Ucrania podrá fabricar en su propio territorio uno de los misiles occidentales que más daño ha causado a Rusia desde el comienzo de la guerra. Reino Unido ha autorizado a la compañía europea MBDA a compartir con Kiev información clasificada sobre los componentes británicos del SCALP, el hermano francés del Storm Shadow, completando así el acuerdo previo entre Emmanuel Macron y Volodímir Zelenski para establecer líneas de producción dentro del país. Una transferencia de tecnología militar especialmente sensible con la que Londres quiere reforzar la capacidad ucraniana para golpear objetivos a cientos de kilómetros del frente. Andy Burnham eligió este lunes Kiev como su primer viaje al extranjero desde que llegó a Downing Street y aprovechó el 35.º aniversario de la independencia ucraniana para dejar claro a sus aliados internacionales que el liderazgo británico en el apoyo a Ucrania seguirá siendo firme bajo su Gobierno. "El pueblo ucraniano no debe albergar ninguna duda: Reino Unido está a vuestro lado hoy y durante todo el tiempo que sea necesario", aseguró. "Rusia no debe albergar ninguna duda sobre nuestra determinación. No retrocederemos hasta que haya una paz justa y duradera", añadió. Burnham presidió además su primera reunión de la llamada 'coalición de voluntarios', creada por Reino Unido y Francia durante el mandato de su predecesor, Keir Starmer, para apoyar a Ucrania y preparar garantías de seguridad ante un eventual acuerdo de paz. Macron participó por videoconferencia y también intervino el canciller alemán, Friedrich Merz, en unas conversaciones centradas en cómo reforzar la defensa ucraniana frente a la nueva oleada de ataques rusos de largo alcance. Storm Shadow y SCALP son, en esencia, dos versiones del mismo misil de crucero, fruto de la cooperación franco-británica y fabricados por MBDA. París ya había acordado con Kiev establecer líneas locales para producir el SCALP, pero el arma incorpora tecnología británica clasificada. Por lo tanto, la decisión de Reino Unido completa ahora un puzzle tecnológico que Francia no podía cerrar por sí sola. La decisión conjunta de Londres y París de entregar información tecnológica tan sensible podría además convertirse en precedente para otros socios. La elección del SCALP, y no del Storm Shadow, responde a una cuestión práctica: el proyecto franco-ucraniano ya estaba en marcha. Para evitar duplicidades, Reino Unido desbloquea los componentes británicos del misil francés. No obstante, levantar una cadena de producción para un arma de esta complejidad llevará tiempo y ninguna de las partes ha dado una fecha concreta. El efecto inmediato es, por tanto, más estratégico que militar. Pero se trata, en cualquier caso, de un punto de inflexión. El general retirado Volodymyr Havrylov, exviceministro de Defensa ucraniano, aseguró este lunes a la BBC que el verdadero game changer llegará cuando Kiev disponga de suficiente capacidad de ataque en profundidad para alcanzar objetivos estratégicos próximos a Moscú y San Petersburgo, donde se concentra buena parte de la industria militar rusa. TE PUEDE INTERESAR Existe, sin embargo, un obstáculo importante. Aunque el misil es franco-británico, su arquitectura actual incorpora componentes estadounidenses, incluidos elementos relacionados con el guiado, y depende también de datos cartográficos procedentes de Estados Unidos para determinadas misiones. Por ello, todavía no está claro si Washington autorizará y proporcionará esos datos para cada ataque que Ucrania quiera efectuar con los futuros Scalp-EG/Storm Shadow fabricados dentro del país. Hecho en Reino Unido Con el objetivo de eliminar la dependencia de la Casa Blanca y garantizar la autonomía de la cadena de suministro, Reino Unido está desarrollando armas avanzadas de ataque de largo alcance sin componentes estadounidenses. El programa se llama Project Brakestop y comenzó en noviembre de 2024, después de las dificultades para obtener determinados misiles occidentales —entre ellos los ATACMS estadounidenses y los Storm Shadow británicos— y autorización para utilizarlos contra objetivos situados en profundidad dentro de Rusia. Tres prototipos, desarrollados por MBDA UK, MGI Engineering y Rotron Aerospace, superaron con éxito las pruebas realizadas esta primavera. Tras nuevos ensayos este año, uno o varios podrían estar en manos de Kiev antes de finales de 2026. TE PUEDE INTERESAR Una fuente oficial explicó recientemente a Financial Times que el objetivo es garantizar "el máximo control soberano posible de Reino Unido" sobre su entrega y utilización. Otra fuente fue aún más clara: "No queremos que [el permiso para utilizar estas armas] dependa de cómo estén desarrollándose unas negociaciones". El Crossbow de MBDA UK, por ejemplo, utiliza un sistema propio de navegación visual y no incorpora componentes estadounidenses. "La libertad de maniobra y la soberanía" fueron criterios centrales del proyecto, según Bill Beaumont, de MBDA. MGI emplea un sistema similar desarrollado por la germano-estadounidense Auterion, que