Por Astrid Arellano
Mongabay Latam
En las aguas del sur de Chile, una faena de pesca puede terminar cuando los lobos marinos llegan a las embarcaciones. Para los pescadores artesanales, la escena se ha vuelto cada vez más frecuente y costosa. Ellos narran que los animales se acercan, persiguen las líneas y comen los peces capturados. En ocasiones incluso dañan los aparejos. Para científicos especializados en mamíferos marinos, en cambio, la pregunta es otra: ¿reducir la población de lobos marinos realmente resolvería este conflicto?
La discusión ha cobrado fuerza después de que el gobierno chileno planteara levantar la veda que protege al lobo marino común (Otaria flavescens) y analizar la eventual fijación de una cuota o la realización de una caza selectiva.
El debate tuvo uno de sus principales episodios el 21 de julio, cuando la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputadas y Diputados de Chile convocó al subsecretario de Pesca, Osvaldo Urrutia; al director ejecutivo del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), Luis Parot; y a dirigentes de la pesca artesanal para abordar el aumento de las interacciones entre lobos marinos y la pesca de merluza austral. Se trata de una pesquería de importancia económica y social especialmente para comunidades costeras de las regiones de Los Lagos y Aysén.








