EditorialEn contraste con la inhibici�n de S�nchez, la ministra de Defensa muestra empat�a con los ceut�es y reitera la espa�olidad de Ceuta y Melilla. Al detallar la alerta del CNI, pone en evidencia el insuficiente dispositivo fronterizo de InteriorMargarita Robles, ministra de Defensa, durante su comparecencia en el Congreso.EFEActualizado Martes,

agosto

23:07Audio generado con IALas diferencias que la ministra de Defensa y el de Interior exhibieron ayer, casi simult�neamente, sobre la informaci�n de la que dispon�a el Estado de la avalancha en Ceuta retrata el fiasco hist�rico de un Gobierno superado por la mayor crisis de seguridad en nuestras fronteras desde la Transici�n. Durante su comparecencia en el Congreso, Margarita Robles desnud� la versi�n de Fernando Grande-Marlaska al revelar que el 27 de julio �ya se plante� la situaci�n� con Interior y, dos d�as despu�s, el CNI avis� de la convocatoria de entrada a nado aprovechando la Fiesta del Trono en Marruecos. Pocos minutos despu�s, desde la sala del Consejo de Ministros, el ministro del Interior neg� este extremo. En una contrarr�plica posterior en sede parlamentaria, Robles insisti� en que los 25 agentes del CNI que desarrollan su misi�n en Ceuta hicieron bien su trabajo. El detalle de la alerta de Inteligencia muestra el grav�simo fallo cometido por Interior el pasado 30 de julio movilizando un dispositivo fronterizo a todas luces insuficiente.Aunque el cruce de reproches en un asunto de Estado entre los dos ministerios encargados de velar por la seguridad resulta profundamente inquietante, Robles se convirti� ayer en la primera representante del Gobierno en comportarse como Estado desde el estallido de la crisis. La concreci�n en las explicaciones -hasta el umbral que delimita el deber de secreto-, la empat�a con la ciudadan�a ceut� y la institucionalidad con la que rindi� cuentas por su gesti�n es exactamente el ejercicio de altura de miras que Pedro S�nchez deber�a haber asumido. Mientras el presidente sigue instalado en un perfil bajo, la titular Defensa -adem�s de avisar del impacto de la situaci�n geopol�tica en el flanco sur- pidi� disculpas a los ceut�es que se hayan sentido �abandonados� y reafirm� sin ambages la espa�olidad de Ceuta y Melilla, lo que cobra especial relieve despu�s de que un ministro marroqu� se�alara la �ocupaci�n� de las dos ciudades en la reaparici�n de Mohamed VI en un acto religioso. En todo caso, al admitir que �algo se habr� hecho mal� y enfatizar su defensa de la integridad territorial ante �cualquier agresi�n a Ceuta o Melilla�, Robles ha comprometido las posiciones de Marlaska y de Jos� Manuel Albares, respectivamente, justo antes de que ambos acudan a la C�mara Baja. La envergadura que entra�a esta policrisis exige depurar responsabilidades al m�s alto nivel.Asumir el mando pasa por algo m�s que declarar la �situaci�n de inter�s para la seguridad nacional� en Ceuta. Tal como informamos hoy, la desprotecci�n en los colegios de la ciudad aut�noma indica que el orden p�blico sigue sin garantizarse. Para intentar mitigar la imagen de inacci�n, el Consejo de Ministros aprob� ayer el anteproyecto de una nueva Ley de Asilo e inici� los tr�mites para realizar una amplia reforma de la Ley de Extranjer�a para adecuarla al Pacto Europeo de Migraciones. Estas modificaciones apuntan a un endurecimiento de la legislaci�n, incluidos los retornos, lo que supondr�a rectificar las bases de la pol�tica migratoria del Ejecutivo.El desaf�o que plantea Marruecos respecto a Ceuta y Melilla no puede abordarse con parches, sino con liderazgo, diplomacia y determinaci�n en defensa de la soberan�a nacional. No hacerlo supone una dejaci�n de obligaciones que mina el inter�s general.