Guatemala llegará al 2027 con una oferta electoral amplia. Se encamina a la próxima contienda con 25 partidos vigentes y más de 20 comités que buscan convertirse en nuevas organizaciones políticas. La proliferación abre una pregunta: ¿nueva política o reciclaje de viejos actores?
La reciente asamblea de la agrupación política Firmes es un ejemplo de que la migración de cuadros sigue marcando las propuestas. En ella reaparecieron figuras conocidas, entre ellas el expresidente Alfonso Portillo (2000-2004) y su exesposa Evelyn Morataya, además de diputados que llegaron al Congreso con otras agrupaciones y posteriormente se separaron o fueron apartados de ellas.
Entre los integrantes de esta nueva fuerza figuran al menos ocho diputados a quienes sus votantes los eligieron por otras organizaciones en las elecciones pasadas. Algunos por Visión con Valores (Viva); otros por el partido Cabal; uno proveniente de Voluntad Oportunidad y Solidaridad (VOS), y otros que formaron parte de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Todas en común con un desgaste por divisiones internas, en algunos casos, desde comienzos de esta décima legislatura.
El caso resume una dinámica que los analistas consultados identifican como una de las características del sistema político guatemalteco: la aparición de nuevos partidos no necesariamente implica la llegada de nuevos actores.











