Oaxaca de Juárez.— Desde hace 30 años, los habitantes de la comunidad de La Ventanilla han preservado y protegido uno de los santuarios de cocodrilos que existen en las costas de Oaxaca, y con científicos y especialistas crearon un modelo de turismo biocultural sustentable y de conservación. Con su trabajo comunitario, esta población del municipio de Santa María Tonameca protege no sólo a estos animales, también a su hábitat que alberga a cientos de especies de flora y fauna. José Ernesto Ruiz, del Centro de Formación Ambiental Pitao Peeche, explica que este modelo nace a partir de la veda de la tortuga y representa un proceso en el que las comunidades pasaron de ser depredadoras de las tortugas y cocodrilos como principal actividad económica, a ser conservadoras. Lee también Congreso de Chiapas elige a Marcela Castillo Atristain como presidenta de la Mesa Directiva; sustituye a Alejandra GómezA finales de 1960, entre tres y cinco familias de Santa María Tonameca se asentaron en La Ventanilla para dedicarse a la siembra de maíz y frijol, actividad que complementaban con la pesca, la venta de huevos de tortuga y la caza. Desde entonces, existía un rastro de una empresa española que compraba las tortugas y cocodrilos con el fin de exportar sus pieles y carnes a mercados como Japón, Estados Unidos y Europa. Y por muchos años, fue la principal fuente de empleo en la región. [Publicidad]“Si no tenías cómo sobrevivir, tenías que trabajar de jornalero y ganabas 10 pesos, 20 pesos al día, ¿para qué te servía?; sin embargo, si encontrabas cuatro nidos de huevos de tortuga y los vendías, que ya estaba más o menos a 100 pesos el ciento, ya sacabas 400 pesos en una noche”, cuenta Agustín Reyes, de la Sociedad Cooperativa de Servicios Ecoturísticos de La Ventanilla. Lee también Imputan a niñera por muerte de niña de 1 año en Guaymas, Sonora; menor cayó a una albercaEl 31 de mayo de 1990, el gobierno federal decretó una veda total que prohibía la explotación de las tortugas y cocodrilos. Esto causó un impacto económico entre la población, porque era su principal fuente de ingresos. Una de las soluciones que encontraron fue la de ofrecer servicios como paseos a los visitantes o turistas, palapas y restaurantes. [Publicidad]Así, en 1997 la comunidad se constituyó formalmente en una cooperativa de servicios turísticos, con seis miembros de la población. “El reto era, si tú fuiste saqueador, hoy vas a convencer a la gente que vamos a proteger”, apunta Agustín Reyes Sánchez. Sol Guerrero Ortiz, subcoordinadora de la autoridad científica de la Convención Internacional que Regula el Comercio Internacional de México en la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), sostiene que el trabajo realizado en La Ventanilla es la valoración de los recursos y este cambio ocurrió a través de reconocer el valor intrínseco de las especies, generar un valor cultural y económico. Lee también Reúne Ismael Burgueño a más de 10 mil personas en Tijuana; plantea fortalecer a Morena en Baja California[Publicidad]“Cuando hablamos de sustentabilidad es asegurarnos que el aprovechamiento que se hace no impacte negativamente a las poblaciones, respetando mucho los niveles naturales de repoblación de cada especie”, dice. Aun con el trabajo comunitario, los cocodrilos están bajo amenaza, pero no por la caza, como en la década de los años 70, sino por la pérdida de hábitat. Especialistas señalan que al año nacen entre 600 y 800 crías de cocodrilo