Todo estaba preparado este domingo en el plató de BandNews TV para recibir a los seis principales candidatos a la Presidencia de Brasil. A la hora prevista los focos se encendieron y comenzaron a entrar los participantes. Uno a uno se fueron posicionando en los atriles colocados por sorteo hasta que el plano se abrió y, para sorpresa del espectador, de los seis puestos que se veían en pantalla solo tres estaban ocupados. “Buenas noches a todos. Los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro y Romeu Zema fueron invitados y estuvieron representados en todas las reuniones preparatorias para este debate, pero optaron por no participar", comenzó diciendo la presentadora en la retransmisión.Aunque en los últimos días se había convertido en un secreto a voces que no iban a participar todos los candidatos, lo cierto es que hasta que el último momento no se confirmó que no acudiría ni el actual mandatario de Brasil, Lula da Silva, ni su principal opositor, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por la Corte Suprema y en prisión domiciliaria por tramar un golpe de Estado contra Lula en 2022. Fue tras la confirmación de los equipos de comunicación de ambos cuando se sumó en el último momento la del exgobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, que afirmó a través de un comunicado que no iría si “los dos candidatos más convocantes a la carrera presidencial no acudían”.Entre los participantes que quedaban había cierta incredulidad. Hasta el punto de que el candidato Augusto Cury decidió no participar tras llegar al plató. "No estoy huyendo. Lula decidió dar una entrevista y no apareció. Todo esto es una farsa", declaró en un vídeo de Instagram. No obstante, minutos después cambió de opinión y fue uno de los tres que sí debatieron. El otro que también participó fue el ultraderechista Renan Santos, que llegó a los estudios de televisión con dos pañales en las manos que llevaban los nombres de Flavio y Lula, a los que acusó de ser unos cobardes. Ya durante su primera intervención los denominó “criminales” y aseguró que esta decisión era una “falta de respeto a todos los brasileños". "Viven peleándose por Internet (...), pero son cobardes. No vinieron porque no tienen el coraje para hablar de los crímenes que cometieron", afirmó.La campaña electoral de las elecciones brasileñas, que se celebrarán el próximo 2 de octubre, comenzó el pasado domingo 16 de agosto. A sus 80 años, Lula ha conseguido que la mayor parte de las agrupaciones y partidos de izquierda se hayan unido en una coalición para apoyarlo como candidato, a diferencia de la fragmentación que vive la derecha y extrema derecha brasileña. Además de Lula y Bolsonaro, la primera vuelta tendrá 11 candidatos más, aunque ninguno de ellos llega al 5% de intención de voto, según la encuesta realizada por Quaest.Lula ha conseguido que la mayor parte de las agrupaciones y partidos de izquierda se hayan unido en una coalición para apoyarlo, a diferencia de la fragmentación que vive la derecha y extrema derecha brasileñaPor tanto, el balotaje entre Lula y Bolsonaro se da por hecho en Brasil. Según los sondeos publicados el pasado viernes por la encuestadora Datafolha, Lula lidera con un 39% de intención de voto en primera vuelta frente al 32% de Bolsonaro. Muy lejos ambos de ese 50% necesario para ganar en primera vuelta, habrá que ver cómo se reparten los votos en el balotaje. Según Datafolha, en una hipotética segunda vuelta Lula obtendría el 47% de los votos y Bolsonaro el 43%, mientras que un 9% votaría en blanco o nulo y un 2% dice no tenerlo claro. Una cifra que, pese a dar la victoria a Lula, está en el límite del margen de error y el empate técnico que dan las encuestas.Un nuevo ‘Lula vs Bolsonaro’Las diferencias en la campaña electoral de ambos han sido notables desde el día uno. Por un lado, el actual presidente brasileño ha querido ensalzar sus logros y nombrar lo menos posible a su oponente. Entre ellos está la creación de 10 millones de empleos formales, bajando los índices de pobreza y el desempleo a mínimos históricos, la ampliación de ayudas sociales para mitigar el aumento de costos