Este año, por primera vez en sus 80 años de historia, las Naciones Unidas podrían elegir a una mujer para ocupar el cargo de secretaria general. De los ocho candidatos nominados hasta ahora, cinco son mujeres, y muchos miembros de la ONU argumentan que finalmente les ha llegado su turno. Pero mientras el Consejo de Seguridad de la ONU lleva a cabo su proceso de selección ultrasecreto, que dura meses y que espera sea el primero en tomar una decisión antes de que el portugués António Guterres llegue al final de su mandato de cinco años, el 31 de diciembre, hay otros factores en juego además del género. La administración de Trump, que tiene derecho de veto en el Consejo, está trabajando intensamente para asegurar que el nuevo liderazgo esté en sintonía con sus planes de seguir recortando el presupuesto y la plantilla de la ONU.

Más allá de las preocupaciones de larga data sobre la financiación, busca impulsar un cambio fundamental en todo el organismo mundial; en particular, en la forma en que aborda los tres pilares de su carta —paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos— y el respeto al derecho internacional. “Esta institución necesita urgentemente un liderazgo fuerte y eficaz”, declaró Mike Waltz, embajador de Estados Unidos en la ONU, en una audiencia del Senado esta primavera. Según Waltz, las prioridades de Estados Unidos eran “reforma, reforma y más reforma… y volver a lo básico en materia de paz y seguridad estará en lo más alto de nuestros criterios”.