Compañeros, compañeras, hagamos un paréntesis. Paremos la pelota. Porque un 25 de agosto de 2026 la vorágine de la coyuntura te tapa. Te tira los titulares por la cabeza, te los estampa en la cara y, si no tenés la templanza metodológica para mirar el layout completo de la realidad, te comés la curva del encuadre. Te la comés doblada. Miren el escenario, compañeros. Tenés la prensa tradicional operando su manual de estilo de memoria. Clarín te tira en la tapa la reaparición del presidente en la reunión de Gabinete tras 25 días de letargo. Una "normalización" institucional de cotillón. Pero si sabés raspar la pintura de la escenografía, si te vas a La Prensa, te das cuenta de que la discusión posta no es la foto en Balcarce 50: es el mapa geopolítico. Es Scott Bessent, el secretario del Tesoro norteamericano, contra las cuerdas por el sacudón petrolero tras la escalada con Irán y el descalabro de las tasas. Lo decía el amigo Timerman: acá el verdadero factor disruptivo para los mercados no es la rosca electoral de Trump, es si Bessent aguanta o salta por los aires. Mientras tanto, en la misma portada, una pequeña luz de dignidad: Los Leones y Las Leonas metiéndose en semifinales mundiales, y Crónica, como siempre, bancando los trapos del pulso popular con su clásica agenda policial.