El presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald J. Trump (DJT), amenazó el 28 de julio de 2026 con lanzar ataques de gran envergadura contra la red energética y las infraestructuras nacionales de Irán si no se reabría el estrecho de Ormuz.Irán advirtió entonces a los países del Golfo Pérsico que cualquier ataque estadounidense provocaría una represalia inmediata de Teherán contra instalaciones energéticas, plantas desalinizadoras y redes de transporte críticas para muchos de ellos.
Dichas monarquías pusieron en marcha un esfuerzo diplomático para evitar una nueva escalada y el príncipe heredero de Arabia Saudí (RAS), Mohammed bin Salman (MBS), y funcionarios de Catar presionaron a Washington para que contuviera la operación militar.
DJT anunció el 2 de agosto de 2026 que pospondría los ataques durante cinco días para permitir una solución diplomática y más tarde confirmó que los había cancelado "siempre que se pudiera llegar rápidamente a un acuerdo".
Jerusalén piensa que DJT no sabe interpretar las intenciones de Irán, que los saudíes no saben interpretar a DJT, aunque conocen muy bien a Irán, y que los asesores de defensa estadounidenses no saben dibujarle a DJT un camino claro para salir de este laberinto.






