Hay rostros que parecen familiares antes incluso de que sepamos dónde los hemos visto. Es lo que está ocurriendo con Ella Rubin, la actriz que interpreta a Annie Jacobson, la protagonista de Sterling Point, el nuevo fenómeno adolescente de Prime Video. La serie, estrenada a principios de este mes, se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos del verano, alabada tanto por la prensa especializada como por un público que parece haber encontrado en ella una representación especialmente afinada de una generación, la Z, representada hasta ahora con una brocha demasiado gorda en la ficción. Y su protagonista es uno de los ingredientes fundamentales de ese éxito. Tanto es así que ha despertado un debate viral en redes sobre su parecido con otras estrellas que también fueron, como lo es ahora esta joven de 24 años, novias de América. Que si la sonrisa de Julia Roberts, que si el perfil de Anne Hathaway —ella incluso interpretó a su hija en La idea de ti—, que si esa belleza de ecos noventeros que recuerda a Winona Ryder o Rachel Weisz. La creadora de la serie, Megan Park, definió así su magnetismo incontestable: “Es imposible no sentir algo mientras la miras. Sé que un día va a ser una de las mayores estrellas del cine del mundo”. Pero hay algo mucho más interesante detrás de este nuevo rostro viral: Ella Rubin no acaba de llegar a Hollywood. Lleva más de una década preparándose para este momento.En Sterling Point, el drama juvenil del verano, interpreta a una neoyorquina responsable y estudiosa que hereda por sorpresa una isla canadiense de su difunto abuelo. Su padre lleva hasta allí a Annie y a su hermano gemelo, dando comienzo a un viaje de autodescubrimiento en el que saldrán a la luz secretos familiares que hasta entonces permanecían guardados. El papel la sitúa como la actriz del momento, la chica de moda de la que todos hablan. Pero, con una trayectoria que se cuenta por años a pesar de su juventud, Rubin promete ser mucho más que un fenómeno hollywoodiense de un solo verano.Llegar hasta aquí, sin embargo, le ha llevado tiempo. Si bien fue descubierta por un agente de actores durante una producción extraescolar de teatro a la que, siguiendo uno de los grandes clichés de Hollywood, su mejor amiga la había animado a participar, no fue una estrella infantil. Presentarse a las audiciones portando un maletín para dar la sensación a los directores de casting de que estaban ante una intérprete hecha y derecha no fue una estrategia que le funcionara, probablemente para su fortuna. Durante siete años todo lo que recibió fueron noes, pero cuando cumplió los 17 algo cambió. Su primer papel protagonista llegó el año pasado en el filme de terror Until Dawn, tras haber ido haciendo méritos durante una década con pequeños papeles en películas como La idea de ti —en la que interpretaba a la hija de Anne Hathaway— o Anora, donde daba vida a la hermana del personaje que le valió el Oscar a Mikey Madison.Ahora, en un verano en el que Hollywood parece haber puesto el foco en sus nuevos ‘hijísimos’ —ahí están Homer Gere, hijo de Richard; Sunny Sandler, hija de Adam, o Sunday Rose Kidman, hija de Nicole—, Ella Rubin aparece como un asterisco en el manual. Sus padres no son actores famosos ni directores ganadores de una estatuilla, pero tampoco puede decirse que ella llegara completamente desde fuera de la industria. Su madre es representante de talentos y su tía, Jodi Kipperman, es una destacada directora de casting. Creció rodeada de profesionales del entretenimiento y estudió interpretación en la Professional Children’s School del Upper West Side, una institución especializada en jóvenes que compaginan los estudios con carreras artísticas. No es una nepo baby en el sentido más tradicional de la palabra, pero tampoco una chica que haya sido descubierta por casualidad y lanzada de repente al estrellato. Creció en un entorno privilegiado de Manhattan, tuvo acceso desde niña a una educación artística y conocía el funcionamiento de la industria. Eso no resta mérito a una carrera que en pocos años ya suma trabajos en Broadway, cine independiente, grandes producciones y series de televisión como la próxima The God of Woods, que ya rueda para Netflix y apunta a convertirse en otro éxito. Pero Hollywood formaba parte de su paisaje mucho antes de que la meca del cine empezara a mirarla como una posible estrella… y quizá por eso resulta tan natural delante de una cámara.Desde luego, su estilo y su imagen también tienen parte de la culpa. Las redes aplauden su belleza “propia de las actrices de los noventa”, quizá por ese rostro que de algún modo resulta familiar y que se aleja de los maquillajes hiperiluminados y esculpidos a golpe de contouring de hoy. Hasta la fecha, su estilo se decanta hacia el minimalismo, apostando especialmente por los vestidos monocromáticos en blanco o negro. Vestida de riguroso negro firmado por Prada en el show de Jimmy Fallon, de Balenciaga con minivestido blanco y bailarinas de tacón comedido o con un impoluto vestido de cuello halter firmado por Louis Vuitton en el estreno de Sterling Point, Rubin huye de las complicaciones y los excesos, potenciando una belleza natural, con el pelo suelto y maquillaje discreto. Sin embargo, sabe bien lo que hace y ha elegido a Emma Jade Morrison, estilista de Kaia Gerber y de otras actrices que sobresalen allá donde van en materia estilística —como Sarah Pidgeon o Zoey Deutch—, para construir una imagen que promete seguir dando alegrías en eventos y alfombras rojas.Su interés por la moda es evidente. Ha asistido a eventos y desfiles de firmas como Louis Vuitton o Chanel e incluso ayudó a la diseñadora de vestuario de Sterling Point a construir el personaje que ahora le reporta fama global. “Usé mis propios zapatos planos. Por eso están tan destrozados”, contó en una entrevista a W Magazine, explicando cómo su aportación la ayudó a entender mejor a Annie, hasta llegar “a saber incluso lo que se pondría”. Con el objetivo de convertirse en “una actriz versátil que pueda hacer de todo” —hasta la fecha salta con soltura del terror a la comedia pasando por el drama—, Rubin asegura que busca papeles que la satisfagan creativamente y personajes que le dé miedo interpretar. “Creo que cualquier actor daría un brazo y una pierna por estar en The White Lotus. Interpretaría una palmera si me dejaran. Me encantaría trabajar con Mike White, Rachel Dratch, Parker Posey o Isabelle Huppert”, confesó a Teen Vogue sobre sus anhelos profesionales.Pero quizá el mayor motivo para prestar atención a Sterling Point no sea solo Ella Rubin. Puede que dentro de unos años miremos atrás y descubramos que aquella serie de verano reunió a varias de las próximas estrellas jóvenes de Hollywood. Está Bo Bragason, que interpreta a Oona y que tiene ya preparado el papel que cambiará su carrera: será Zelda en la adaptación cinematográfica del legendario videojuego de Nintendo, que podría convertirla en una estrella global la próxima primavera. También está otro nepo baby ilustre, Keen Ruffalo, hijo de Mark Ruffalo, que interpreta al hermano mellizo de Annie. Sterling Point es su primer gran papel tras aparecer brevemente junto a su padre en la serie de HBO Task. Y está Daniel Quinn-Toye, que da vida a Rory. El actor escocés acaba de aparecer junto a Bella Ramsey en Sunny Dancer y ha sido elegido por el propio Tom Ford para protagonizar su próxima y esperada película, Un grito al cielo.