A simple vista eran embarcaciones supuestamente dedicadas a la pesca que navegaban frente a las costas de Manta. Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sostiene que parte de esa flota cumplía otra función: convertirse en verdaderas estaciones de servicio móviles en altamar para abastecer a lanchas rápidas cargadas con cocaína rumbo a México.La acusación forma parte de una sanción emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) contra una red integrada por ocho personas, siete empresas ecuatorianas y diez embarcaciones pesqueras. Entre los principales señalados aparecen Alfonso Mero Mero y sus hijos Edwar Alexis Mero Arcentales y Roberth Alfonso Mero Arcentales, vinculados a la empresa familiar Arcasdenoe S. A.PublicidadSegún el comunicado oficial estadounidense, la organización utilizó barcos registrados para actividades comerciales y pesqueras como plataforma logística dentro de una ruta internacional del narcotráfico que atravesaba el Pacífico oriental. El objetivo no consistía únicamente en transportar droga, sino en garantizar que otras embarcaciones pudieran recorrer miles de kilómetros sin regresar a tierra.La pieza clave del esquema era el abastecimiento. Mientras las lanchas rápidas avanzaban hacia Centroamérica y México con cargamentos de cocaína, los barcos pesqueros se desplazaban a puntos previamente coordinados para entregar combustible, alimentos e incluso asistencia médica, de acuerdo con la información divulgada por la OFAC.PublicidadPublicidadEE. UU. despliega personal de su Fuerza Aérea para operación conjunta con Ecuador en MantaEse mecanismo permitió, según la autoridad estadounidense, extender la autonomía de las embarcaciones que transportaban la droga y consolidar una cadena logística marítima con origen en las costas ecuatorianas y destino final en organizaciones criminales mexicanas.El combustible subsidiado como parte de la logística marítimaUno de los elementos más relevantes del expediente divulgado por Estados Unidos es el uso de combustible subsidiado por el Estado ecuatoriano.La OFAC sostiene que las embarcaciones adquirían combustible bajo la apariencia de desarrollar faenas pesqueras legítimas y posteriormente lo utilizaban dentro de operaciones de abastecimiento en mar abierto.La acusación describe a estos barcos como puntos de reabastecimiento dentro del corredor marítimo utilizado por las organizaciones dedicadas al tráfico internacional de cocaína.El documento señala que estas embarcaciones permanecían en zonas estratégicas del Pacífico oriental, donde realizaban encuentros coordinados con lanchas motoras que trasladaban los cargamentos ilícitos hacia el norte. Allí entregaban combustible, víveres y otros suministros necesarios para continuar la navegación.La OFAC atribuye esta estructura logística a una organización con base en Ecuador y sostiene que su operación permitió movilizar miles de kilogramos de cocaína mediante rutas marítimas que conectaban Sudamérica con México, antes de que la droga ingresara posteriormente al mercado estadounidense.PublicidadEmpresa familiar bajo sanciónEn el centro de la investigación financiera aparece Arcasdenoe S. A., una compañía ecuatoriana vinculada por la OFAC a la operación de varias embarcaciones pesqueras identificadas dentro de la red sancionada.Estados Unidos determinó que la empresa se encontraba bajo la propiedad, dirección o control de Alfonso Mero Mero y Edwar Alexis Mero Arcentales, por lo que incluyó a la compañía en las designaciones realizadas bajo la Orden Ejecutiva 14059.La estructura descrita por la OFAC presenta a la empresa como una supuesta plataforma comercial desde la cual operaba una parte importante de la flota. Entre los bienes bloqueados aparecen ocho embarcaciones vinculadas al clan Mero y otras dos relacionadas con otro operador identificado en la misma red logística. El bloqueo financiero impide realizar transacciones con esos activos dentro de la jurisdicción estadounidense.Las sanciones de la OFAC constituyen medidas administrativas y financieras del Gobierno de Estados Unidos. El domingo pasado, el ministro del Interior, John Reimberg, aseguró que las recientes sanciones anunciadas por Estados Unidos corresponden a un primer grupo identificado y anticipó nuevas acciones.“Es parte del primer grupo; se vendrán muchos más”, afirmó Reimberg.Además, explicó que las autoridades ecuatorianas han recopilado información sobre estas redes y que los datos obtenidos son procesados para el trabajo coordinado dentro y fuera del país.