El otrora multimillonario Hui Ka Yan, fundador de China Evergrande y quien llegó a ser la persona más rica de Asia, fue condenado a cadena perpetua la semana pasada por un tribunal chino, pero su sentencia no pone fin a una crisis inmobiliaria que lleva seis años y que continúa afectando a millones de hogares y al crecimiento de la segunda economía más grande del mundo.

El colapso del sector inmobiliario sigue siendo un lastre para la economía china, mientras que el descenso de las ventas y de la construcción de propiedades se acelera.

Millones de viviendas parcialmente construidas permanecen abandonadas en toda China, la recuperación de los precios de las viviendas nuevas en ciudades como Beijing y Shanghái se estancó y las ventas de terrenos continúan en descenso.

En las ciudades más pequeñas del interior, los precios de las viviendas de segunda mano bajaron casi 25% respecto de los niveles de 2020, lo que frena el consumo.

La economía china creció 4,3% en los tres meses hasta junio respecto del mismo trimestre del año anterior, el ritmo más lento en más de tres años.