Acallar mitos románticos y derrocar clichés anquilosados es casi una vocación en la narrativa de Elísabet Benavent (Gandía, 1984). Ella misma, en el transcurso de sus 25 novelas, ha ido desarrollando una capacidad para poner en duda determinados roles de género que ha alumbrado protagonistas cada vez más realistas e imperfectas, mensajes como que el amor no lo resuelve todo, relaciones menos idealizadas y una sexualidad femenina sana y abierta. Esta actualización de lo romántico, gracias a ella, ha contribuido a redefinir el género no sólo en la literatura.Desde hace dos series (Valeria, Un cuento de hadas) y una película (Fuimos canciones), la escritora ha trasladado su universo a la pantalla y hasta se ha convertido, en ocasiones, en productora ejecutiva. El próximo 28 de agosto, Toda la verdad de mis mentiras, basada en otra de sus novelas, llega a Netflix. La miniserie de cinco episodios narra la historia de Coco (Itziar Manero) y Marín (Daniel Ibáñez), dos mejores amigos que viven juntos desde hace años. Con su pandilla al completo, emprenderán un viaje en caravana para celebrar la despedida de soltera de su amiga Blanca, que se convertirá en una bomba de relojería cuando, poco a poco, se empiecen a desvelar los secretos que se esconden entre ellos.El próximo 28 de agosto, 'Toda la verdad de mis mentiras', basada en otra de sus novelas, llega a Netflix¿Un nuevo éxito global? Seguro que sí, si atendemos a los astronómicos datos de venta de cada libro que Elísabet Benavent publica. La escritora best seller sigue acariciando un éxito que no la cambia. Esa es su gran suerte. También, escaparse en verano a su casa de Menorca en compañía de su gata, que a ratos ameniza la entrevista con su maullido de fondo. “Ciutadella me parece uno de los rincones más bonitos del mundo”, dice.Se ha ganado el título de reina de la novela romántica contemporánea. ¿Qué significa para usted ser romántica en 2026?Creo que somos muchas las que sustentamos esto de la romántica en España y, además, creo que estamos en un muy buen momento. Hay muchísimas voces femeninas muy fuertes y eso me hace sentir parte de una generación con una voz poderosa. Es un mérito compartido. Ser romántica en 2026, para mí, no es el mismo concepto que manejaba en 2012 ó 2013, cuando autopubliqué Valeria. Ahora creo más en el pequeño romanticismo, en el de todos los días. Me considero una persona muy romántica, pero aprecio más los pequeños detalles que hacen del día a día algo especial. Creo que las relaciones se sostienen con este trabajo de 365 días al año, 24 horas al día, de tener en cuenta a la otra persona no solo en los detalles, sino en todo, en permitir que a tu lado viva alguien con el 100% de sí mismo, que no tenga que acomodarse. Evidentemente, en las parejas hay que hacer concesiones, pero que la persona que tengas al lado ame tus luces y tus sombras me parece muy romántico.Las actrices Teresa Riott, Silvia López, Diana Gómez y Paula Malia, en la serie 'Valeria'FELIPE HERNÁNDEZ/NETFLIXEntonces, ha dejado de defender determinados mitos románticos…Sí, por supuesto. Creo que también una tiene que echarle un vistazo a todo lo que le rodea. Somos hijas de nuestro tiempo e hijas también de la ficción que hemos consumido y, a veces, hay que cumplir años y crecer para empezar a poner en duda ciertos roles de género que se han instaurado en la ficción y que, de alguna manera, hemos ido perpetuando sin darnos cuenta. Ahora, tengo 42 años, he aprendido a base de la experiencia y esta me dice que no vamos a cambiar a un hombre, que es uno de los mitos románticos de la ficción de finales de los noventa y principios de los 2000; que una mujer se puede sentir completa sin amor o que el amor de nuestras vidas también son nuestras amigas. Hay un montón de cosas que han cambiado mi visión.Su narrativa ha contribuido a renovar el género, alejándolo de clichés. ¿En cuál de todos ha puesto más empeño?Tengo que entonar el mea culpa, porque, por ejemplo, con Valeria quizá caí en perpetuar de alguna manera algunos de estos mitos, porque tenía 24 años cuando escribí el libro. Siento que la adaptación audiovisual ha hecho mucho para poder renovar Valeria y hacerla más actual y, de alguna manera, solventar algunos de estos problemas. Hay un mito romántico, el de que tenemos que encontrar una media naranja para sentirnos completos, que es una cosa que me obsesiona bastante, y he hecho hincapié en que somos el 100 % de nosotras mismas tengamos pareja o no, que la pareja viene a sumar, pero no viene a dividir lo que somos y a tener que recolocarlo. También, en la amistad, me gusta mostrar a la mujer con esa red de seguridad que son sus amigas, junto con el amor no solo romántico, sino el amor por la vocación, por lo que uno hace, por el mundo que le rodea… Creo que me obsesiona mostrar todas esas otras cosas de las que también estamos enamoradas las mujeres.Cuando escucha datos como “más de cinco millones de ejemplares vendidos en nuestro país”, ¿cómo se le queda el alma?Da mucho vértigo, pero también te digo que tengo la suerte de estar rodeada de gente para la que los números no son importantes. Al final, la realidad es otra cosa y el día a día se impone. Mi sueño no es tanto “vamos a alcanzar los seis millones”, sino mantener a la gente que es fiel a los libros; que, cuando cierren uno, tengan la sensación de haber pasado un buen rato o que, cuando terminen de ver una adaptación, digan “tengo que recomendársela a mi mejor amiga”.Tiene nada menos que cuatro adaptaciones audiovisuales de éxito global. ¿Entraba en sus planes llegar hasta la pantalla?Para nada, es una de las primeras sorpresas que me llevé. La primera vez que nos reunimos con Netflix, la editorial y yo, mi interior, de alguna manera, lo hizo muy bien sin saberlo. Me lo planteé como “ya es un sueño sentarme a hablar de esto, así que, si no se cumple, no pasa nada, porque estas cosas son muy difíciles”. Todo ha ido sumando sorpresas positivas y dándome muchísimo backup y nuevas herramientas para trabajar, pero nunca me he sentado, ni siquiera ahora con la experiencia que tengo en las adaptaciones, a escribir una historia pensando en su posible adaptación.Ricardo Gomez es Gus, Clara Sans es Blanca, Lucia de la Fuente es Aroa, Brays Efe es Loren, Daniel Ibañez as Marin, Itziar Manero es CocoCARLA OSET/NETFLIXComo lectora y espectadora, ¿le había interesado antes el puente entre la literatura y la ficción audiovisual?Me había interesado muchísimo como lectora, porque me parece que es un win-win. Tienes a mano dos experiencias muy diferentes, pero que, a la vez, se alimentan del imaginario común. Si has disfrutado un libro, enfrentarte a una adaptación es como volver a disfrutarlo, pero de otra manera. También te diré que yo soy de las lectoras súper abiertas de cara a las adaptaciones, no soy nada purista. Creo que la literatura necesita nuevos escenarios para llegar a más gente y que las plataformas también necesitan nuevos contenidos o contenidos que no sean nuevos, clásicos que puedan adaptar ahora mismo.Publicó Toda la verdad de mis mentiras en 2019. Al adaptarla ahora, ¿ha sentido la necesidad de actualizar los códigos de las relaciones, el humor o los conflictos?La verdad es que no, en este caso, la novela era bastante más contemporánea y lo que hicimos fue construir la imagen que necesitaba, mucho más joven de lo que yo me planteé en un momento. Al final, uno no puede evitar llevar su propia experiencia a las cosas que escribe y, aunque tú escribas de personajes más jóvenes, lo haces con la carga de la edad que tienes, en lo bueno y en lo malo. Lo que hicimos con esta adaptación fue construir una imagen más Z que millennial y, sin tener que renovar los conflictos o los personajes, que son súper fieles al libro, esa imagen la deja en un puente. Los millenial lo van a disfrutar y los Z se van a sentir reconocidos. El trabajo que se ha hecho desde ambientación, vestuario, peluquería y el propio casting creo que ha sido muy bueno.Repite como productora ejecutiva. ¿Este rol es su manera de proteger la esencia del libro frente a las exigencias de la industria audiovisual?Lo primero es que estoy aprendiendo aún lo que significa ser productora ejecutiva y, para mí, es una manera de aprender de este sector. Creo que me puede dar muchas herramientas y enseñar mucho. Yo soy licenciada en Comunicación Audiovisual, pero no he ejercido nunca, así que supone acercarme a un mundo que me sonaba, pero que nunca había visto funcionar de verdad, así que he hecho un poco las paces con el mundo audiovisual gracias a esto. Nunca he sentido la necesidad de velar por mi contenido, porque es verdad que Plano a Plano y yo hemos tenido una relación desde el principio súper honesta, muy de compañeros, ellos me han abrazado para que aprenda del sector. Yo tengo una manera de entrar en estos proyectos un poco silenciosa: entro, escucho y soy consciente de que me faltan un montón de skills para poder opinar en algunas cosas. Entonces, pregunto todas las dudas que tengo y ellos tienen muchísima paciencia conmigo y la verdad es que, por ejemplo, con Marina Pérez, que es la guionista principal, y también con Montaña Marchena, he tenido un match desde el principio. No siento la necesidad de ejercer un rol como de vigilancia, ¡para nada! Es más bien al revés, lo tomo como que tengo que entrar como una esponja para aprender lo máximo posible.Porque, ¿qué es lo que más teme una escritora del proceso de adaptación de su libro?Lo que más miedo da es que se pervierta un poco la idea principal, el alma de los personajes o el leitmotiv de la idea que, de alguna manera, cruza la novela de una manera no expresa, pero no me ha pasado. Sí es verdad que con la primera temporada de Valeria sufrí más, pero, a partir de la segunda temporada, con la que, además, llegó un cambio de equipo de guion, no he vuelto a tener esos nervios ni ese miedo.En la serie que ahora estrena, el viaje en caravana de un grupo de amigos se convierte en un escenario perfecto para que se destapen los secretos. ¿Por