“Hemos venido trabajando en levantar la información. Esto siempre se transforma en paquetes para las autoridades, para la Policía, para las Fuerzas Armadas, para las fuerzas internacionales que están trabajando con nosotros”, indicó.Tesoro de EE. UU. sanciona a 15 objetivos en Ecuador y bloquea 10 barcos presuntamente ligados al narcotráficoAlfonso Mero y la jerarquía del clan familiarEl comunicado identifica a Alfonso Mero Mero como el principal dirigente de la estructura familiar. Según la OFAC, él dirigía una red dedicada al contrabando marítimo de cocaína y coordinaba la logística necesaria para abastecer embarcaciones que navegaban hacia México.Bajo su interés financiero quedaron identificadas dos embarcaciones: Arca de Noé IV, conocida también como Arca IV, y Rey de Arca, registrada como Rey. Ambas forman parte de los diez bienes marítimos incluidos en el listado de activos bloqueados por Estados Unidos.La investigación también incorpora a sus hijos como integrantes de la organización. Edwar Alexis Mero Arcentales aparece señalado por participar en operaciones de transporte de cocaína y por mantener coordinación directa con Los Choneros, de acuerdo con la información publicada por la OFAC.Edwar figura con interés sobre cinco embarcaciones: Todos Vuelven, Arca de Noé III Jr., Arca de Noé V, Conquista y Siempre Mi Arca. Además, comparte interés financiero en la embarcación Arca de Noé III junto con su hermano.Por su parte, Roberth Alfonso Mero Arcentales aparece vinculado por la OFAC a las actividades de abastecimiento logístico y transporte marítimo de cocaína. El documento le atribuye participación en la estructura familiar y lo relaciona con la propiedad compartida de Arca de Noé III.Las diez embarcaciones que quedaron bloqueadasLa lista de bienes sancionados permite dimensionar el tamaño de la flota identificada por Estados Unidos. Ocho embarcaciones quedaron relacionadas con miembros del clan Mero y dos con otro operador de la red de abastecimiento marítimo.Las embarcaciones vinculadas al interés de Alfonso Mero Mero fueron Arca IV y Rey. Mientras tanto, Edwar Mero Arcentales quedó asociado con Todos Vuelven, Arca III Jr., Arca V, Conquista y Siempre.Los hermanos Edwar y Roberth compartían interés por Arca III, según la documentación estadounidense. A ese listado se suman Costa Marlin y Solo Es Mejor, embarcaciones vinculadas por la OFAC a Jimmy Leónidas Alarcón Holguín.El bloqueo incluye los intereses patrimoniales de esas embarcaciones dentro de la jurisdicción estadounidense.Los antecedentes en Manabí y el contraste con la investigación estadounidenseAntes de las sanciones internacionales, varios de los nombres mencionados ya habían aparecido en procesos judiciales o civiles en Manabí, aunque por hechos distintos y sin relación directa demostrada con el expediente de la OFAC.Edwar Alexis Mero Arcentales y Arcasdenoe S. A. figuraron como demandados en un proceso civil relacionado con una deuda por cartones en Montecristi, según datos de la Fiscalía. Ese antecedente corresponde a una controversia comercial y constituye un proceso independiente de las acusaciones formuladas posteriormente por Estados Unidos.En el caso de Roberth Alfonso Mero Arcentales, el archivo menciona que anteriormente fue investigado en Portoviejo por un presunto delito relacionado con falsedad de certificados médicos. Ataques contra barcos pesqueros en Ecuador habrían sido una operación secreta de la CIA, según The Washington PostTambién aparece Jimmy Leónidas Alarcón Holguín, quien años atrás enfrentó una investigación en Manta dentro de una causa de violencia de género que terminó archivada definitivamente en enero de 2021, según información de la Fiscalía.Estos procesos locales no constituyen pruebas del narcotráfico investigado por Estados Unidos ni forman parte de la sanción financiera. Los operadores que conectaban la ruta con Los Choneros y Los LobosAdemás del grupo familiar Mero, el Departamento del Tesoro identificó a otros operadores marítimos que habrían cumplido funciones estratégicas dentro de la misma red.Uno de ellos es Julio Javier Mero Franco, señalado por supuestamente coordinar embarcaciones pesqueras alineadas con Los Choneros y por organizar el traslado de aproximadamente entre 30 y 40 toneladas de cocaína al mes desde Ecuador hacia Centroamérica y México, según la OFAC.El documento también menciona a Milton Edixon Martínez Mendoza, a quien atribuye apoyo logístico tanto a Los Choneros como a Los Lobos, mediante la coordinación de embarcaciones rápidas que transportaban miles de kilogramos de droga a territorio mexicano.Otro nombre incluido es Jhonny Francisco Vera Laz, identificado por actuar bajo la dirección o representación de Julio Mero Franco dentro de las operaciones marítimas descritas por las autoridades estadounidenses. Todos fueron incorporados en las sanciones financieras anunciadas por Washington.Una ruta marítima que terminaba en MéxicoLa investigación estadounidense sitúa el origen de esta red en las cercanías de Manta, desde donde las embarcaciones pesqueras navegaban hacia el Pacífico oriental para encontrarse con lanchas rápidas que transportaban cocaína.Según la OFAC, esas lanchas continuaban su recorrido hasta México, donde organizaciones como el cartel de Sinaloa y el cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) recibían los cargamentos antes de introducirlos en Estados Unidos.El comunicado también contextualiza estas sanciones dentro de la operación Pacific Viper, una campaña liderada por la Guardia Costera estadounidense desde agosto de 2025 para combatir las rutas marítimas del narcotráfico en el Pacífico oriental.Hasta junio de 2026, esa operación había permitido la incautación de más de 112 toneladas de cocaína, según las cifras divulgadas por las autoridades estadounidenses, mientras la OFAC avanzó paralelamente con el bloqueo financiero de personas, empresas y embarcaciones vinculadas, de acuerdo con su investigación, a esa compleja red logística marítima. 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