La empresa de Mark Zuckerberg aceptó pagar hasta 17.100 millones de dólares y reescribir el funcionamiento de Instagram y Facebook para frenar un juicio federal en Oakland que la acusaba de haber diseñado sus plataformas para generar adicción en menores. Pero en el acuerdo, presentado este miércoles ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, Meta no reconoce ninguna culpa.
Meta siempre negó las acusaciones y volvió a hacerlo: sostiene que no pudo haber engañado a nadie sobre el carácter adictivo de sus servicios porque la "adicción a las redes sociales" no figura como trastorno psiquiátrico reconocido. El reconocimiento, si lo hay, no está en el texto legal. Está en el código.
Lo que cambia en las aplicaciones
Meta aceptó un límite de uso diario de dos horas por defecto para menores de 18 años y un bloqueo nocturno entre medianoche y las 6 de la mañana. Ninguna de las dos puede levantarla el adolescente: hace falta un padre o una madre. Se suman el bloqueo automático de notificaciones de noche y en horario escolar, la prohibición de mostrar la cantidad de "me gusta" en las publicaciones de menores, la prohibición de filtros que simulan cirugías estéticas y la opción de un feed no personalizado, sin algoritmo apuntando contenido a los chicos.












