Xavi Hernández Creus (Terrassa, 1980) entró con una sonrisa en la abarrotada sala de prensa de la KNVB Campus, la ciudad del fútbol neerlandés. Dos años después de finalizar su etapa como entrenador del FC Barcelona, vuelve a su hábitat: el fútbol. Se le veía cómodo y feliz. Procurando ganarse a la exigente prensa neerlandesa, que le ponía a prueba. Xavi es consciente de que el último seleccionador extranjero de Países Bajos antes de 1978 fue el austriaco Ernst Happel, “Sé que vengo de fuera. Pero quiero devolver a la federación la confianza. Estoy aquí para crear una gran familia y para ganar. Estoy preparado para estar en la universidad de fútbol”, destacó. No hay, en cambio, esa reticencia en las calles de Ámsterdam, emocionada con la llegada del legendario centrocampista del FC Barcelona.

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En cualquier caso, Xavi agradeció la confianza emulando el “salid y disfrutad” de Johan Cruyff y añadiendo el ganar. “Creo en esta generación. Viví un aprendizaje muy grande, un máster durante nuestra etapa en Can Barça. Quiero competir , disfrutar y ganar. Odio no tener el balón”, explicó. Y, como sucedió con fichajes como el de Fermín, Cubarsí o Lamine Yamal en el Barça, señaló que, para lograrlo, no le importa la fecha de nacimiento:. “Queremos ser valientes. Van Gaal confió en mí en el Barça con 17 años”, recordó, muy seguro de sí mismo. El ambiente se relajó cuando le preguntaron por cómo se debía pronunciar su nombre: “Xavi, como chocolate en inglés”, respondió.