Hackers vinculados con Irán lograron dejar fuera de servicio durante cuatro días una planta eléctrica del Reino Unido en julio, en un ataque que, según medios británicos, sería el primero de este tipo atribuido a actores iraníes en el país.La intrusión fue reportada por The Telegraph y Financial Times, aunque las autoridades británicas no han confirmado públicamente qué instalación fue atacada. El Centro Nacional de Seguridad Cibernética del Reino Unido (NCSC) tampoco confirmó ni negó que se haya producido el incidente.Según los reportes, se trató de una instalación de pequeña escala y el ataque no afectó el suministro eléctrico general del Reino Unido. Los trabajadores tuvieron que pasar varios días recuperando el control de los sistemas.PublicidadEl ataque habría tenido como objetivo los controladores lógicos programables (PLC), dispositivos utilizados para controlar procesos industriales de manera automatizada. Estos equipos están presentes en plantas eléctricas, sistemas de agua, fábricas y otras infraestructuras críticas.Los PLC también tienen aplicaciones en hospitales, plantas químicas, ascensores, trenes, semáforos, sistemas penitenciarios y mecanismos de extinción de incendios.Su presencia masiva representa un problema de seguridad. Muchos de estos dispositivos fueron diseñados décadas atrás, cuando las amenazas informáticas actuales no existían. Algunas estimaciones sitúan entre 12 y más de 70 millones los PLC instalados en todo el mundo.PublicidadPublicidadNo necesitan técnicas sofisticadasUna de las principales preocupaciones de los expertos es que los atacantes no necesariamente necesitan herramientas avanzadas para comprometer estos sistemas.La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de Estados Unidos (CISA) ha advertido que actores vinculados con Irán han utilizado técnicas relativamente sencillas, como localizar dispositivos expuestos en internet y aprovechar contraseñas predeterminadas que nunca fueron cambiadas. Los expertos consideran que el ataque contra la planta británica podría haber servido como una prueba de capacidad, destinada a comprobar hasta dónde pueden penetrar los atacantes en infraestructuras vulnerables antes de intentar operaciones contra instalaciones de mayor importancia. El Reino Unido ha advertido durante años sobre las actividades cibernéticas iraníes. En junio, el jefe del NCSC, Richard Horne, dijo que la agencia había gestionado más de 200 ataques contra infraestructura crítica británica en el último año, cerca del 75 % vinculados con Estados considerados hostiles, entre ellos Rusia, China e Irán. (I)