TOLEDO.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, considera que lo ocurrido en Ceuta en las últimas semanas es "una violación de la integridad territorial", no un problema de inmigración, al que se debe responder "con toda la fuerza del Estado".
Así lo ha señalado en la localidad toledana de Navalcán, donde ha retomado la agenda pública con la inauguración del gimnasio municipal, considerando que se trata de "un problema de seguridad nacional" ante el que es urgente un pacto de Estado en esta materia.
Para García-Page lo sucedido en Ceuta ha sido "una invasíón", coincidiendo así en el diagnóstico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y cree que en tanto que el problema de las fronteras es una cuestión de seguridad nacional que "no se puede dejar en manos de ningún gobierno autonómico", por lo que ha rechazado que se siga tramitando una normativa "propia del chantaje independentista en Cataluña, que reclama competencias precistamente en inmigración".
Preguntado por la respuesta a lo sucedido en Ceuta, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego considera que ha sido "evidentemente insuficiente" desde todo punto de vista, aunque no cree que haya nadie en España que piense que "haya habido siquiera respuesta a lo que pasó".













