Lo que ya es una de las peores catástrofes naturales de los últimos años golpeó este miércoles la cordillera del Himalaya, donde una imponente crecida repentina del río Bhotekoshi, desencadenada por un devastador alud de hielo y rocas, sepultó comunidades enteras en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en China. Al momento, la fuerza del agua dejó casas cubiertas de barro, vehículos arrastrados, rutas cortadas y puentes destruidos, y provocó al menos 98 muertos, 95 en territorio nepalés y otros tres del lado chino de la frontera. A medida que avanzó la crecida, construcciones parcialmente sumergidas, edificios cubiertos de barro hasta los pisos superiores y vehículos atrapados entre ramas, piedras y cables quedaron como muestra de la magnitud del desastre. Del mismo modo, el fenómeno afectó rutas y puentes que conectan las localidades de la región. La destrucción de estos accesos complicó todavía más el trabajo de los equipos de emergencia, que tienen dificultades para llegar a algunos de los lugares afectados.

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