Críticas, indignación y polémica por la ausencia de alertas de Protecció Civil de la Generalitat a los teléfonos móviles en los dos episodios de lluvias torrenciales que han castigado la costa de Tarragona y del Baix Penedès en menos de 72 horas de diferencia. Con decenas de personas atendidas por los servicios sanitarios y los equipos de emergencia, graves inundaciones, rescates de los Bombers in extremis y cuantiosos daños, la población, ahora indignada y bajo la lluvia asustada, no recibió ni antes ni durante los aguaceros ninguna indicación desde Protecció Civil sobre qué hacer ante una situación de emergencia evidente.A pesar de que por fortuna hasta ayer no había que lamentar víctimas mortales, seguían hospitalizadas en estado crítico en el hospital Joan XXIII de Tarragona una madre y su hija, de 17 años. Las dos resultaron heridas la madrugada del sábado en Roda de Berà (Tarragonès) cuando les cayó encima el muro de una vivienda por los efectos de la lluvia y el viento, junto al puerto deportivo. Las dos habían acudido para trabajar en un mercado de artesanía junto a un tercer familiar, herido de carácter leve.Siguen críticas las dos heridas el sábado en Roda de Berà, madre e hija, al caerles un muro encimaEl Govern, en boca de su portavoz, Sílvia Paneque, argumentó ayer la no activación del sistema de alertas a los móviles de Protecció Civil (Es- Alert) por la imposibilidad de prever con tiempo suficiente la peligrosidad de los dos últimos episodios de tiempo meteorológico violento. El cambio climático, con fenómenos cada vez más cambiantes, extremos y recurrentes, están poniendo al límite la capacidad de respuesta, casi en tiempo real, minuto a minuto, de los técnicos de Protecció Civil y del Servei Meteorològic de Catalunya; así como la correcta toma de decisiones políticas en base a los criterios técnicos.Efectos de las lluvias torrenciales en la ciudad de TarragonaAlba MarinéLa dimensión de los dos aguaceros, el último el lunes por la tarde con especial afectación sobre Tarragona, obligarán al Govern a revisar el protocolo establecido en estos casos a través de los técnicos de Protecció Civil para la activación del envío masivo de mensajes a los móviles.Aunque la consellera Paneque no quiso mojarse ayer sobre si, dadas las consecuencias, habría sido conveniente enviar la alerta o no –debate abierto ya en el seno de Protecció Civil–, sí remarcó que se hará la revisión de todo el episodio por si hay que hacer alguna modificación.El sistema (Es-Alert) se ha demostrado eficaz para ordenar el confinamiento o la evacuación de la población en situaciones de riesgo, como los incendios forestales o las propias inundaciones. También es cierto que una parte de los mensajes enviados (Es-Alert) en los últimos meses han sido criticados porque en algunas situaciones de teórico riesgo por la previsión de fuertes lluvias, siguiendo los criterios técnicos, la realidad desmintió la alerta.Los efectos de la tormenta en un parque del barrio del SerralloALBA MARINÉEl Govern se escudó ayer en los criterios técnicos para justificar que no se enviara el Es-Alert. El nivel de emergencia, que depende de la previsión meteorológica, era inferior al requerido para hacer uso de los avisos masivos. Ni la madrugada del viernes al sábado, con un fenómeno de lluvias torrenciales descargando en el norte de la Costa Daurada y el Baix Penedès, provocando la evacuación parcial de dos campings, una discoteca y el rescate y atención médica de decenas de personas, incluidas las dos heridas críticas. Ni tampoco anteayer en Tarragona, con decenas de árboles cayendo sobre la vía pública, jardines, fincas particulares y algunas casas, y numerosas inundaciones.Paneque explicó que el protocolo indica que solo se pueden enviar este tipo de alertas a la población cuando la emergencia se encuentra en grado 5 o 6 (sobre 6), pero en el caso de los dos episodios de lluvias torrenciales, el nivel de emergencia era de 4. Fallaron las previsiones. “Cuando el Govern toma las decisiones lo hace por criterios técnicos; así ha sido hasta ahora y así seguirá siendo”, remarcó Paneque.Se da la circunstancia que Tarragona y toda la comarca del Tarragonès quedaron excluidas de la alerta emitida el lunes por la mañana por el Servei Meteorològic de Catalunya. “No es una ciencia exacta, ni mucho menos, sería injusto exigir ahora responsabilidades, pero sí exijo que se puedan revisar en tiempo real los protocolos; la actualización se debe de poder realizar de forma rápida y clara para poder tomar decisiones”, destacó el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales (PSC).Una de las claves está en la capacidad de respuesta y de adaptación, con rapidez, a un episodio meteorológico violento imprevisto. Con un protocolo más flexible, se podría activar el envío de mensajes sin estar tanto a expensas de la previsión meteorológica.En la ciudad de Tarragona, excluida por la mañana de la zona de riesgo, a las 17.45 horas empezaron las lluvias torrenciales después del desplazamiento de un frente tempestuoso desde la Ribera d’Ebre y el Priorat; hasta las 17.50 no recibieron en el Ayuntamiento de Tarragona el aviso de alerta del Cecat (Centre de Coordinació Operativa de Catalunya), desde Protecció Civil de la Generalitat. A las 17.52 h., con Tarragona ya bajo de una cortina de agua, piedra y viento, no se activaron los equipos de emergencias, según explicó el alcalde. “Podemos agradecer que no se hayan producido daños personales”, añadió.Junts, Comuns, PP y Vox pidieron ayer la comparecencia en el Parlament de la consellera de Interior Núria Parlon y de la responsable de Protecció Civil.Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL