Si a este mundo le quedan rincones desconocidos y enigmáticos, uno de ellos –quizá el más cercano y profundo– es la mente. Entre sus pliegues pueden brotar ideas magistrales o propósitos terribles. La fatalidad o la inspiración dependen de multitud de factores. Detrás de un trastorno de salud mental hay una persona acechada por su genética, quizá. O por el contexto en el que vive o por un fuerte trauma. Tal vez es víctima de una sociedad que engendra monstruos.

Peligros en apariencia inocentes pueden resultar catastróficos en niños y adolescentes. “Son cerebros hiperestimulados”, dice la psiquiatra Mar Domato. En estas edades tempranas se está formando la psique y el consumo de contenidos audiovisuales, frenéticos, de apenas unos segundos, puede generar en los menores malestar o ansiedad porque no aprenden a aceptar la frustración. Lo quieren todo y lo quieren ahora.

Mar Domato es la jefa de sección de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMIJ) de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete. El panel de corcho de su consulta está repleto de dibujos de los niños a los que ha atendido. En los 16 años que lleva en la capital manchega ha percibido el aumento de casos. “Todos hemos notado el cambio”, comenta la profesional y sitúa en la pandemia un momento clave en esta transformación. El año 2020 es un hito en la historia de nuestra sociedad.