asegura que ni la navegación ni los datos utilizados proceden de Estados Unidos. Brakestop busca además resolver otro problema del Storm Shadow: su coste y la lentitud de producción. El Ministerio de Defensa quiere fabricar unos 20 misiles al mes por alrededor de 400.000 libras cada uno, sin incluir la ojiva. Estarán preparados para transportar una cabeza de unos 225 kilos, frente a los aproximadamente 450 kilos del Storm Shadow. TE PUEDE INTERESAR El Crossbow tendrá un diseño modular y utilizará componentes militares y comerciales disponibles en el mercado para acelerar la producción. Ucrania y otras empresas europeas siguen una estrategia similar, desarrollando drones y misiles ITAR-free, libres de componentes estadounidenses sujetos a las restricciones de exportación de Washington. Entre ellos figuran los FP-2 y FP-5 de la compañía ucraniana Firepoint. La tendencia va mucho más allá de Kiev. La industria europea de defensa ha acelerado en los últimos meses el desarrollo de sistemas menos dependientes de tecnología estadounidense ante el giro de Washington respecto a Europa bajo la presidencia de Donald Trump. Los arsenales occidentales de Storm Shadow y SCALP se han reducido tras años de transferencias a Ucrania. Reino Unido entregó los primeros Storm Shadow en 2023 y desde entonces se han convertido en una de las capacidades más valiosas del arsenal ucraniano. TE PUEDE INTERESAR Son misiles de crucero de largo alcance lanzados desde el aire, diseñados para golpear objetivos fijos de gran valor muy por detrás del frente. Vuelan a baja altura para sortear las defensas enemigas y cuentan con una potente cabeza penetrante capaz de destruir búnkeres, centros de mando e infraestructuras militares especialmente protegidas. Las versiones entregadas a Kiev tienen un alcance de unos 250 kilómetros. Ucrania las ha utilizado contra depósitos, instalaciones militares y otros objetivos alejados de la primera línea. En septiembre de 2023, los Storm Shadow participaron en los ataques contra instalaciones de la flota rusa del mar Negro en Sebastopol, en la Crimea ocupada, incluido su cuartel general y un submarino. Su uso dentro de Rusia, sin embargo, abrió desde el principio un difícil pulso entre Kiev y sus aliados. Joe Biden bloqueó inicialmente los ataques con armamento occidental de largo alcance contra territorio ruso por miedo a una escalada con Moscú. A finales de 2024 cambió de posición y levantó esas restricciones, permitiendo ataques transfronterizos con este tipo de armas. La posibilidad de fabricarlas ahora dentro de Ucrania podría alterar esa ecuación a medio plazo. TE PUEDE INTERESAR El anuncio llega en uno de los momentos de mayor tensión entre Londres y Moscú desde el comienzo de la invasión. El Kremlin confirmó el pasado fin de semana la salida de Andrei Kelin, embajador ruso en Reino Unido durante más de siete años. Moscú todavía no ha nombrado sustituto y, aunque niega que pretenda rebajar formalmente el nivel de las relaciones diplomáticas, acusa al Gobierno británico de haber elegido el "camino de la confrontación" y le ha instado a "reconsiderar sus políticas hacia nuestro país". El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, acusa a Londres de "echar gasolina al fuego" y de obstaculizar cualquier avance hacia un acuerdo de paz. "Reino Unido participa en esta guerra del lado del régimen de Kiev", afirmó. Y añadió que las fuerzas rusas están recopilando información para localizar las futuras instalaciones de producción de misiles y destruirlas. La semana pasada, Rusia ya había amenazado a Reino Unido con "consecuencias" después de conocerse que drones de fabricación británica habían sido utilizados por Ucrania para atacar objetivos en territorio ruso. TE PUEDE INTERESAR Fuentes de inteligencia occidentales citadas por The Telegraph sostienen que Rusia ha intensificado una campaña de sabotaje contra la industria europea de defensa mediante operaciones diseñadas para conservar una cierta capacidad de negación. En los últimos meses se han registrado incendios y explosiones en instalaciones de Estonia, Italia y Bulgaria donde se fabricaban drones y municiones destinados a Ucrania. Según esas fuentes, el Kremlin estaría recurriendo incluso a miembros de bandas criminales locales para sabotear fabricantes de armamento y poner a prueba la determinación occidental. La preocupación dentro de la OTAN es que esas acciones estén calibradas para mantenerse justo por debajo del umbral que podría activar una respuesta colectiva bajo el Artículo 5. "En los últimos años, Rusia ha acelerado sus campañas de desestabilización contra los aliados mediante ciberataques, intentos de asesinato y actos de sabotaje", advirtió un responsable de la Alianza.
La receta de una de las armas más temidas por Rusia llega a Ucrania: Londres entrega la fórmula de sus misiles de largo alcance
Reino Unido desarrolla además nuevas armas sin componentes de EEUU para evitar que Washington pueda usar la tecnología como moneda de cambio en sus negociaciones con Ucrania










