David y Victoria Beckham han consolidado su victoria definitiva en el prolongado pulso urbanístico que mantenían por su refugio rural en Great Tew, en la cotizada región británica de los Cotswolds. Adquirida en diciembre de 2016 por 6,15 millones de libras esterlinas (alrededor de 12 millones de euros), la propiedad —catalogada como monumento histórico de Grado II— se ha convertido en una de las fincas más controvertidas de la pareja, realizando más de 30 solicitudes de modificación urbanística a lo largo de la última década.Luz verde para el jacuzzi, la hoguera y el lagoLa resolución más reciente del Consejo del Distrito de West Oxfordshire autoriza la ejecución de un ambicioso despliegue de ocio en torno a su masa de agua de 4.170 metros cuadrados, descrita eufemísticamente por los proyectistas del matrimonio como un simple "estanque". La licencia permite formalmente la instalación de una bañera de hidromasaje en la orilla, una hoguera en la isla central de 122 metros cuadrados y un elaborado circuito de iluminación exterior alrededor del perímetro acuático.Asimismo, los permisos contemplan el uso de embarcaciones sin motor en el cuerpo de agua y la construcción de un camino de acceso privado. Esta infraestructura busca blindar la intimidad familiar y evitar que la pareja comparta la vía de tránsito con los miembros e invitados de Soho Farmhouse, un exclusivo club social colindante.Resistencia local, críticas "estilo Blackpool" y el factor AustraliaEl proyecto acumuló férreas objeciones por parte de residentes locales, quienes denunciaron que la propuesta luminosa desvirtuaba la identidad de la campiña con una atmósfera recargada, tildándola de "estilo Blackpool" o más propia de estadios y festivales. Entre los opositores más vocales figuró James Worthington, quien presentó alegaciones formales acusando a la pareja de transformar el paisaje en un entorno suburbano con estética de "Miami o Florida".El expediente municipal reveló un matiz inesperado: las cartas de objeción enviadas por Worthington en años recientes fueron emitidas desde una dirección en Perth, Australia Occidental, donde el denunciante trabaja desde 2019. Tras la rectificación de los planos iniciales —que incluyó la retirada de los focos proyectados directamente hacia la arboleda—, los inspectores municipales, liderados por Nathan Harris, concluyeron que las obras no causarán un impacto negativo significativo en el bienestar de la vecindad.El largo historial de solicitudes y la estricta protección de la faunaEl permiso para el complejo del lago se suma a una serie de batallas urbanísticas previas que los Beckham han debido adaptar a las normativas de conservación ambiental. En licencias concedidas anteriormente para la construcción de un edificio anexo —destinado a oficina y almacén de maquinaria de jardinería, tractores, quads y buggies—, el ayuntamiento impuso estrictos compromisos en favor de la biodiversidad local.Para cumplir con el Reglamento de Conservación de Hábitats y Especies y la Ley de Vida Silvestre y Campo, la estructura de madera con tejado a dos aguas debió diseñarse con fachadas y techos parcialmente abiertos, incorporando cajas nido integradas dentro de los propios muros para ofrecer cobijo a aves y murciélagos. Además, la normativa prohibió expresamente la instalación de luces exteriores dirigidas hacia los setos o refugios animales, exigió la siembra de árboles autóctonos y estableció un plan de mantenimiento ambiental a cinco años para salvaguardar a tejones, erizos, reptiles y anfibios.Esta misma línea de preservación regirá en el nuevo complejo acuático: las autoridades locales prohibieron de manera categórica la navegación de embarcaciones a motor y dispusieron que la hoguera de la isla central no podrá encenderse entre marzo y agosto para proteger la época de anidación de las aves silvestres. Con estas salvaguardas, el matrimonio termina de configurar su búnker de lujo, célebremente exhibido en su serie documental en Netflix.