La amenaza de los hackers Jabaroot se ha cumplido. Este lunes, una serie de listas con nombres, números de identificación nacional y otros datos sensibles comenzaron a moverse en redes sociales: presuntamente, son las identificaciones personales de miles de agentes de las agencias de espionaje interior y policía de Marruecos. Los documentos incluyen las identificaciones (documento nacional de identidad y número de empleado en la Administración Pública) y año de reclutamiento en las respectivas agencias de al menos 70.000 presuntos agentes de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST, por sus siglas en francés, inteligencia interior) y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN, la policía). En una segunda lista, se incluyen también grados dentro del cuerpo y números de identificación bancaria de una selección de 1.400. La lista ha sido dada por auténtica (al menos parcialmente) por varios ex agentes de la inteligencia marroquí, que confirman a El Confidencial la pertenencia de algunos de los nombres filtrados al DGST. En la lista aparecen, por ejemplo, el director de recursos humanos de la DGST, el director adjunto de contraespionaje o el jefe de la Célula de Investigación. La lista podría haber sido obtenida hace algún tiempo y filtrada ahora. Los documentos aparecieron acompañados de un mensaje que apunta a los hackers Jabaroot, que ya han dado numerosos quebraderos de cabeza a las autoridades marroquíes con filtraciones anteriores. Esta filtración, sin embargo, sería la mayor brecha de seguridad jamás enfrentada por los servicios de seguridad del Reino, y coincide con la crisis España-Marruecos por Ceuta. Hace unos días, Jabaroot ya amenazó con publicar estos documentos, señalando a Abdellatif Hammouchi, alto cargo de ambas agencias, como culpable del asalto migratorio. "Las autoridades españolas descubrirán la farsa de tus agentes fracasados", apuntalaron. Tras eso, el grupo fue proscrito de la red social Telegram (donde publicaba hasta entonces sus comunicados), presumiblemente a petición de Rabat. "Regalo a España" "El gran regalo a Europa, y especialmente a España, de Jabaroot", reza ahora uno de los mensajes que acompañan a esta filtración. Según el grupo de hackers, de los que todavía se desconoce identidad o afiliación clara, aunque desde Marruecos apuntan a su vecina y rival Argelia, la publicación expone "a 70.000 agentes de servicios de inteligencia y seguridad marroquíes, que recorrieron Europa llevando a cabo las misiones de inteligencia más sucias, como espionaje, instalación de dispositivos de escucha y soborno de políticos y empresarios". Montaje con el que acompañan la filtración en uno de los canales de Telegram de Jabaroot (Telegram) "Jabaroot cumple su promesa de publicar esto para confirmar que la migración de marroquíes a Europa, comenzando por España, es un plan oficial marroquí", añaden. Los que "orquestaron el plan de Ceuta" El grupo ha ofrecido una nueva promesa: la publicación de una lista extra con los nombres específicos de los agentes que "orquestaron y coordinaron el plan de Ceuta". Para ello, los hackers aseguran haber obtenido las copias de las órdenes a "los agentes que viajaron a Fnideq (Castillejos) antes y durante los eventos". Los piratas de Jabaroot llevan desde el 7 de agosto escribiendo sobre Ceuta en su canal. Han pedido, por ejemplo, que se presenten disculpas oficiales por la hecatombe, que se decrete un luto nacional, que se suspendan las elecciones legislativas previstas en Marruecos para el 23 de septiembre, etcétera. Achacan la responsabilidad a Fouad Ali el Himma, el principal consejero real, en colaboración con otro consejero cuyo nombre sólo insinúan. "Son ellos los que han planificado el ataque para poner a España en una situación difícil", afirman los 'hackers'. "Todo ocurrió con conocimiento de un país grande y de otro Estado ficticio", añaden, aludiendo a EEUU e Israel, dos aliados de Marruecos. TE PUEDE INTERESAR Pegasus Project: en las entrañas del espionaje marroquí POR José Bautista Miguel Ángel Gavilanes Ignacio Cembrero Hicham Mansouri Laura Martín Javier G. Fernández "El rey [Mohamed VI] no sabía nada, no tenía conocimiento de los sucesos de Ceuta", le disculpa el equipo de Jabaroot. Ahora "Hammouchi tiene miedo", según los piratas, porque él ejecutó la operación ceutí. "Está maniobrando, jugando sus últimas cartas" porque "sabe perfectamente que va a ser la cabeza de turco", concluyen. Esta versión de Jabaroot coincide parcialmente con la publicada por El Confidencial el 12 de agosto con base en los testimonios de dos exagentes marroquíes exiliados. Ambos aseguraban que en ese reducido núcleo de poder, que ejercen Himma y Hammouchi, se gestó la idea de dejar fluir la emigración para manifestar su enojo ante los artículos publicados en julio por 14 medios de comunicación, uno de ellos El Confidencial, sobre las prácticas de los servicios secretos marroquíes. Se ensañaron con Ceuta porque es un punto débil y parte de la labor de investigación periodística colectiva se desarrolló en España. ¿Quiénes son los piratas? Desde abril del año pasado, Jabaroot tiene un impresionante historial de filtraciones a través de Telegram, desde la lista de los 3.400 empleados de los palacios reales —un castigo al rey por no tener en cuenta las reivindicaciones de los jóvenes— hasta la de los dos millones de afiliados a la Seguridad Social. La cosecha de sus ciberataques incluye documentos que acreditan las propiedades inmobiliarias de Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores; Yassin Mansouri, director de la agencia de inteligencia exterior (DGED); y Mohamed Raji, el "número dos" y de las escuchas de la DGST. Para intentar poner coto a estas filtraciones, el rey destituyó en septiembre al general Mostafa Rabil, que estaba al frente de la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información, y le sustituyó por otro general, Abdellah Boutrig, que hasta entonces era el inspector jefe adjunto de las transmisiones de las Fuerzas Armadas Reales. Hay que remontarse a más de una década, en el otoño de 2014, para recordar otra campaña de revelaciones online con cientos de documentos y correos de la diplomacia y de la inteligencia exterior marroquíes volcados en Twitter. Aquel golpe bajo fue asestado a Marruecos por la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), el servicio secreto francés, que se vengaba así del ataque rastrero que padeció poco antes la que era entonces su representante en Rabat.