"Esto no tendr�a que estar ah�". Fue lo primero que se le pas� por la cabeza al paleont�logo Francisco Ortega cuando supo de un asombroso hallazgo durante unas obras del AVE en un paraje de la provincia de Cuenca: de manera inesperada y accidental, las excavadoras sacaron a la luz un enorme cementerio de dinosaurios.Ocurri� el 21 de mayo de 2007. Su colega Fernando Escaso se hab�a quedado perplejo al examinar un par de cajas con los primeros f�siles que acababan de aparecer en la trinchera donde se realizaban los trabajos del tren de alta velocidad Madrid-Levante. Se las hab�a llevado al Museo de Ciencias de Castilla-La Mancha Natalia Lozano, que era la arque�loga contratada por la Junta para hacer el seguimiento arqueol�gico de las obras.El informe de impacto ambiental recog�a que hab�a vestigios de un castro en la zona, pero no advert�a de ning�n riesgo paleontol�gico. Es decir, no se preve�a que pudieran aparecer f�siles de alg�n tipo: "Al principio se pens� que eran huesos de mam�feros pero cuando los examin�, no me pareci� que lo fuesen. Fuimos a la trinchera; me acuerdo perfectamente de que llov�a. Y lo que encontr� fue una escena catastr�fica. Las m�quinas hab�an avanzado y hab�a dos niveles cortados, ambos plagados de huesos. Ver algo as� en Europa, y m�s en Espa�a, era dif�cil de creer porque estas acumulaciones que conservan mortalidades en masa suelen aparecer en lugares como las Badlands de Canad� o en EEUU", rememora Escaso, actualmente investigador de la Universidad Nacional de Educaci�n a Distancia (UNED).Era s�lo una muestra del gran cementerio de dinosaurios que durante 73 millones de a�os permaneci� sepultado en este terreno de Castilla La-Mancha, cerca de la localidad conquense de Fuentes, y que ha sido bautizado como Yacimiento de Lo Hueco. Por entonces, en la provincia de Cuenca se hab�an encontrado dinosaurios en el yacimiento de Las Hoyas, descubierto en los 80, pero eran de una �poca anterior, del Cret�cico inferior, con unos 125 millones de a�os de antig�edad."Al principio, cuando hubo que interrumpir los trabajos del AVE, la reacci�n fue: ‘�Pero qu� nos est�is contando? Hay cuatro huesos, los sac�is y seguimos’. Pero empezaron a aparecer f�siles de forma escandalosa. Hab�a una acumulaci�n brutal, con un porcentaje muy grande de dinosaurios gigantes, que son los saur�podos; no hab�amos visto algo parecido", rememora Ortega, catedr�tico de Paleontolog�a de la UNED y coordinador del Grupo de Investigaci�n en Biolog�a Evolutiva, mientras recorremos la trinchera en la que se produjo este inesperado hallazgo, que oblig� a improvisar en tiempo r�cord una campa�a de excavaci�n sin precedentes en Espa�a para poner a salvo este tesoro paleontol�gico.Adif tuvo que parar las obras: "Nos dijeron �chicos, qu� necesit�is? Estos bichos no nos los podemos llevar por delante, hay que sacarlos de aqu� en las mejores condiciones posibles", cuenta Ortega. Y se pusieron manos a la obra: "En la operaci�n de rescate est�bamos 60 t�cnicos haciendo agujeros por todos lados porque cada vez que abr�amos, aparec�an m�s huesos. La prioridad era que acab�ramos cuanto antes y nos dieron todas las facilidades para salir de all� en buenas condiciones lo antes posible".De mayo a diciembre de 2007 se sacaron de Lo Hueco miles de huesos que en condiciones normales, es decir, sin la presi�n de reanudar las obras del tren, habr�an tardado 50 a�os en sacar, seg�n sus estimaciones. Y esto implica que ahora tienen material que llevar� muchas d�cadas de estudio pues, seg�n Ortega, "se trata de la colecci�n m�s importante del Cret�cico superior en Europa.Los investigadores de la UNED Francisco Ortega (i) y Fernando Escaso posan en la nave de Cuenca en la que se guardan f�siles del yacimiento de Lo Hueco.REYES MART�NEZARABA PRESSNo qued� ah� porque