El abogado no fue presentado como asesor, pero una investigación periodística documenta su cercanía con la presidenta y abre preguntas sobre su círculo de confianza

Un argentino de 51 años es el personaje inesperado en el primer mes de gobierno de la presidenta Keiko Fujimori. Su nombre es Damián Valenzuela Mayer, es abogado y hasta hace unas semanas era prácticamente desconocido en la política peruana. Sus empresas mantienen casos judiciales abiertos en varios países. El semanario Hildebrandt en sus Trece reveló que estuvo cerca de Fujimori durante la campaña presidencial, aunque nunca fue presentado públicamente como parte de su equipo. La investigación, firmada por el periodista Eloy Marchán, con fotografías de César Zamalloa, comenzó a tomar forma el 11 de julio, cuando Fujimori ya había sido proclamada presidenta electa por el Jurado Nacional de Elecciones y acudió a un spa de Lima donde también estuvo Valenzuela.

Tanto Marchán como Zamalloa se apostaron frente al centro de belleza, ubicado en la urbanización Santa Catalina, en el distrito de La Victoria, y esperaron pacientemente a los visitantes. Según el semanario, Fujimori llegó aquel día al spa Tomyko en una camioneta alquilada por Fuerza Popular y acompañada por un vehículo de seguridad del Estado. Había reservado una sesión para dos personas que incluía tratamientos, masajes, sauna, champagne y chocolates. Fujimori y Valenzuela no ingresaron juntos. “Después de dejar a Fujimori en la puerta del salón de belleza, la camioneta se fue. Diez minutos después regresó con Valenzuela a bordo y lo dejó delante de la misma puerta de servicio por la que entró Fujimori”, señala el reportaje. Fujimori salió dos horas después. Valenzuela, en polo deportivo y short, lo hizo quince minutos más tarde.