Acción y reacción. Después de constatarse la falta de acuerdo y de que el presidente Donald Trump impusiera nuevos aranceles a Canadá, el primer ministro Mark Carney replicó el viernes en Ottawa que su país igualará esos gravámenes, dólar por dólar, a partir del 8 de septiembre.Carney reconoció que rompió las negociaciones de mala gana, porque sabe que esto supondrá un aumento de los costes para sus compatriotas. “Pero, al mismo tiempo, damos este paso convencidos de que es lo que más conviene para Canadá. Cuando te atacan, estás en guerra, y nosotros hemos sido atacados”, añadió. “No podemos aceptar lo que nos han ofrecido y no daremos lo que nos han pedido”, insistió.Si esto es la guerra, Trump respondió este lunes según su manual de la represalia, aunque ya se sabe que, en su caso, todo es más que voluble, líquido o volátil. El mandatario estadounidense amenazó en su red social que Estados Unidos impondrá un arancel del 50% a todas las importaciones canadienses de automóviles y acero, a partir del 1 de enero de 2027, después de que fracasaran las negociaciones.“Canadá lleva años estafando a Estados Unidos”, escribió Trump en su plataforma. “El 1 de enero de 2027, los aranceles sobre todos los automóviles, camiones, tanto grandes como pequeños, piezas de automóviles y acero aumentarán al 50 %”, afirmó. Además, señaló que los vehículos fabricados en EE.UU. no estarán sujetos a estos aranceles.“¡Canadá ya no será tratado como un Estado!”, proclamó. En materia comercial, y también en otros aspectos, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que tratar”, remarcó. “Se creen con derecho a todo y, sin embargo, no necesitamos a Canadá, ellos nos necesitan. El 95% de sus negocios los hacen con Estados Unidos, en nuestro caso es exactamente lo contrario”.Aunque Trump incluyó el acero en el anuncio, ese material canadiense importado ya está sujeto a un arancel del 50%. Actualmente, los automóviles y las piezas procedentes de fuera de EE.UU. están sujetos a un arancel del 25%.El sábado entraron en vigor aranceles estadounidenses del 50% sobre cientos de productos canadienses, por valor de 20.000 millones de sus exportaciones de julio, entre ellos palos de hockey y productos agrícolas importados.Canadá es la tercera mayor fuente de importaciones de Estados Unidos. En 2025, se introdujeron al país desde Canadá más de 380.000 millones de dólares en bienes, según los datos del Censo de EE.UU.Según Carney, la negociaciones se rompieron porque los nuevos términos ofrecidos por Washington eran “antieconómicos e injustos”. Políticos canadienses de todo el espectro respaldaron la decisión del primer ministro, incluido el líder de la oposición, Pierre Poilievre, del Partido Conservador.“Los canadienses debemos permanecer unidos para defender nuestro país frente a estos ataques injustos contra nuestros empleos y nuestras empresas”, sostuvo en las red X. “Canadá no puede aceptar aranceles unilaterales que desindustrializarán nuestro país. Tampoco podemos aceptar un mal acuerdo. En cambio, debemos continuar la lucha por un comercio sin aranceles”, apostilló. Los primeros ministros de las provincias adoptaron una postura similar.“Tenemos que utilizar todas las herramientas a nuestra disposición para asegurarnos de que, si Donald Trump intenta hacer sufrir a todos los canadienses, nosotros le hagamos sufrir a él en la misma medida”, avisó Doug Ford, primer ministro de Ontario.Esa unanimidad no la encuentra el presidente de EE.UU. ni siquiera entre las filas conservadoras, donde varias voces advirtieron de que, en contra de la opinión de Trump, se ha de considerar el impacto negativo de entrar en una guerra comercial con Canadá. Los aranceles suponrán u aumento de los costes para los consumidores estadounidenses.
Trump amenaza con aranceles del 50% a coches y acero de Canadá en pleno conflicto comercial
El primer ministro Mark Carney sostuvo que no podía negociar términos “antieconómicos e injustos” y avisó que no cederán: “Cuando te atacan, estás en guerra, y nosotros hemos sido atacados”










