La trompetista, compositora, productora y líder de banda canadiense Rachel Therrien es la invitada internacional a la sexta edición de las New York Jazz Sessions, que se presentarán el viernes 28 y sábado 29 de agosto en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil. Formada en escenarios de Canadá, Estados Unidos y Cuba, Rachel tiene una pasión especial por la fusión del jazz con la música afrocaribeña y latinoamericana. “Me crie en Montreal. Mucha de la comunidad era afrofrancófona, de Marruecos, de Costa Rica, de Senegal, de Haití, africanos de diáspora, y me crie dentro de esa música, dentro del ritmo de esas culturas”, cuenta desde La Habana, ciudad donde desarrolla varios de sus proyectos artísticos. “Parte de mi identidad musical vino de esos sentimientos, y en 2008 tuve la oportunidad de venir a estudiar en el Instituto Superior de Arte de La Habana, y es ahí donde me metí dentro de los ritmos afrocubanos como tal”. Estudió percusión, tambor batá y timbales, y se sumergió en otro mundo. Al terminar esos estudios, decidió no quedarse en Canadá y seguir aprendiendo. Se reubicó en Nueva York, donde compartió tarima con músicos de Puerto Rico, de México, de Perú. “Un poquito de Ecuador, no mucho, ya tengo ganas de ir a conocer la cultura”, dice en español fluido y rápido, con acento cubano. PublicidadHizo gira con una banda de mariachi, tocó en la Afro Latin Experience, que es el legado del cantante y compositor Dizzy Gillespie. “Estoy muy influenciada por el sonido neoyorquino de Jerry González. Me veo como antropóloga de la música; lo que más me interesa del jazz es que te permite aprender de culturas y tener conversaciones a través de la improvisación con diferentes ritmos”. Gracias a esa exploración, Rachel grabó en Colombia un disco que mezclaba el ritmo del Atlántico y el Pacífico. “Lo más cerca que estuve de Ecuador fue cuando toqué en Ipiales”, recuerda. Sigue volviendo a Cuba porque ahora está muy involucrada en un proyecto para devolver parte del conocimiento adquirido. “Hace unos meses creé una banda de metales de mujeres, Cuban Brass. Son quince muchachas en la tuba, trompetas, saxofones, percusiones, ciento por ciento independiente de la luz”, comenta, muy consciente de los problemas de electricidad y conexión en la isla. Ella ve su propuesta como un plus, han hecho conciertos en una época en que gran parte de los shows se han cancelado por los apagones. “Hicimos una grabación para un festival de trompeta de Nueva York (Festival of New Trompet Music), organizado por el trompetista Dave Douglas”. Grabaron un video para la selección Trompeta sin Fronteras. “Me inspira, porque es tan difícil aquí, y la gente no para. La calle sigue llena de gente, los jóvenes salen. Vamos a ver qué futuro podemos hacer con esto”. PublicidadPublicidadIntérprete de un instrumento considerado ‘fuerte’, el más cercano a la voz humana por el tono y por el rol que desempeña en la música, generalmente llevando la melodía principal, Rachel empezó a tocar desde los 12 años y 25 años después, considera a la trompeta una extensión de sí misma. Su primera conexión con el jazz latino fue el tema Con alma, de Dizzy Gillespie. “Le hicimos una versión cuando yo tenía 14 años, tocando en los drum corps, en Estados Unidos. Fue la primera vez que escuché de Dizzy”. Pudo profundizar más cuando con su amigo John Benítez (“una leyenda del bajo y del jazz”) creó un curso de historia del jazz latino para una universidad. “Montando ese curso con él, me di cuenta de que en realidad la historia fue mal contada, porque la influencia latina, la influencia caribeña, hacen parte del jazz desde sus principios. La clave de Iko Iko, que es uno de los temas más emblemáticos de Nueva Orleans, es una clave haitiana. Había influencia de México, había influencia de toda Sudamérica, de todo el Caribe; el lugar más mezclado y caribeño de toda Norteamérica es Nueva York, y es ahí donde nació esa música. El jazz latino tuvo mambo, hubo big bands que tocaron el mambo y giraban por todo Estados Unidos. Después vino la corriente de Dizzy Gillespie, Paquito Rivera, Chucho Valdés, Arturo Sandoval. Fue una conversación que, desafortunadamente, en los libros de historia se dejó atrás”. Pero su curiosidad musical no decae. “En Colombia tienen libros de la historia del jazz colombiano; estoy segura de que en Ecuador tienen algo similar”. La trompetista se unirá en escena a los músicos locales Joan Sánchez en el piano, Giovanni Bermúdez al contrabajo y Carlos Bravo en la batería, en dos sesiones que quieren evocar el movimiento continuo e incesante del jazz en Nueva York, con jazz standard, jazz latino, composiciones originales de Rachel y mucha libertad improvisatoria, que es a lo que ella llama ‘conversaciones’ entre los músicos. Sánchez explica que la ganadora del Folk Award Canadá (2026) al álbum solo instrumental del año y colaboradora de tres discos nominados al Grammy en la categoría de jazz latino aportará algo diferente a las ediciones pasadas. “Es la primera vez que las New York Jazz Sessions tienen un enfoque especial en el jazz latino”. Bermúdez y Bravo han estado desde el inicio de este proyecto, en todas las sesiones. “Giovanni es un bajista espectacular, hizo su licenciatura y masterado en la Universidad de La Haya, en Países Bajos. Carlos es un baterista, catedrático, que se dedica a estudiar la música de los artistas. Es un ensamble que hemos ido consolidando a lo largo de los años”. Las funciones de la sexta New York Jazz Sessions serán a las 20:00, y las entradas ($ 35) están a la venta en la boletería virtual y física del Teatro Centro de Arte (km 4,5 vía a Daule). Hay una promoción especial de 7x8 a $ 245. (F)
New York Jazz Sessions 2026 en Guayaquil: la trompetista Rachel Therrien es la invitada de la sexta edición
La artista canadiense se unirá en escena a los músicos locales Joan Sánchez en el piano, Giovanni Bermúdez al contrabajo y Carlos Bravo en la batería.









