El rey de Marruecos, Mohamed VI, presidió este lunes una ceremonia religiosa en el Palacio Real de Rabat para conmemorar el Eid al Maulud, festividad que celebra el nacimiento del profeta Mahoma. Durante la celebración, a la que asistión el príncipe heredero Mulay Hasán, el ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos, Ahmed Toufiq, reivindicó la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla, haciendo referencias religiosas e históricas a "territorios ocupados" y a la "liberación de la ocupación ibérica".Toufiq pronunció estas palabras ante el propio Mohamed VI, el príncipe heredero, Mulay Hasán, y el primer ministro marroquí, Aziz Ajanuch, además de otras autoridades políticas, militares y religiosas del país, según recoge la agencia MAP. La ceremonia, celebrada durante la tarde del pasado lunes 24 de agosto, reunió a buena parte de la cúpula institucional alauita y sirvió al ministro para vincular la reivindicación territorial con la historia religiosa y cultural de Marruecos.Puso el foco en dos eruditos: el cadí Iyad y Al Azafi En su discurso, Toufiq puso el foco en dos destacados eruditos islámicos vinculados a Ceuta: el cadí Iyad, y Al Azafi, eruditos de origen ceutí. El cadí Ayyad nació en Ceuta, a finales del siglo XI, y fue juez de dicha ciudad y es considerado uno de los santos de Marrakech. En cuanto a Al Azafi, este nació en territorio ceutí y fue miembro de la familia gobernante en el siglo XII. Según explicó, ambos desarrollaron parte de su obra en torno a la figura del profeta Mahoma y contribuyeron a consolidar la tradición espiritual y religiosa que, según el ministro, forma parte de la identidad marroquí, según recoge el medio marroquí Tanja7. Ambos eruditos nacieron en el territorio ceutí antes de que el territorio pasara a manos españolas en 1580, tras la unión de las coronas de España y Portugal.Toufiq citó también la obra Dalail al-Jairat, del imán Mohamed bin Suleimán al-Yazuli, una colección de textos religiosos y rezos dirigidos al profeta Mahoma. Se trata de un texto de carácter religioso que adquirió una gran difusión en el norte de África y en otras regiones árabes, y está dividido en secciones para su recitación histórica. El ministro sostuvo que esta obra llegó a utilizarse para movilizar a la población y "estimular los ánimos" con el objetivo de" recuperar ciudades de la costa atlántica que se encontraban bajo dominio ibérico", según Tanja7. Encuesta ENCUESTA | ¿Crees que el Gobierno debería haber decretado antes el mando único en Ceuta y la situación de interés para la seguridad nacional? Esta encuesta no es científica y sólo refleja la opinión de aquellos lectores que han elegido participar. Los resultados no representan necesariamente la opinión de los internautas en general o de los lectores al completo. A partir de estas referencias históricas y religiosas, el ministro presentó Ceuta como parte de una tradición vinculada al territorio marroquí. En su intervención destacó especialmente el papel de los ulemas nacidos en la ciudad y sostuvo que su legado constituye una muestra del vínculo histórico, cultural y espiritual de Ceuta con Marruecos.Marruecos eleva el tono y reclama el "derecho histórico"La intervención de Toufiq se produce después de que las autoridades marroquíes hayan elevado en las últimas semanas el tono de sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla. De este modo, el ministro introdujo una cuestión territorial con España dentro de una ceremonia de carácter religioso y ante la máxima autoridad política y espiritual del país. El pasado viernes, Marruecos volvió a reclamar el "derecho histórico y geográfico" sobre las dos ciudades autónomas y defendió su "retorno al seno de la patria", a través del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi.La reivindicación de este lunes, que se suma esas palabras, fue pronunciada además en presencia del monarca alauita, que ejerce también como 'Amir al Muminin', o Comendador de los Creyentes. Según la tradición genealógica de la dinastía alauí, Mohamed VI es el 36º descendiente directo de Mahoma, y procede del linaje de Fátima Azahara, hija menor del profeta. Al presidir los actos institucionales y religiosos bajo esta doble condición, el soberano no solo actúa como el líder político de la nación, sino también como el guardián de la fe y el moderador supremo del islam en el país.