El arranque de la Serie A tuvo un claro dominador en su jornada inaugural, y todos los flashes se quedaron con Paulo Dybala. El delantero argentino firmó una producción inolvidable en el triunfo por 4 a de la Roma frente a una Fiorentina que contó con el estreno absoluto del joven Franco Mastantuono desde el arranque.

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Desde el pitazo inicial, el conjunto dirigido por Gian Piero Gasperini asumió el protagonismo absoluto del juego, monopolizando la pelota ante un rival que apostó por un planteo defensivo. En ese escenario, la jerarquía de Dybala rompió el cero a los 26 minutos: el cordobés maniobró en tres cuartos de cancha, se metió al área a pura gambeta y asistió con un caño sutil a Donyell Malen, quien abrió la cuenta con un taco de categoría.

En el complemento, la sociedad entre el argentino y el neerlandés volvió a golpear por duplicado. Primero con una media vuelta brillante de Dybala para dejar mano a mano a su compañero, y luego con una jugada magistral donde la "Joya" dejó desairado al defensor con un amague para devolverle el balón con el arco libre. El 4-0 definitivo lo sentenció Niccolò Pisilli, cerrando una tarde redonda para La Loba, que también tuvo los ingresos de Matías Soulé y Santiago Castro en el local.