No es usual ni en este Gobierno ni en ningún otro que un ministro acuda a una comparecencia en el Congreso y reconozca que ha hecho algo mal y pida disculpas. Ocurrió este martes. Fue durante la exposición que pidió realizar en las Cortes la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre la crisis de Ceuta y englobó a la labor de todo el Gabinete. Admitió “sin paños calientes” que como sienten la mayoría de los ceutíes el Gobierno de Pedro Sánchez “algo” habrá hecho mal y “ha llegado tarde” para provocar su sensación de “abandono, tristeza y angustia”. La comparecencia de casi cuatro horas de la titular de Defensa, la primera de las nueve que han pedido distintos componentes del Gobierno, no sirvió para aclarar la difusa autoría de esta “multicrisis” ni para ofrecer los datos de balance de cuántos inmigrantes llegaron, murieron o se han quedado en Ceuta, como le reclamaron fundamentalmente sus socios parlamentarios. El PP exigió su dimisión.La ministra de Defensa utilizó sus primeros 40 minutos del discurso con el que llegó a la comisión del Congreso para formular una intervención preventiva, en la que destacar el carácter dramático y humanitario de esta crisis, con decenas de personas muertas o desaparecidas en el mar. Reiteró su conexión emocional y sentimental con los ceutíes que en estas jornadas han sentido miedo y abandono, a los que pidió rápidamente disculpas y para anunciar que ahora el Gobierno aplicará a Ceuta todas las medidas, planes y refuerzos que sean necesarios para que recuperen la percepción de que el resto del Estado español no les ha dejado a su suerte.Robles volvió a subrayar no solo la “españolidad” y lo “españolísimas” que son Ceuta y Melilla sino que se encargó de repetir varias veces que significan y representan “lo mejor de la España” plural que acoge a todo tipo de culturas y religiones sin perder sus principios y valores que rigen en su estado de derecho. Constató de nuevo que lo que sucedió el 30 y 31 de julio fue un ataque a la integridad territorial de España, advirtió en genérico que tendrá una respuesta firme y desde la legalidad y reseñó que no debería volver a repetirse.La ministra de Defensa agradeció la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad, del CNI y de los militares, que cifró en 3.060 con los efectivos de refuerzo allí desplazados, 2.042 del ejército de tierra. También ofreció el dato de que en Ceuta hay 25 agentes del CNI monitorizando la situación y fue en ese capítulo cuando detalló sus tareas y afirmó que fueron ellos los que informaron de cómo se fue calentando la situación previa a aquellas jornadas, cuando unas 150 personas migrantes burlaban la valla asentada cada día. Le dieron esos datos al delegado del Gobierno el 29 de julio y al alcalde de la ciudad, el popular Juan Jesús Vivas, lo que avivó de nuevo su disputa sobre qué adelantó o no el centro de inteligencia al Gobierno y al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska.Un informe del Estado Mayor de la Defensa le sirvió a Robles para catalogar en tres fases casi cronológicamente lo ocurrido en Ceuta, pero sin llegar a determinar claramente quién lo originó o por qué razones. Robles habló ahí de la fase de “migración concentrada”, instigada por la malinterpretada en Facebook sentencia del Tribunal Supremo español, que precisó que no podrían devolverse a Marruecos los inmigrantes que lleguen a nado sin sortear ninguna barrera física, y por la reducción de efectivos policiales marroquíes en la frontera por la celebración del día del trono; la fase de salto masivo del día 30 que se publicitó en redes y en especial en TikTok como una ventana de oportunidad para la entrada; y, finalmente, la fase de retorno.La ministra no dio muchos datos concretos, pese a la insistencia en las preguntas, de cuántos llegaron, se quedaron, cuántos son menores o han pedido asilo, pero sí resaltó en varias ocasiones que al menos el 90% habían pedido volver cuando comprobaron que el panorama en Ceuta era insostenible. Concedió más tarde que no dispone de esos números, porque no son de su competencia, pero también admitió se tardará tiempo en conocer realmente cuántos murieron, si es que se llega a disponer de esa cifra, y tampoco fue muy optimista sobre las razones y causas de esa avalancha. Habló ahí de las mafias, las redes y “actores interesados” y “agentes desestabilizadores” que relacionó sin detallar con el escenario geopolítico mundial.Esas explicaciones no convencieron nada a PP, Vox y UPN, pero tampoco respondieron a las decenas de preguntas que le lanzaron portavoces de partidos socios, como Sumar, ERC, PNV o EH Bildu. En un momento de la sesión se fue totalmente la luz en la sala y el