Los deudos de la familia Girado se enteraron por la prensa que la bóveda centenaria donde descansan los restos de sus ancestros, dentro del cementerio de Recoleta, sería convertida en una tienda de café y regalos. Si bien el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires asegura que cumplió con todas las notificaciones correspondientes antes de revocar la titularidad de la construcción funeraria y ofrecerla a privados para explotarla comercialmente, la justicia hizo lugar a un reclamo de los herederos y la licitación fue suspendida. El cementerio de Recoleta, ubicado en el barrio más aristocrático de Buenos Aires, fue construido en 1822 y alberga panteones señoriales que son la marca de una época en la que Argentina se posicionaba como una potencia económica emergente. Además de próceres políticos y figuras de la cultura, las tumbas llevan grabados los apellidos de las familias de la burguesía terrateniente de los siglos XIX y XX. A ese núcleo selecto pertenecen los Girado, cuya bóveda —con espacio para 12 sepulturas— está ubicada contra el muro perimetral del cementerio, junto a lo que podría ser un portón de acceso al cementerio, que actualmente recibe un promedio de 1.816 visitas diarias.De acuerdo con el pliego de la licitación pública lanzada a principios de agosto, la concesión de la bóveda —que tiene alrededor de 25 metros cuadrados de superficie— sería otorgada por un plazo de cinco años y se podría instalar allí una tienda de regalos, un local de venta de comidas y bebidas y un “área de descanso y soporte” para visitantes que contraten el nuevo servicio de turismo nocturno. A cambio, se cobraría un canon mensual de 1,6 millones de pesos (poco más de 1.070 dólares), además del 20% de los ingresos brutos que se obtuvieran por explotar el servicio de tours nocturnos. El Gobierno local, encabezado por Jorge Macri, explicó que la iniciativa se enmarcaba en la “tendencia de ampliar la oferta cultural y de servicios, como ocurre en los cementerios de Viena, Dublín, Berlín o Londres”. El Gobierno porteño aseguró que fueron cumplidos todos los pasos administrativos que exige la ley para declarar la caducidad de la titularidad de la bóveda, lo que implica el envío de notificaciones a las personas que se registran como titulares y la publicación de edictos. Además, precisó que los 30 propietarios registrados acumulan hace 20 años una deuda por mantenimiento y trabajos de reparación de más de 37 millones de pesos (alrededor de 24.500 dólares).La semana pasada el Juzgado Contencioso Administrativo y Tributario N°6 de Buenos Aires hizo lugar a un amparo presentado por herederos de la familia propietaria del espacio, que solicitó la nulidad del procedimiento de caducidad de la concesión y que el Gobierno de la ciudad suspendiera la licitación. El Gobierno porteño lo hizo, con una resolución fechada el 21 de agosto. Según dijo al diario La Nación Lucía Girado, la denunciante que figura en el expediente, con el correr de los años se perdió el rastro de cuál de sus familiares era el titular en los registros del cementerio, lo que le impidió hacerse cargo del pago de la tasa anual y del mantenimiento general de la bóveda. “Cuando empezó a deteriorarse la bóveda, fui varias veces a preguntar y me decían que tenía que ir el titular, que es el que tiene los papeles. Nadie sabe quién los tiene; es una bóveda ancestral y la titularidad va cambiando de persona a persona”, afirmó.Girado aseguró que ella vive en el mismo barrio del cementerio y que visita periódicamente los restos de sus abuelos y su padre, todos fallecidos más de 20 años atrás. Por otro lado, señaló que las personas que fueron formalmente notificadas por el Gobierno porteño sobre el proceso en curso están “todos muertos”. El día posterior al lanzamiento de la licitación, y antes de que el acceso a la bóveda fuera cercado por disposición del Gobierno municipal, el periodista Gabriel Levinas constató que al menos una decena de féretros se encontraban en su interior. Luego, un empleado le informó que existieron movimientos de ataúdes en esa zona del cementerio. Desatado el escándalo, una inspección judicial constató que los ataúdes de la familia Girado siguen dentro de la bóveda que estaba pronta a convertirse en puesto de café y gift shop. Por el momento, allí se quedarán.
Buenos Aires suspende el proyecto de convertir una bóveda del cementerio de Recoleta en un café
Un amparo judicial presentado por miembros de la familia propietaria de las tumbas obligó al Gobierno de la Ciudad a dar de baja la licitación en curso