un a�o despu�s de este descubrimiento en Lo Hueco, y tambi�n por un hallazgo casual, dieron con otro inesperado yacimiento de la misma �poca en la provincia de Guadalajara, a poca distancia de la frontera con Cuenca. Poyos, como fue bautizado, se encuentra en el pantano de Buend�a, en el t�rmino municipal de Saced�n, y de �l han extra�do ya numerosos nidos de dinosaurios con huevos en buen estado de conservaci�n. "En 2008, un taxista que es pescador aficionado encontr� un hueso en el embalse. Se lo coment� a la paleont�loga Maite Alberdi un d�a que la llev� en su taxi al Museo de Ciencias Naturales de Madrid, y qued� en ense��rselo. Result� que era una v�rtebra de dinosaurio as� que cuando Maite se enter� de que est�bamos trabajando por aqu�, nos dijo: ‘Ha venido un pescador y nos ha tra�do un hueso que os interesa’. Quedamos con �l y nos ense�� d�nde lo hab�a encontrado", cuenta Ortega.En posteriores visitas a la zona descubrieron "una zona gigantesca de huevos de dinosaurios", un hallazgo que fue una aut�ntica sorpresa: "No ten�amos pr�cticamente informaci�n de huevos de dinosaurios en el centro de la Pen�nsula ib�rica, excepto c�scaras encontradas en los a�os 70 en Portilla, un pueblo de Cuenca. Si no hubi�semos venido expresamente, no se habr�a encontrado", asegura. Su hip�tesis es que durante cientos de miles de a�os, manadas de saur�podos titanosaurios acud�an regularmente all� a dejar sus huevos, igual que las tortugas.El nombre del yacimiento -Poyos- se debe a que aqu� se encontraba el pueblo de Santa Mar�a de Poyos, que qued� sumergido bajo las aguas del embalse de Buend�a en 1956. "Sus habitantes no pod�an saberlo, pero viv�an sobre esa gran extensi�n en la que anidaban los dinosaurios", explica el paleont�logo.Estos hallazgos han hecho que en apenas 20 a�os, Castilla-La Mancha se haya convertido en uno de los enclaves m�s importantes de Europa para esclarecer c�mo eran estas criaturas que dominaron el planeta desde hace 230 millones de a�os hasta hace 66 millones de a�os, cuando se extinguieron debido a la ca�da de un asteroide.Para saber m�sEn concreto, las provincias de Cuenca y Guadalajara preservan las claves para entender los momentos previos a su desaparici�n. "La historia del final de los dinosaurios en Europa estaba sin escribir, y hemos empezado a escribirla con todo este material. Estos esqueletos articulados que hemos encontrado en Lo Hueco en los �ltimos 20 a�os son como planos para entenderlo", dice Ortega.Y es que, aclara el cient�fico, "aunque con frecuencia se piensa que los dinosaurios vivieron todos juntos y en todos los lugares de la misma forma, su proceso evolutivo fue muy largo, dur� 140 millones de a�os, y hubo muchos linajes que aparecieron y se extinguieron".Antes del hallazgo durante las obras del AVE no se conoc�an pr�cticamente restos articulados de saur�podos del final del Cret�cico en Europa: "Toda esta historia que nos han contado sobre el final de los dinosaurios, que estaban decayendo cuando cay� el meteorito, se basa en estudios en formaciones norteamericanas, y ahora han entrado los de Am�rica del Sur y los de Asia. Pero se desconoc�a la situaci�n en Europa, que en esa �poca era pr�cticamente un archipi�lago. De hecho, todo este material pertenece a una isla llamada ibero-arm�nica, que abarcaba Portugal, el norte de Espa�a y el sur de Francia. Y es ah� donde viven esos bichos", expone.Aunque se baraj� colocar una escultura de un dinosaurio en una de las lomas del yacimiento de Lo Hueco -como los toros de Osborne-, no hay nada que hoy indique que por esta zona caminaron al menos cuatro especies distintas de dinosaurios. La obra del AVE que se interrumpi� iba a construir un falso t�nel y ahora es una trinchera al aire libre. Bajo nuestros pies sigue habiendo restos de