana de BogotáEl general Cristancho nació en Bogotá en 1974 e ingresó a la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander en enero de 1994. Durante más de tres décadas ha ocupado cargos operativos y de dirección.Fue integrante e instructor de unidades como COPES y Jungla y participó en operaciones contra estructuras criminales y grupos armados.Además, fue subcomandante en Norte de Santander, comandante de la Policía Valle, agregado de Policía en la Embajada de Colombia en España y director Antisecuestro y Antiextorsión.Su formación incluye administración policial, administración de empresas, administración superior de seguridad y una especialización en Gerencia del Talento Humano.La Policía Nacional registra en su trayectoria 65 condecoraciones y 124 felicitaciones. LEA TAMBIÉN Ese perfil operativo fue determinante para su llegada a Bogotá y explica la prioridad que, desde el comienzo, puso en las organizaciones criminales que, si bien no han desaparecido, sí se han visto confrontadas y reducidas.Esto se ha traducido, además, en capturas de miembros de estructuras criminales, muchas de las cuales tienen como combustible economías ilegales como el narcotráfico, el tráfico de armas, el contrabando y el hurto de vehículos, entre otras.Por eso, la ratificación del general en el mando puede interpretarse como un reconocimiento a los resultados logrados durante el año y medio que lleva combatiendo la criminalidad en Bogotá, pero también como una continuidad y una ampliación de los desafíos.El comandante llegó a Bogotá en febrero de 2025 con la consigna de golpear a las organizaciones criminales y esa batalla continúa.Cayó delincuente en Bogotá cuando huía de la Policía con lujosos accesorios de carros Foto:Policía Metropolitana de BogotáAntes de llegar a la comandancia de la Mebog, el general Cristancho había ocupado cargos relacionados con operaciones especiales, inteligencia, investigación criminal y lucha contra organizaciones delincuenciales. Fue director de la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión, comandante del Departamento de Policía Valle y participó en operaciones contra estructuras criminales de alto impacto.Su perfil y experiencia anticipaban una estrategia concentrada en la lucha contra las estructuras criminales. De hecho, el alto oficial fue contundente al definir esa prioridad: “Vamos a atacar a los grupos criminales sin ninguna contemplación”.En Bogotá recibió, entre otros desafíos, la presencia y expansión de organizaciones criminales como el Tren de Aragua, Satanás y Los Maracuchos, entre otras, vinculadas a rentas ilegales, homicidio, extorsión, tráfico de estupefacientes y diferentes modalidades de hurto. LEA TAMBIÉN La presión policial y judicial contra las organizaciones criminales ha contribuido a modificar algunas dinámicas de la violencia homicida. Incluso hay reducciones en las denuncias en nueve de 12 delitos de alto impacto.Pero ahora aparece con mayor fuerza un fenómeno de naturaleza distinta: la intolerancia como detonante de hechos violentos que pueden terminar en homicidios.Policía incautó armas en El Campín Foto:@PoliciaBogotaEn la última entrevista que concedió a EL TIEMPO, el general mostró que el mapa de la violencia en la ciudad está cambiando —como también lo confirmó un análisis del programa Bogotá Cómo Vamos— y que el enemigo no está solo en las estructuras dedicadas al sicariato, la extorsión o las rentas ilegales. Se encuentra también en la intolerancia, en la que una discusión se convierte en una riña y una riña en una muerte.El alto oficial, de hecho, llamó la atención sobre la transformación del homicidio. Explicó que, aunque se han logrado reducciones importantes en las muertes relacionadas con el sicariato, parte de esas vidas que se dejan de perder en hechos asociados al crimen organizado terminan siendo compensadas por homicidios derivados de riñas y episodios de intolerancia.Así las cosas, el desafío de esta nueva etapa para el general Giovanni Cristancho será lograr que las reducciones alcanzadas en algunas modalidades de homicidio se traduzcan en una disminución efectiva de las muertes violentas y, al mismo tiempo, fortalecer la prevención de los hechos que surgen de conflictos aparentemente menores.Esto, en un contexto en el que la seguridad no depende únicamente de la capacidad de la Policía Metropolitana para desarticular organizaciones criminales, sino también de los hechos de violencia que surgen de conflictos cotidianos entre ciudadanos y en los que las acciones de la institución pueden ser limitadas.Mientras para combatir el sicariato y las estructuras criminales se requieren inteligencia, investigación y operaciones policiales, la prevención de las muertes por riñas exige intervenir sobre comportamientos ciudadanos, consumo de alcohol, resolución de conflictos y convivencia.Solo por tocar un caso, durante las celebraciones de los partidos de la Selección Colombia en el Mundial de Fútbol, en particular el encuentro con Portugal, se presentaron 1.850 riñas y 7 homicidios. En un fin de semana normal, con pago de quincena o puente incluido, se pueden presentar dos o tres veces menos riñas y entre 3 y 4 homicidios por hechos de intolerancia.Ese es, precisamente, uno de los desafíos que deberá enfrentar el general Cristancho en esta nueva etapa. A la lucha contra el crimen organizado se suma ahora la necesidad de prevenir las riñas, anticipar situaciones de intolerancia y evitar que discusiones cotidianas terminen en lesiones graves o muertes.Claro, sin bajar la guardia en la presión sobre las estructuras criminales que se lucran de las economías ilícitas, la extorsión y el hurto, en especial a personas, que concentra el 89,2 por ciento de los casos denunciados, mientras enfrenta la reincidencia y la percepción de inseguridad que existe entre los ciudadanos.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáEn X: @guirei24 Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.