OpiniónLos gustos personales no se les imponen a los demás, así como las creencias tampoco. Es uno de los pilares de la civilización. Lo demás es barbarie.PROFESORA DE ESCRITURA CREATIVA, COLUMNISTA Y ESCRITORA23.08.2026 23:15 Actualizado: 23.08.2026 23:15 No soy supersticiosa, pero vi con recelo cómo un terremoto de escala 7,4 tuvo lugar horas después de comenzar el gobierno de la Patria Milagro. ¿Una simple coincidencia de esas que siempre buscamos quienes nos dedicamos a contar historias? ¿Una casualidad? ¿Un designio del destino?Como quien dice, yo no creo en brujas, pero que las hay, las hay. Somos un país agorero. El padre Chucho dijo que la Casa de Nariño está embrujada, Gustavo Petro lo reforzó diciendo que la gente envejece más rápido después de permanecer ahí. Escuché el cuento de un cuadro rezado en Palacio, según el cual oficina donde lo cuelgan, oficina en la que sus funcionarios caen enfermos. Además, dicen los rumores que la razón por la que De La Espriella se niega a habitar el lugar es por el mal yuyo que trae saber que su predecesor salió con una familia rota y divorciado. Jesús.En lo personal, me gustan las supercherías, la gente fetichista y los cuentos de brujas y espantos, tanto como los de monjas y virgencitas. Pero me gustan como me gustan los manimotos, el agua con gas, el chontaduro con miel y el mango biche con sal. Es decir, me gustan sin necesitar que todo el mundo coma lo mismo que yo y lo disfrute de la misma forma. No soy una consumidora dogmática de chontaduro, mejor dicho.Y pienso que el peligro surge cuando esas creencias, apetencias o ideas íntimas pasan a un plano universal y totalizante. En un Estado laico está tan mal, resulta tan arbitrario y abusivo, forzar a la gente a comer chontaduro como aparecerse en un acto público con la virgen en la mano pregonándola como “la virgen anticomunista” tal como hizo en su momento la ahora ministra de Cultura, Paola Holguín.Pero, a diferencia del inocuo acto de consumir lo que a uno le guste, la religiosidad proyecta ideas sobre la sociedad y sus modos de vida. Es así como ya hemos visto que profesionales de la más alta capacidad técnica como Carlos Sepúlveda habrían visto revocado el nombramiento que les hicieron por su inclinación sexual. O eso parece. También hemos tenido que escuchar a la ministra de Educación, Viviane Morales, hablando sobre la evidencia de los efectos de la llamada ideología de género en la formación escolar, esto dicho sin ningún tipo de pruebas ni evidencias.Esta religión utilitaria que profesa el Gobierno no es la de quienes buscamos espiritualidad y sentido, es la de quienes buscan prohibir otras formas de amar, otras formas de entender la familia, otras formas de habitar este mundo¿Porque quién dijo que la “Patria Milagro” habría de basarse en estudios, en hechos verídicos y en casos probables? Justamente, la fe se basa en la creencia, personal, de alguna manera arbitraria, no en evidencia alguna. Tuvimos que ver la imagen de unos alcaldes rezando, y de una reunión “espiritual” de gabinete donde los funcionarios oran de rodillas. Esto está mal, absurdo tener que decirlo, porque se está usando una plataforma pública, de gobierno, para difundir creencias de índole personal que, por Constitución, en un Estado laico como el nuestro, están negando la separación entre religión y poder político que nos define como nación.A quienes se sienten ofendidos porque dicen que no hay nada de malo en que los funcionarios tengan creencias y las expresen en actos públicos, quiero decirles que lo malo es que eso no va solo. Eso va acompañado del revocamiento y la cancelación de derechos conquistados a fuerza de una batalla incansable por el reconocimiento de las libertades individuales. Y es que esta religión utilitaria que profesa el Gobierno no es la de quienes buscamos espiritualidad y sentido, es la de quienes buscan prohibir otras formas de amar, otras formas de entender la familia, otras formas de habitar este mundo. Esta lógica oscurantista y retrógrada me hace temer los peores escenarios.¿No ha sido, pues, una conquista en Occidente la separación de la religión y los asuntos de Estado? ¿O queremos tener al ayatola al mando de nuestro sistema político y de nuestras vidas? Los gustos personales no se les imponen a los demás, así como las creencias tampoco. Ese es uno de los pilares de la civilización. Lo demás es barbarie.MELBA ESCOBAREn X: @melbaes Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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