OTTAWA.– Tras días de tensión y amenazas mutuas, la disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos sumó un inesperado nuevo frente, el francés. El fracaso de las negociaciones entre los históricos aliados no solo dejó en pie nuevos aranceles y represalias, sino que puso en el centro del conflicto las normas con las que Ottawa y, en particular, Quebec, protegen su lengua y su identidad cultural.En tanto lengua oficial de Canadá junto con el inglés, el francés cuenta con leyes que protegen su uso en el país y es la lengua materna de alrededor de una quinta parte de la población. Su peso es especialmente importante en Quebec, donde lo habla cerca del 85% de los habitantes.Captura de pantalla de la publicación de Trump. Fuente: Truth SocialEntre las razones por las que Ottawa decidió abandonar el acuerdo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, incluyó lo que calificó de “amenazas contra el idioma y la cultura franceses” presentes en su país. Washington, en cambio, ha considerado durante mucho tiempo los requisitos lingüísticos canadienses simplemente como una barrera comercial.“¡Nunca interferiría en que los canadienses hablen francés! De hecho, jamás se me ocurrió hacer algo tan estúpido”, disparó el martes tras las declaraciones de Carney el presidente norteamericano, Donald Trump, en su red social Truth Social. Carney durante una conferencia de prensa en el astillero Davie, en Lévis, QuebecJacques Boissinot - The Canadian Press“Esta mentira fue inventada por un primer ministro débil e ineficaz en un intento por obtener el respaldo político de los habitantes de Quebec, un apoyo que ha perdido por completo”, agregó el magnate, en aparente referencia a la tendencia independentista del estado canadiense. “¡Amo a los canadienses francófonos!”, aseguró Trump. El cruce por la lenguaLa reacción en Canadá fue mayoritariamente favorable a la postura de Carney. Para buena parte de la sociedad, la defensa del francés excede una discusión sobre regulaciones para las empresas y constituye una cuestión vinculada con la propia identidad del país.“Para los estadounidenses, el idioma francés, la cultura francófona y la cultura canadiense son irritantes”, dijo Carney en francés durante una conferencia de prensa en Quebec el lunes.“Aquí, en Quebec, aquí, en Canadá, son derechos”, afirmó el premier.Un cartel cuelga en el exterior de la Embajada de Canadá, en WashingtonFINN GOMEZ - GETTY IMAGES NORTH AMERICAEl representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, desestimó las preocupaciones canadienses y sostuvo que el problema no era el idioma, sino las condiciones que Ottawa impone a las compañías estadounidenses.En particular, cuestionó las obligaciones que afectan a las grandes plataformas tecnológicas y de streaming, que deben contribuir a la producción y promoción de contenidos canadienses, incluidos aquellos en francés.La disputa por el idioma adquiere una dimensión todavía más delicada para Carney mientras se aproximan unas elecciones provinciales en Quebec, donde el independentista Partido Quebequés (Parti Québécois) ha estado creciendo con fuerza en las encuestas. Frente a este escenario, cualquier concesión respecto a la cultura o lengua francesas, mayoritarias en el estado, podría comportar un riesgo político para el premier.Se observan bobinas de acero en una planta de ArcelorMittal Dofasco, en Hamilton, Ontario, CanadáCOLE BURSTON - AFPTras el abandono de las negociaciones con Washington, la primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, respaldó la decisión de Carney y sostuvo que las amenazas arancelarias no modificarán la postura d ela provincia.“Nuestra cultura, nuestro idioma, son centrales para nuestra identidad”, aseguró la funcionaria.Una provincia francófonaLas normas lingüísticas canadienses abarcan desde la prestación de servicios públicos en ambos idiomas hasta cuestiones aparentemente menores, como el etiquetado de los productos. Las empresas deben presentar sus envases en inglés y francés, mientras que determinadas plataformas digitales están obligadas a invertir en contenidos nacionales y a darles visibilidad.Para las compañías estadounidenses, esas disposiciones implican costos adicionales: adaptar envases, modificar campañas y cumplir con regulaciones específicas para acceder al mercado canadiense. Washington considera desde hace años que algunas de estas exigencias funcionan, en la práctica, como barreras comerciales.Un trabajador prepara bobinas de acero para su transporte en una planta de ArcelorMittal Dofasco, en Hamilton, Ontario, CanadáCOLE BURSTON - AFPLa tensión se profundizó en los últimos años con las políticas adoptadas por Quebec que buscan reforzar el uso del francés como lengua predominante mediante normas como la Ley 96, la cual amplió las obligaciones lingüísticas para empresas, comercios, productos y cartelería. Estados Unidos incluyó algunas de estas medidas entre los obstáculos al comercio identificados por su Oficina del Representante Comercial.La legislación que regula las plataformas digitales también quedó bajo la lupa de Washington. Ottawa exige a servicios como Netflix y Spotify que contribuyan a la producción de contenido canadiense, mientras que Quebec aprobó además nuevas disposiciones para privilegiar las producciones en francés.La guerra comercialEl conflicto lingüístico se suma a una escalada comercial que ya afecta a sectores centrales de la economía canadiense. Estados Unidos empezó a aplicar aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses después del fracaso de las negociaciones del viernes. Trump también anunció que elevará en 2027 los gravámenes sobre determinados productos automotores.Carney anticipó que Canadá responderá con nuevas medidas contra productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre. En un comunicado difundido a última hora del lunes, Ottawa señaló que el martes anunciará su respuesta a los nuevos aranceles norteamericanos, “para proteger y apoyar a los trabajadores y las empresas” del país en “estos tiempos difíciles”.Un camión de transporte que lleva vehículos Chrysler Pacifica sale de la planta de ensamblaje de Windsor, en Windsor, Ontario, CanadáDax Melmer - The Canadian PressEl desafío para Canadá es especialmente grande porque Estados Unidos concentra alrededor del 70% de las exportaciones canadienses. Pero Carney insiste en que Canadá debe diversificar sus mercados y fortalecer sus vínculos comerciales con Europa y Asia.El martes, el presidente norteamericano volvió a atacar a su vecino del sur y afirmó que “Canadá ha estado ‘estafando’ a Estados Unidos durante décadas”.“Trato con muchos países, y Canadá es, con diferencia, el más difícil y poco razonable. Se creen con derechos, pero no son un Estado [norteamericano] y ya no tendrán ese privilegio”, escribió el magnate en Truth Social.Con información de AFP
La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos abre un inesperado frente por el idioma
Ottawa acusa a Washington de avanzar sobre la protección del francés, mientras Trump rechaza las críticas y acusa a Carney de utilizar la polémica con fines políticos