dinosaurios enterrados, pues estiman que se extienden por una formaci�n de 60 kil�metros.Traslado de v�rtebras de la cola de un gran dinosaurio titanosaurio en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca).FRANCISCO ORTEGAEl paisaje que nos rodea, dice Ortega, es reciente, y ha sido modelado por r�os como el Moscas. Pero si viaj�ramos en el tiempo y retrocedi�ramos 72 millones de a�os, lo que tendr�amos alrededor ser�a una superficie enorme y plana, pr�xima a la costa, con r�os que vienen de la zona monta�osa, e incluso se abren como si fueran un delta; lagunas salinas como el Mar Menor y una vegetaci�n propia de terrenos �ridos. Hab�a al menos una temporada muy seca y una h�meda. "Hab�a tortugas de agua dulce, algunas costeras, parecidas a los gal�pagos actuales; reptiles de diferentes tipos, algunos muy parecidos a los dragones de Komodo, y muchos cocodrilos y lagartos", reconstruye Ortega.En este ecosistema conviv�an tres grandes grupos de dinosaurios, dos de los cuales eran herb�voros: los saur�podos, de cuello largo y cuatro patas apoyadas en el suelo, y un grupo de herb�voros b�pedos de otro linaje (los ornit�podos, que son grandes pero no tanto). Adem�s, hab�a varios tipos de carn�voros: los abelisaurus, que eran de gran tama�o -unos siete metros- y los peque�os, como los velociraptores - de entre dos y tres metros de longitud y un metro de altura-. "Los dinosaurios carn�voros se com�an a los dinosaurios herb�voros, pues pr�cticamente no hab�a mam�feros, y los que exist�an eran muy peque�os", se�ala.A pocos kil�metros del yacimiento de Lo Hueco se encuentra el pueblo de Fuentes. Las se�ales de tr�fico indican la direcci�n para llegar al colegio, a las instalaciones deportivas, al complejo lagunar y al titanosaurio: se trata de una reproducci�n a tama�o natural de un saur�podo realizada por el paleoartista Adolfo Cu�tara. Ha sido instalada junto a un parque de juegos desde el que se divisa la explanada donde estaban enterrados los dinosaurios. "Se han encontrado unos 20 individuos, de los que una docena est�n muy completos. Sabemos que en Lo Hueco hay al menos cuatro especies distintas, y hay una quinta que es diferente, pero podr�a ser un ejemplar de otro sexo", apunta.Entre los dinosaurios ib�ricos que se desconoc�an hasta el hallazgo del cementerio Lohuecotitan pandafilandi (descrito en 2015) y Qunkasaura pintiquiniestra (en 2024). Con sus 20 metros de longitud, fueron dos de los �ltimos gigantes que habitaron el territorio que hoy es Europa. El nombre de Lohuecotitan pandafilandi rinde homenaje al yacimiento de Lo Hueco y a El Quijote, pues han usado el nombre de uno de los personajes, Pandafilando de la Fosca Vista. Qunkasaura pintiquiniestra, por su parte, alude a una giganta que aparece en uno de los libros de caballer�a de la biblioteca de Don Quijote; al pintor Antonio Saura, que dej� una profunda huella en la cultura de Cuenca; y al nombre hispano�rabe para la zona de Cuenca antes de la conquista por Alfonso VIII (Qunka). "El pr�ximo a�o vamos a publicar una nueva especie de saur�podo, con caracter�sticas muy particulares", adelanta Ortega.Los restauradores Elena Fern�ndez y Javier Fern�ndez trasladan un h�mero de un titanosaurio encontrado en Poyos (Guadalajara) al almac�n del laboratorio de la UNED en Las Rozas (Madrid).ALBERTO DI LOLLIEstos hallazgos son un motivo de orgullo para los 300 habitantes de Fuentes, pero como repasa Ortega, al principio notaron un poco de hostilidad: "En colaboraci�n con el ayuntamiento, hicimos una jornada de puertas abiertas en el yacimiento de Lo Hueco para los vecinos del pueblo. Vinieron ancianos y ni�os un domingo, cuando no trabajaban las m�quinas, y hubo un cambio muy grande, fue alucinante. De repente, comenzaron a sentirse orgullosos de algo que hace 20 a�os ni