Lo dijo Alberto Núñez Feijóo, el jefe de la oposición: "Ya basta de ir a Bruselas a explicar qué es Ceuta y Melilla. Es necesario que se expliquen por ellas mismas, por lo que habrá que buscar una presencia en el Comité de las Regiones". A lo que Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, añadió: "A partir de septiembre, Ceuta debe estar en el corazón de Europa". Pero el Comité de las Regiones es un órgano mucho menos decisivo de lo que parecen prometer las declaraciones de los líderes del Partido Popular.PublicidadSu papel es limitado, meramente consultivo, lo que significa que no puede ni aprobar ni bloquear textos legislativos. Sus dictámenes no son vinculantes, y aunque debe ser consultado, sus opiniones no son de obligado cumplimiento. Surgió en 1992, con el Tratado de Maastricht, cuando la idea de la Europa de las Regiones tomaba fuerza. El objetivo era dar voz a las entidades regionales y locales en el seno de la Unión Europea. Pero nunca ha conseguido transformar su existencia en poder efectivo. Por muy descentralizado que esté el poder en España, es Madrid quien negocia y vota los textos definitivos en el Consejo. También el Parlamento Europeo ha ido ganado peso legislativo y presupuestario, pero no el Comité de las Regiones.Es cierto, sin embargo, que el Comité de las Regiones puede ofrecer una plataforma para que Ceuta y Melilla expriman su voz en Europa. Es también una plataforma útil para intercambiar información con otras autoridades regionales o locales europeas que sufren la presión migratoria de los países limítrofes. Pueden incluso forjarse alianzas para tratar de influir en los procesos legislativos, especialmente en su fase inicial. Y gracias al tratado de Lisboa, tiene la potestad para acudir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para defender sus prerrogativas. Pero su alcance sigue siendo limitado y con poco eco político y mediático.España debe tomar la iniciativaActualmente, España tiene 21 miembros titulares en el Comité de las Regiones, de los cuales 17 responden a las comunidades autónomas y cuatro a municipios: Barcelona, Madrid, Jerez de la Frontera y Las Palmas de Gran Canaria. Según ha explicado a Público Lauri Ouvinen, responsable de comunicación de la institución, "la participación de Ceuta en el Comité Europeo de las Regiones depende enteramente del Gobierno español, ya que son los gobiernos nacionales quienes fijan la composición de cada delegación nacional". Para cambiar su composición, "algunos de los cuatro alcaldes titulares tendrían que renunciar a su cargo si el Gobierno quiere asegurar la representación de Ceuta y Melilla y mantener la de todas las comunidades autónomas". Por el momento, el Gobierno español no se ha pronunciado al respecto.En cualquier caso no se trata de una propuesta nueva. Ya en 2015, la Comisión Mixta Congreso-Senado para la UE aprobó una iniciativa que partió precisamente del PSOE y que salió adelante por unanimidad tras un acuerdo con el PP mediante una enmienda transaccional. La idea era incorporar Ceuta y Melilla como miembros de pleno derecho al Comité de las Regiones, aunque de manera rotatoria. Pero según la secretaria de Relaciones Institucionales y adjunta a la Secretaría de Organización del PSOE de Ceuta, Sandra López Cantero, el entonces Gobierno de Mariano Rajoy no dio continuidad a la propuesta. "El PP tuvo el Gobierno, tuvo la mayoría y tuvo el mandato de las Cortes. Lo tenía todo para hacer realidad el escaño de Ceuta en Europa, y no lo hizo", ha declarado.PublicidadAl relanzar la propuesta en el contexto de la crisis humanitaria y migratoria de Ceuta, el PP parece querer afianzar la posición de Ceuta y Melilla en la Unión Europea, que entre otras cosas no forma parte del espacio Schengen de libre circulación de personas. Pero el gesto parece más simbólico que efectivo.Regiones ultraperiféricasFeijóo también ha reivindicado para Ceuta y Melilla un "tratamiento singular, parecido al de las regiones ultraperiféricas", un estatus del que ya se benefician Canarias junto a otras ocho regiones europeas, entre las que se encuentran las islas Azores o Madeira. El objetivo es compensar las desventajas estructurales que sufren como consecuencia de su lejanía y su insularidad. Pero precisamente, Ceuta y Melilla no cumplen todos los requisitos, ya que ni son islas, ni están lo suficientemente lejos. Pero sí otros, como su pequeña superficie o su dependencia económica de un número limitado de sectores.Se trata de un estatus que permite obtener beneficios a nivel, sobre todo, de ayudas económicas. Pero según el nuevo diseño que la Comisión Europea está planteando para los próximos presupuestos, las capitales centralizarían la gestión de los fondos europeos. En este marco, el Gobierno canario teme perder capacidad para participar directamente en la ejecución de los fondos de Cohesión y ya ha advertido que existe un "riesgo vital" para las regiones ultraperiféricas.