De todos los aforismos pronunciados por Dolly Parton —la “brillante diosa del country de Tennessee”, como la llamó Andy Warhol—, quien falleció el martes en Nashville, tal vez el más revelador fue una frase que dijo como parte de una lista de las diez cosas que más le molestan en el programa de David Letterman en 1995.Una de las cosas que más le irritaba —comentó Parton con gracia, de pie en un balcón de su parque de atracciones Dollywood, luciendo un top negro y dorado con una abertura en el pecho que realzaba su escote, el cabello cardado formando un halo platino y una amplia sonrisa en el rostro— eran “los contadores que no entienden cuánto cuesta hacerme parecer tan barata”.De hecho, nadie entendía mejor que la propia Dolly Parton lo que hacía falta para lucir como ella, ni reflexionaba más sobre lo que aquello significaba y cómo la ropa podía dotar de carácter a una voz.Puede que sólo midiera un metro cincuenta de estatura, pero se agigantó hasta adquirir una dimensión extraordinaria. Al hacerlo, desafió toda clase de estereotipos sobre la mujer, la apariencia y la sustancia, valiéndose de un guiño cómplice, una buena dosis de ironía autoconsciente y la negativa a pedir disculpas por lo que deseaba.Desde el momento en que firmó su primer contrato discográfico con Monument Records en 1965, estuvo inventando no sólo su sonido, sino también su yo público: una tonta de caricatura con una peluca platino gigante, tacones de seis pulgadas, un sostén push-up y pedrería a quien más tarde bautizó (en una canción) como “Barbie Backwoods”.Ese estilo característico nunca flaqueó. En el momento de su muerte, según se informa, Parton tenía más de 350 pelucas (una para casi todos los días del año), más de 2 mil pares de zapatos y un archivo de más de 15 mil metros cuadrados de deslumbrantes trajes escénicos. De hecho, tenía tantos conjuntos que escribió un libro completo sobre ellos. Ese libro, “Behind the Seams: My Life in Rhinestones”, era una especie de autobiografía en ropa que acompañaba a “Dolly Parton, Songteller: My Life in Lyrics”, su autobiografía en forma de canción. Para ella, eran dos caras de una misma historia.