qué nos cuesta tanto ser honestos con nuestros amigos cuando el amor o la atracción se cruzan de por medio?Porque nos cuesta también ser honestos con nosotros mismos. Yo creo que, muchas veces, enfrentarse a la verdad de cara te exige abrazar algunas de tus debilidades y el mundo no nos ha preparado para ser vulnerables. Creo que pasa, primero, por la propia aceptación. Muchas veces no quieres mentir a los demás, pero es que la verdad es que te estás mintiendo a ti mismo. Eso tiene que pasar por un proceso interno y luego hay que encararlo. Además, sentimos que tenemos que proteger a nuestros amigos, así que intentamos muchas veces adecuar la verdad para que no pueda herir sus sentimientos. También soy de las que piensan que, si la verdad no va a sumar, aunque no soy de mentir, igual mejor no decir ciertas cosas.En sus novelas habla del amor romántico, pero también del propio y del autocuidado. ¿Sin estos dos últimos no debería darse el primero?En absoluto, porque, si no llegas a un punto intermedio de aceptarte, de poner en valor todas aquellas cosas que para ti son importantes, de no ningunear esos valores que tienes y esas necesidades, vas a tomar decisiones nefastas en cuanto a lo romántico. Creo que nos ha pasado a muchos en la vida, que tomas decisiones horribles llevándote por la necesidad de estar acompañado. Primero, tienes que aprender a estar solo y a gusto y, cuando lo consigues, todo lo demás viene rodado. Cuando te lo cuentan y no estás bien, te parece un cuento chino, pero luego, cuando sucede, dices “ostras, que tenía razón”.Lucia de la Fuente , Clara Sans , Itziar Manero durante el rodaje de 'Toda la verdad de mis mentiras'CARLA OSET/NETFLIXSus personajes meten la pata y tienen contradicciones. ¿Es esta imperfección el secreto de su conexión con el público?No sé, yo soy la primera sorprendida. No sé qué conecta con el público, pero me siento muy agradecida. Para mí es muy importante que los personajes sean imperfectos, porque las personas no tomamos siempre decisiones coherentes con nosotros mismos y podemos decirnos 50.000 veces algo y luego hacer todo lo contrario. Creo que este género, la comedia romántica, se alimenta de dos bases. Una es la aspiracional, que nos permite soñar con otras vidas, con cosas que hicimos, con personas que fuimos y que podríamos ser, pero también está la referencial. Necesitamos sentirnos identificados y, si esos personajes siempre son coherentes, nunca se equivocan, ¿qué hay de nosotros ahí? Solo queda la aspiracional y yo creo que esos personajes se tienen que alimentar de vida de verdad, y la vida de verdad es equivocarse.¿Qué referentes utiliza cuando escribes?Las mujeres que me rodean. Estoy rodeada de una red de seguridad hecha de mis amigas, mi madre, mi hermana... También tengo la suerte de tener muchos amigos hombres. Todas las preocupaciones y las conversaciones que se tejen en esa red de seguridad me alimentan mucho, porque, al final, ahí nos desnudamos de todo, de corazas, ponemos encima de la mesa las vulnerabilidades… Creo que eso es lo que nos hace modernos como seres humanos.¿En qué autores se refugia como lectora?Como lectora, soy todo lo contrario a como escritora. Como escritora, me refugio en historias románticas, divertidas, pero luego a mí me encanta leer cosas súper oscuras. Me gusta muchísimo el gótico latinoamericano que se está generando con Mariana Enríquez, Amparo Dávila, Mónica Ojeda… Pero luego también me pirran las novelas intimistas, tipo Vivian Gornick o Delphine de Vigan. Soy una lectora muy curiosa, no sigo líneas rectas. Yo voy a las librerías y me voy dejando llevar según la intuición, pero suelo sentirme atraída por historias oscuras.¿Ha pensado en dar el salto a otro tipo de género?Todos tenemos una historia que nos gustaría escribir, justo por ponerte las cosas más complicadas aún y salir de lo que estás acostumbrado. Pero es que me gusta tanto lo que hago, disfruto muchísimo y creo que es un lujazo dedicarse a algo que apasiona, aunque, a veces, todos los que escribimos tenemos una fecha de entrega y sabemos lo que es sufrir con esto. Todos los que escribimos tenemos un proyectillo a medias en el ordenador que va creciendo muy poco a poco y que quizá nunca vea la luz. My favourite thingsUn placer cotidiano: Leer con los pies al sol. Siempre los tengo fríos, da igual que sea verano o invierno, y leer es una de las cosas que más me gustan en el mundoUna ciudad a la que siempre volver: Estoy obsesionada con el París del invierno, el más gris, no sé qué tiene que me enamoraUna canción buenrollera: Dog Days Are Over de Florence + The Machine. Me pone mucho las pilas y me recuerda a una amiga que me la descubrió a la que quiero muchísimoUna película romántica: Love Actually. Todas las veces que alguien me diga que quiere verla, la veré. Hay trozos que me salen de memoria. Sigue teniendo algo que me embobaUn destino pendiente: Polinesia francesa, pero siempre pienso “qué cantidad de horas de vuelo”. Es un destino muy aspiracional. Ojalá algún día