El 2 de julio de 1947, un hombre llamado William Mack Brazel encontró unos restos muy raros en su rancho de Nuevo México. Entre los materiales que aparecieron en el suelo, encontró fragmentos de goma, papel metalizado, varillas y otros elementos poco comunes para la época, por lo que rápidamente decidió avisar a las autoridades.
Los militares del Campo Aéreo del Ejército de Roswell acudieron al lugar para recoger los restos y, unos días más tarde, protagonizaron el hecho que convertiría este caso en un fenómeno mundial. La base militar difundió un comunicado de prensa en el que afirmaba haber recuperado un “platillo volante” de aquella finca rural.
Los medios se hicieron eco, y uno de los periódicos de la zona publicó una noticia bajo el titular ‘La Fuerza Aérea captura un platillo volante en un rancho de la región de Roswell’. Sin embargo, pocas horas después, el Ejército rectificó oficialmente la información y aseguró que los restos pertenecían a un globo meteorológico. Ese cambio de versión no hizo más que alimentar las teorías.
Aunque el incidente causó mucho revuelo en la prensa de 1947, el interés disminuyó rápidamente. No fue hasta finales de la década de 1970 cuando antiguos militares, entre ellos el oficial Jesse Marcel, afirmaron públicamente que los materiales recuperados no correspondían a un globo convencional.






