Los daños ocasionados a la infraestructura del puente Huijó, entre los kilómetros 110 y 111 de la CA-9, ruta al Atlántico, ponen en aprietos la logística terrestre y marítima, así como el comercio exterior de Guatemala con Belice, Honduras, El Salvador y el resto de Centroamérica.
Luego del incidente, que dejó un saldo trágico y provocó el colapso del puente, se prevén demoras en el tránsito de mercancías, insumos, materias primas y bienes terminados y semiterminados para su manufactura que ingresan por los puertos del Atlántico. Lo mismo ocurre con las exportaciones de bienes que salen por las terminales portuarias.
Por la temporalidad, Guatemala entra en un periodo de alto movimiento de carga para el comercio exterior, con el fin de atender la demanda de la economía de fin de año.
La ruta fiscal para el comercio intrarregional y el turismo también se ve afectada, a pesar de que existen caminos alternos habilitados. Se calcula que por ese tramo transitan diariamente unos 13 mil usuarios, entre automovilistas y transporte de pasajeros y de carga.
Este lunes, la cadena logística terrestre y marítima ha reprogramado sus planes debido al impacto que representará la rehabilitación del puente dañado, ya que los costos afectarían no solo al sector productivo, sino también a la población en general.










