La temporada de influenza transita un escenario de alta circulación viral impulsado por una variante genética que es seguida muy de cerca por los especialistas. Con más de 790 mil casos registrados en las primeras treinta semanas del año —superando los niveles acumulados en periodos anteriores—, el fenómeno sanitario actual se destaca por el predominio casi absoluto de un linaje específico que ha modificado el comportamiento habitual del virus.
Según los datos oficiales procesados por la red de vigilancia genómica, el factor determinante de este invierno ha sido la presencia masiva de la variante A(H3N2), la cual acaparó la gran mayoría de las muestras secuenciadas.
En diálogo con Perfil Córdoba, el prestigioso infectólogo Pablo Bonvehí, expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología y miembro del Departamento Científico de la Fundación Vacunar, explicó qué es esta denominada "supergripe" y detalló los motivos detrás de su comportamiento epidemiológico: "El subclado K es un virus más distante de los anteriores, lo que provocó un mayor número de consultas y hospitalizaciones. Durante el año tuvimos inicialmente una amplia predominancia de influenza A con este subclado K, y hacia el tramo final la actividad se extendió con la irrupción del otro tipo, el B".







