El Gobierno federal mantiene la presión sobre el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las Fuerzas Armadas y agentes federales han detenido a 20 personas, presuntamente ligadas al grupo criminal, en un operativo realizado en 36 inmuebles en Hidalgo, Jalisco y Michoacán. La noticia ha sido confirmada este lunes en redes sociales por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. De acuerdo con el funcionario, se aseguraron “armas de fuego, droga, 113 vehículos, tigres, panteras, otros animales y aves con un cuidado inadecuado”, además de equipos de drones y de comunicación.García Harfuch, la cara visible de la estrategia de seguridad de la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha señalado que 32 integrantes del cartel, el más poderoso del país, han sido detenidos desde el pasado miércoles. “El objetivo del Gabinete de Seguridad no es únicamente detener a los generadores de violencia, sino debilitar de manera sostenida las capacidades operativas, logísticas y financieras de las organizaciones criminales”, ha remachado.La operación es un nuevo capítulo en la estrategia del Ejecutivo de Sheinbaum contra el CJNG. La campaña se ha intensificado desde la caída en febrero de Nemesio Oseguera, El Mencho, líder indiscutible del grupo, muerto tras un enfrentamiento con el Ejército en Tapalpa (Jalisco, occidente). Su fallecimiento desató una jornada de violencia y bloqueos que dejó decenas de muertos, entre agentes y civiles. En los meses siguientes, el Gobierno federal detuvo a otros líderes importantes del grupo, como el Jardinero, una de las figuras que se perfiló para suceder a Oseguera, y Ramón Álvarez Ayala, R1. La semana pasada, los agentes estuvieron cerca de lograr la captura de otro cabecilla del Cartel Jalisco: Heraclio Guerrero, alias Tío Lako. Aunque logró escapar. El abatimiento del Mencho, que este fin de semana cumplió seis meses, también ha dejado tras de sí un vacío de poder en la organización criminal con mayor músculo y que ha sido designada por Washington como organización terrorista. La Administración de Donald Trump ha señalado directamente al grupo como uno de los principales exportadores de fentanilo a Estados Unidos. La campaña de la Casa Blanca para reducir a mínimos el consumo del narcótico en su territorio ha puesto en la mira a su vecino. El republicano ha amenazado varias veces con intervenir en el país latinoamericano para combatir a los carteles. Pero no se ha quedado ahí. También ha asegurado que quienes realmente gobiernan México son los narcotraficantes. Esa retórica bronca le ha servido a Washington para presionar —aún más— a Sheinbam en un intento por desmantelar las redes de complicidad entre la política local y el crimen organizado. El mayor golpe de efecto ocurrió en abril. La justicia norteamericana acusó entonces al gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios del Estado, de conspirar con el Cartel de Sinaloa para exportar grandes cantidades de droga a cambio de sobornos. El brevísimo intento de Rocha Moya por volver a su puesto el fin de semana, después de pedir licencia en mayo para permitir que la Fiscalía mexicana lo investigue, encendió todas las alarmas. El oficialismo cerró filas con la presidenta, quien reprimió públicamente al mandatario local. Finalmente, el sinaloense volvió a apartarse del cargo.El Gobierno de Trump no ha dado visos de quitar el pie del acelerador. El director de la agencia antidrogas estadounidense (DEA), Terry Cole, cargó recientemente contra las supuestas ligas entre funcionarios mexicanos y los capos de la droga. “En la reciente acusación que fue desclasificada, se observa corrupción gubernamental en México, con funcionarios de alto nivel que trabajan directamente con los cárteles”, aseguró en una entrevista con Univisión.