El Gobierno, a través de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), puso en marcha el sistema para gestionar los beneficios del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), el esquema destinado a inversiones nacionales y extranjeras que contempla incentivos en los impuestos a las Ganancias y al Valor Agregado (IVA).
¿Puede el RIMI ser el salvavidas que necesitan las pymes?
La medida fue publicada en el Boletín Oficial del martes 25 de agosto, a través de la Resolución General 5889/2026 de ARCA, en donde el Gobierno implementó el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), la plataforma en la que los beneficiarios deberán registrar sus proyectos, informar las inversiones realizadas, seleccionar los beneficios fiscales y efectuar su seguimiento.
El RIMI fue creado por la Ley 27.802 de Modernización Laboral con el objetivo de incentivar inversiones productivas en bienes muebles amortizables y obras realizadas en el país, siempre que se alcance un monto mínimo de inversión dentro de un plazo de dos años. Para esos proyectos, el régimen contempla dos beneficios fiscales que no son excluyentes entre sí: la amortización acelerada en el impuesto a las Ganancias y la devolución de créditos fiscales del IVA.







