Hace 18 años que el Boeing 747 de carga de Pronair permanece retenido en el aeropuerto de Manises. Un avión que no pasa desapercibido para los viajeros al mezclar los colores fucsia, blanco y dorado en las letras. Ahora, después de tantos años, será sacado a subasta pública, pero con muchos detalles por confirmar en una historia que no parece tener fin.Hasta el momento, Aena mantiene abierto el procedimiento para sacar del aeropuerto de Valencia el antiguo Jumbo creado por un empresario murciano, más concretamente de Yecla, llamado Isidoro Romero. Desde 2008 retiene el vehículo debido a impagos de la compañía que mantiene la propiedad de la aeronave. Así, según informaciones del medio local murciano La Verdad, la propia gestoría ha confirmado "que el aparato continúa en Manises, a la espera de que se realicen los trámites para subastarlo, ya que no ha sido pagada una deuda que se arrastra desde hace casi 20 años".

La propia Aena explicó al medio que "la subasta todavía forma parte de un procedimiento administrativo en marcha". De esta manera, aún no tiene una venta ya convocada con fecha, precio de salida y pliego cerrado. Aún habrá que esperar para eso.El avión quedó en estado de abandono en 2024En su momento, la gestora aeroportuaria trató, siguiendo los protocolos de actuación sobre aeronaves abandonadas, de contactar con el propietario para exigirle la retirada y saldar las deudas que arrastraba. Este primer paso no tuvo éxito y a partir de ahí comenzó el procedimiento previsto por la Ley de Navegación Aérea para considerarlo legalmente como avión abandonado.En 2024, el BOE publicó tres anuncios oficiales durante 2024 advirtiendo de que, pasado un año sin reclamación, se presumiría legalmente el abandono del avión. Una situación que permite avanzar el trámite para sacarlo a subasta pública.Una historia de fracaso tras la crisis de 2008Pronair fue fundado por el empresario yeclano Isidoro Romero en la prosperidad económica que vivió el país a principios de siglo, antes de la crisis del ladrillo. Cuando Isidoro Romero vendió su constructora adivinando el futuro que tenía la vivienda, comenzó a invertir en vuelos de transporte de mercancías entre España y varios países, como a China.Así, el avión de carga que en la actualidad está abandonado fue el gran salto ambicioso que manejó. Sin embargo, el proyecto no duró mucho tiempo. La crisis financiera, los costes del combustible y las dificultades del negocio aéreo golpearon a un proyecto que terminó por desaparecer.Hoy no se sabe si su estado aún es rescatable para que pueda seguir volando o si ya es únicamente chatarra debido a la inutilización y nulo cuidado durante tantos años. Aun así, ya ha habido solicitudes para que el avión sea cedido a instituciones culturales o a universidades de la Comunitat Valenciana como una pieza de museo observable a todo el público o como ejemplar para el estudio aeronáutico.