hubieran pensado que pod�an tener. Ahora es uno de sus atractivos", cuenta.Hubo no obstante decepci�n, al no materializarse la promesa por parte del Gobierno auton�mico de construir un gran museo ajardinado en el pueblo para albergar los f�siles. El proyecto no sali� adelante y en su lugar, los espec�menes m�s importantes se llevaron a un edificio de la ciudad de Cuenca, que se reconvirti� en el actual Museo de Paleontolog�a de Castilla-La Mancha (MUPA).Aqu� se exhiben 400 f�siles encontrados en los yacimientos de Lo Hueco, Poyos y Las Hoyas. "El 95% son originales", cuenta Mercedes Llandres, paleont�loga de este museo que recibe anualmente unos 80.000 visitantes. "Vienen muchos coles y muchas familias. Cuando ven estas colecciones de dinosaurios que han sido encontrados en Castilla-La Mancha no se lo esperan", se�ala.Coincide Miguel Garc�a, organizador de visitas y talleres del museo: "La gente se queda muy sorprendida. Es un museo que gusta a los adultos pero a los ni�os les apasiona. Suelen conocer las especies que han visto en las pel�culas americanas, y cuando llegan aqu� se enteran de que aqu� viv�an otros dinosaurios".Y es que, como se�ala Ortega, "los americanos llevan mucho tiempo haciendo esto. Los grandes museos estadounidenses generaron una �pica sobre los dinosaurios que han exportado y nosotros la hemos comprado. All� se considera un espect�culo. Y nosotros, intentamos mostrarles que aqu� en Espa�a tambi�n hab�a much�simos dinosaurios, especies muy importantes", argumenta. "Adem�s, cada vez se hace mejor investigaci�n en dinosaurolog�a, con gran prestigio internacional. Y la ventaja para los que trabajamos con dinosaurios en la Pen�nsula es que hasta ahora no se les hab�a hecho ni pu�etero caso, as� que es f�cil tener informaci�n fresca", se�ala.Nuestro pa�s lleva un siglo de retraso. Mientras en Europa se empezaron a estudiar los dinosaurios a finales del siglo XIX -en la Inglaterra victoriana y en la Francia de Georges Cuvier-, en Espa�a s�lo hubo alguna referencia hasta que en las primeras d�cadas del siglo XX entr� en escena el paleont�logo castellonense Jos� Royo G�mez. "Fue un tipo magn�fico, cercano a la Rep�blica. Cuando acab� la Guerra Civil se exili� en Am�rica del Sur, donde desarroll� una brillant�sima carrera. Aqu� no qued� nadie haciendo paleontolog�a, y durante mucho tiempo solo tuvimos visitas ocasionales de grupos franceses y alemanes que iban a Teruel, al Pirineo, Cuenca o Valencia", repasa Ortega.El inter�s nacional en la paleontolog�a no surgi� hasta los a�os 80: "Fue en esa d�cada cuando se nombr� el primer dinosaurio con origen espa�ol, Aragosaurus, descubierto en Galve (Teruel). Y la primera tesis espec�fica sobre dinosaurios en Espa�a se produjo en los a�os 90. De repente hubo un boom de la dinosaurolog�a espa�ola".Los hallazgos de f�siles y huellas de dinosaurios en Teruel, sobre todo, pero tambi�n en zonas de Asturias, Soria, Lleida, La Rioja y en Cuenca se fueron sucediendo en los a�os siguientes, trazando un mapa de la presencia de estos gigantes por nuestra geograf�a. "La distribuci�n de los dinosaurios en la Pen�nsula ib�rica es muy clara: hay una historia que ocurri� hace unos 148 millones de a�os que se cuenta en Din�polis (Teruel), con todos esos dinosaurios del Jur�sico que tambi�n est�n en la costa portuguesa. Desaparecieron y hace 130 millones de a�os, se instal� un conjunto de dinosaurios distintos, entre los que est�n los de las Hoyas (Cuenca). Y hace 100 millones de a�os describimos un cambio completo en el que aparecen los cocodrilos modernos. En Algora (Guadalajara) hay f�siles de hace 100 millones de a�os. Y luego tenemos todos estos dinosaurios de hace 72 millones de a�os que estamos encontrando en Cuenca y Guadalajara, sobre todo en Lo Hueco y en Poyos", contextualiza