presidente estuvo a punto de continuar a oscuras.La portavoz del PP, Ester Muñoz, se preparó concienzudamente su intervención, con observaciones muy críticas ante las contradicciones, imprevisiones o dejaciones del Ejecutivo con respecto a Ceuta, pero acabó entrando en un plano de diatriba personal con la ministra porque Robles efectivamente no le contestó directamente a ninguna de sus múltiples preguntas, como tampoco hizo con otros portavoces. Muñoz intuyó que Robles está incómoda dentro del Gobierno por esta crisis y le reclamó su dimisión para no considerarla “servil con el sanchismo”. La diputada popular sostuvo, como lleva haciendo el equipo de Alberto Núñez Feijóo desde que estalló este conflicto, que el Gobierno sabía lo que podía pasar, tenía informes, planes y avisos y no hizo nada para evitar que España haya quedado en una posición tan vulnerable.Resultó llamativo que en prácticamente todas las exposiciones de la ministra obviara el papel de Marruecos ante esta crisis pero también que la portavoz del PP lo pasara bastante por alto, algo que no hicieron ninguno de los demás responsables de los otros partidos.Alfonso Asarta, portavoz de Vox y general de división retirado en 2009, expertos en misiones internacionales, no se anduvo con medias tintas porque estuvo en el Sáhara durante la marcha verde en noviembre de 1975. Acusó al Gobierno de Sánchez de “pasividad, incapacidad y traición”, de alentar el efecto llamada de la inmigración y apuntó mucho contra Marruecos. Al final, en el turno de réplica, pidió reforzar la presencia permanente de las fuerzas armadas en esas fronteras y responder con la “fuerza proporcional” si el incidente que tachó todo el rato de invasión vuelve a suceder. La ministra acentuó mucho ahí la necesidad de la proporción.El representante de Sumar, Txema Guijarro, quiso matizar bien en ese sentido que lo registrado en Ceuta no se puede calificar de “invasión” y consideró por tanto que la respuesta ofrecida fue proporcional y adecuada ante “una avalancha migratoria” sobre de todo de jóvenes que lo que llegaron fue para huir de una realidad de miseria y hambre. Y ofreció datos de la tremenda brecha que aún separa el día a día de Marruecos y España. No fue optimista sobre que esas llegadas vayan a frenarse o reducirse en el futuro.Francesc-Marc Álvaro, de ERC, y Jon Iñarritu, de EH Bildu, vieron frustrado su interés por saber más sobre las hipótesis con las que trabaja Defensa o el Gobierno sobre el origen de esta “crisis multifactorial o poliédrica” y sobre sus cifras más verosímiles a día de hoy, cuando han pasado 26 jornadas desde la avalancha. Robles no quiso ser nada concreta. ERC cuestionó la implicación “no suficientemente potente” del presidente Sánchez, algo que hicieron más portavoces al remarcar que tras visitar la ciudad se marchara de vacaciones, y también la lentitud de las medidas anunciadas en los últimos días.El diputado de Junts, Isidre Gavín, coincidió en que el Ejecutivo actuó “tarde y mal”, con descoordinación, infravalorando la crisis y con nula capacidad de disuasión hacia Marruecos. Iñarritu pidió los informes del CNI. Mikel Legarda, del PNV, echó en falta como hizo el portavoz de UPN, Alberto Catalán, la presencia y explicaciones del presidente y se preguntó “donde ha estado el Estado”.La ministra no usó sus réplicas para responder a ninguna pregunta, pero sí para subrayar todavía más sus pasajes autocríticos y anhelar un política de Estado ante el nivel de la contingencia. Fue cuando aludió a que habría que aprender y tomar lecciones de lo observado ahora y cuando confesó que si lo ceutíes “se sienten abandonados, angustiados, solos y tristes o no suficientemente protegidos, es porque algo habremos hecho mal”. Y añadió: “La realidad está ahí. Si se ha llegado tarde, que se ha llegado tarde, porque la gente está sufriendo, mis disculpas”.Fue en ese duelo dialéctico cuando la portavoz del PP le afeó a la ministra que la ignorase con “soberbia” y le propuso que tras haber pedido perdón por haber actuado mal ahora le tocaría dimitir. A Robles le pareció “simplista” y “partidista” la exposición sin nivel de Muñoz y lamentó “las risas y chascarrillos” de los otros diputados del PP en la comisión. Le recomendó un curso sobre Defensa. El portavoz socialista, José Antonio Rodríguez, estuvo tan entregado a la labor de Robles que recordó que el 15 de septiembre se convertirá en la ministra de Defensa más longeva de esta etapa democrática de España.
Robles pide disculpas en el Congreso y reconoce que el Gobierno actuó mal y llegó tarde a Ceuta
La ministra de Defensa no aclara la autoría de la crisis ni ofrece datos del balance como exige la oposición y los aliados












