Mientras la mayoría de los adolescentes entra a TikTok o Facebook para ver videos virales o seguir tendencias, en Colombia estas mismas plataformas se convirtieron en un catálogo del horror. Human Rights Watch (HRW) encendió las alarmas con una denuncia estremecedora: grupos armados ilegales, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Clan del Golfo, están usando las redes sociales como su principal agencia de reclutamiento infantil. Lo hacen a plena luz del día digital, exhibiendo armas, motos y lujos para sorprender a los más chicos y sumarlos a sus filas. El saldo de esta cacería es escalofriante. Desde el año 2021, al menos 1.500 menores fueron arrastrados hacia estas organizaciones criminales. El 40% de las víctimas son niñas, quienes quedan expuestas de forma directa a una brutal violencia sexual. El reporte de HRW destaca el rol que juegan las plataformas: no solo fallan estrepitosamente en detectar y dar de baja estos perfiles, sino que sus propios algoritmos terminan premiando y amplificando los videos, empujando la propaganda armada directamente hacia las pantallas de los usuarios más vulnerables. HRW denunció que grupos armados ilegales utilizan las redes sociales para captar menores de edad exhibiendo armas La estrategia de seducción de estos grupos está fríamente calculada. Los criminales evitan mostrar la crudeza de los combates sangrientos y, en su lugar, arman una puesta en escena “aspiracional”. Muestran teléfonos de alta gama, motos deportivas y fajos de billetes, vendiendo la vida armada como un pase VIP hacia el prestigio social. El blanco principal de esta estafa visual son los chicos más vulnerables, atacando con especial fuerza a las comunidades indígenas, a quienes les venden una falsa promesa de progreso.
Redes sociales, explosivos y explotación sexual: el macabro "videojuego" de las guerrillas colombianas para captar menores
Un informe de Human Rights Watch advierte que grupos armados usan las redes sociales para atraer a niños y adolescentes ofreciéndoles lujos, armas y cursos de pilotaje. Las plataformas fallan en frenar el contenido y sus algoritmos terminan potenciando la propaganda criminal.