Ortega.Los miles de f�siles que encontraron en 2007 en Lo Hueco desbordaron la capacidad log�stica durante los seis meses que dur� la operaci�n para recuperarlos. "El consumo de acetona fue brutal, hasta el punto de que tuvimos que hacer una declaraci�n a la polic�a porque parec�a que se hab�a establecido un grupo de narcos cortando drogas", cuenta Ortega en relaci�n al producto disolvente que usan para los materiales que protegen los f�siles.Todos los espacios que se iban destinando al almacenaje de los huesos desenterrados se iban llenando hasta que en 2008 les asignaron una nave de mil metros cuadrados cercana al Museo Paleontol�gico de Castilla-La Mancha, y que actualmente se utiliza como dep�sito. Por un lado, hay metros y metros de estanter�as con los f�siles clasificados y por otro, grandes fragmentos de roca con los f�siles todav�a dentro, pues una de las formas de trabajar fue arrancar con la excavadora segmentos enteros de suelo y traerlos a la nave para trabajar posteriormente con ellos.Elena Fern�ndez restaura en el laboratorio de la UNED, en Madrid), un huevo extra�do de un nido hallado en PoyosALBERTO DI LOLLILas piezas que van a ser restauradas son trasladadas de la nave de Cuenca al laboratorio de la UNED en el Campus de Las Rozas (Madrid). "�Cuidado, dinosaurios sueltos!", reza un cartel colocada en la puerta del almac�n: "Tenemos muchas cosas y poco espacio pero nos apa�amos bien", cuenta el restaurador de patrimonio Javier Fern�ndez mientras va abriendo algunas cajas de conservaci�n para ense�arnos algunos de sus trabajos. Entre otras piezas, muestra unas garras de una forma cercana a un velociraptor y una gran tortuga marina reci�n restaurada cuyo hallazgo est� a punto de publicarse en una revista cient�fica.En otra sala est� el taller de restauraci�n. All�, Klo Nieto trabaja en un cocodrilo de hace 75 millones de a�os encontrado en Lo Hueco, mientras que Javier Fern�ndez est� centrado en las v�rtebras dorsales de un Qunkasaura. En otra de las mesas hay un reptil marino de 210 millones de a�os pero nuestra atenci�n se centra en un nido compuesto por 14 huevos de dinosaurios descubierto en Poyos que est� restaurando Elena Fern�ndez, y que lleg� en un gran bloque de escayola. Cada huevo mide unos 20 cent�metros de di�metro y todos est�n eclosionados, por lo que hay c�scaras alrededor que va consolidando con la resina para que no se muevan."Uno de los objetivos de nuestro proyecto es encontrar embriones en algunos de los huevos, aunque de momento no ha aparecido ninguno", cuenta Ortega. No es una tarea f�cil porque la mayor�a de los huevos fosiliz� en una etapa muy temprana, cuando estaba en fase de cart�lago o yema, o bien cuando hab�a eclosionado y la cr�a ya hab�a salido. "Hay que dar con uno que se haya malogrado justo cuando el dinosaurio iba a nacer", cuenta.Si encuentran un embri�n podr�an determinar qu� especie los puso: "Creemos que son de saur�podos de unos 20 metros porque este tipo de huevos se conocen en Argentina y dentro han aparecido este tipo de dinosaurios, pero no son exactamente los mismos. La �nica forma de saber qui�n es el padre de la criatura es encontrar un embri�n", se�ala Ortega.Escribir�an as� otro cap�tulo de su historia: "En EEUU hubo tyrannosaurus y triceratops, y en Europa, abelisaurus y saur�podos. Nuestros ni�os conocen los americanos y ahora, por primera vez, empezamos a tener mucha informaci�n que nos permite contar lo que hac�an los dinosaurios ib�ricos", sostiene.
Castilla-La Mancha, la inesperada tierra de los dinosaurios gigantes: "Estamos escribiendo la historia de su desaparici�n en Europa"
"Esto no tendr�a que estar ah�". Fue lo primero que se le pas� por la cabeza al paleont�logo Francisco Ortega cuando supo de un asombroso hallazgo durante unas obras...








