OPINIÓN
Karen García
Existe una pregunta que me hago con frecuencia cuando participo en encuentros del sector social:
¿Qué pasaría si las fundaciones dejaran de verse como competidoras y comenzaran a verse como aliadas?
En Colombia existen miles de organizaciones sociales creadas por personas extraordinarias. Detrás de cada una hay una historia de dolor, esperanza o compromiso con una causa. Todas nacieron para responder a un problema que el Estado, el mercado o la sociedad no han logrado atender plenamente.







