El caso Barreda (Prime Video) vuelve a ponerse en discusión desde una perspectiva diferente. En la película -que se estrena el 28 de este mes-, Mercedes Morán interpreta a la suegra de Ricardo Barreda, una de las cuatro mujeres asesinadas en 1992, y propone revisar no solo el crimen sino también la manera en que la sociedad y los medios construyeron durante años el relato alrededor del femicida. En diálogo con Marie Claire, la actriz reflexiona sobre la violencia, los estereotipos femeninos, el humor machista y la necesidad de devolverles voz a las víctimas.
—El caso Barreda fue muy conocido en su momento y sigue siéndolo. ¿Por qué es importante hacer hoy esta película?
—Fue un caso paradigmático, no tanto por el drama que suscitó, el de un hombre asesinando a todas las mujeres de su familia, sino por la reacción social y mediática que tuvo. Lejos de ocuparse de las verdaderas víctimas, que fueron su mujer, sus hijas y su suegra, prácticamente, en el peor de los casos, lo trataron de loco, algo que de alguna manera lo eximía de responsabilidad. Y también llegaron a considerarlo casi un héroe nacional.
Con todo ese folclore machista de la época se apoyó una estrategia de la defensa que fue un invento, con esa palabra que quedó en el inconsciente colectivo. Entonces se contó la historia de un pobre hombre harto de que un grupo de mujeres crueles lo humillaran y que finalmente reaccionó e hizo lo que hizo.