como el combustible y el crecimiento de la economía.Además, sobre la seguridad, una de las principales preocupaciones de los brasileños, ha asegurado que perseguirá a los líderes de las facciones criminales. Desde Río de Janeiro destacó este pasado fin de semana la creación del Ministerio de Seguridad Pública y el despliegue de una fuerza policial especial federal para recuperar los territorios sin necesidad de perpetrar matanzas. “No vamos a matar 100 o 200. Los vamos a detener y vamos a decir: la calle es del pueblo y no de los bandidos”, aseguró.Así mismo, Lula también ha tenido estas últimas semanas que explicar su posición sobre los recientes hallazgos petroleros en suelo brasileño. “Todos saben de la polémica generada por esta exploración, pero solo ahora he sabido que estamos a una distancia de más de 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas”, dijo Lula tras visitar la embarcación desde la que se hace la perforación. “Este puede ser el pasaporte para el futuro del país. Y, cuando digo esto, no quiero decir que estoy descartando que seguiremos luchando para llegar a un día en que no necesitaremos combustibles fósiles. Aquí estamos firmes y fuertes porque esto será riqueza para la población brasileña, pero tampoco estoy diciendo que no vamos a cuidar del medioambiente”, expresó antes de insistir que tiene que ser el Estado brasileño y “no China, Rusia o Estados Unidos” el que explote sus propios recursos.Es precisamente sobre el conflicto diplomático abierto entre el Gobierno de Lula y el de Trump sobre lo que ha apoyado parte de su discurso su contrincante, Flavio Bolsonaro, que ha asegurado que Lula está endeudando Brasil por “pelear con países que están a 10.000 kilómetros de distancia”, en relación a los aranceles impuestos al país latinoamericano. Estados Unidos anunció el mes pasado que impondrá aranceles adicionales del 25% y el 12,5% sobre diferentes productos brasileños tras afirmar sin pruebas que Brasil no combate la deforestación o que tolera el trabajo esclavo. Lula respondió que aplicaría la Ley de Reciprocidad “para mostrar” que su país merece respeto. Esta misma semana ambos mandatarios conversaron de manera telefónica y, según la versión de la Presidencia de Brasil, Lula insistió al presidente estadounidense que las acusaciones eran “infundadas” y que ambos países deberían “seguir en la mesa de negociación” para evitar una ruptura total, algo que habría aceptado Washington.La presión internacional no viene solamente de Estados Unidos, sino también de América Latina, entre los que destaca por encima del resto Javier Milei, el presidente de Argentina, que no solo ha participado en actos con Bolsonaro y le ha apoyado públicamente, sino que, además, en un evento en Sao Paulo llamó a Lula “presidiario”, “ladrón” y “basura socialista”. Esto ha provocado una crisis diplomática sin precedentes entre las dos grandes potencias del Cono Sur que se ha saldado con la expulsión del embajador argentino de Brasilia y la retirada del brasileño de Buenos Aires.Para Flavio Bolsonaro esta situación en la política internacional es una debilidad de Lula, al que acusa de marginar al país. Sobre sus medidas, el ultraderechista ha prometido que va a “hacer la guerra a las bandas” y “recuperar la soberanía de Brasil tratando a PCC (Primeiro Comando da Capital), Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones terroristas”, como ya hizo Estados Unidos con estos grupos. Además, también ha adelantado que pretende achicar el Estado con un “tijeretazo” para reducir impuestos y burocracia. En sus intervenciones ha defendido a su padre, al que ha calificado de “hombre honesto” que “nunca fue una amenaza para la democracia, sino todo lo contrario, fue el último obstáculo para que el país no se convirtiera en una dictadura”.
Lula y Bolsonaro rechazan participar en el primer debate presidencial de la campaña electoral de Brasil: "Es una falta de respeto"
Las elecciones se celebrarán en octubre y todas las encuestan adelantan que habrá segunda vuelta entre Lula da Silva, que busca su cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado por golpismo.










