Twyla Lowry planea hacer en noviembre próximo algo que no se habría imaginado hacer ni siquiera hace unos meses: va a votar por un demócrata. Se trata de Gina Hinojosa, candidata que busca impedir que el republicano Greg Abbott obtenga un cuarto mandato como gobernador, un récord histórico. Hinojosa, de 52 años, tiene una plataforma bastante estándar dentro del Partido Demócrata: eliminar los vales escolares estatales y reducir los costos de la atención médica, los alimentos y los servicios públicos. Incluso ha prometido enviar a cada texano US$1 mil 500 del fondo estatal de reserva.
Pero para Lowry, una trabajadora social jubilada y maestra de educación especial en esta ciudad del centro de Texas de aproximadamente cien mil habitantes, lo único que importa es que Hinojosa quiere imponer una moratoria a los proyectos de centros de datos y Abbott no. “Él los está impulsando. Todo es muy turbio”, dijo Lowry, de 56 años, quien había votado por Abbott las tres veces. Lowry, cristiana conservadora y republicana de toda la vida, afirmó que no cambiará de partido. De hecho, planea votar por el fiscal general republicano Ken Paxton en su candidatura al Senado de los Estados Unidos. Sin embargo, su disposición a votar por candidatos de diferentes partidos, aunque sea en una sola contienda, es una señal de que el panorama político de Texas —al menos en este ciclo— está experimentando cambios sin precedentes que podrían resultar en sorprendentes victorias estatales para el Partido Demócrata.











