OpiniónBogotá será inteligente cuando la tecnología permita que sus instituciones funcionen mejor y sus servicios sean más sencillos para el ciudadano.La ciudad debe pensar en una estrategia integral de ciudad inteligente. Foto: IDT23.08.2026 22:01 Actualizado: 23.08.2026 22:01
La semana pasada tuvo lugar en el Concejo un foro para discutir la reforma tributaria presentada por la administración distrital. Se habló de sus alcances y de las posibilidades que abriría para la ciudad, así como del nuevo esquema para financiar la modernización del alumbrado público. LEA TAMBIÉN Pero hubo un asunto que, paradójicamente, ocupó mucho menos espacio del que debería: ¿qué significa realmente convertir a Bogotá en una ciudad inteligente?No es un tema menor. El concepto hace parte del nombre mismo del proyecto y se ha convertido en uno de los argumentos para justificar su aprobación. Proyecto de alumbrado público inteligente en Bogotá Foto:ETBLa modernización del alumbrado y la posibilidad de incorporar sensores se presentan como una puerta de entrada hacia una Bogotá más inteligente. Sin embargo, entre disponer de esa infraestructura y transformar la manera en que funciona una ciudad existe una distancia enorme.Una ciudad no se vuelve inteligente porque tenga postes conectados. Una smart city utiliza tecnología y datos para resolver problemas concretos de la gente y mejorar la capacidad de sus instituciones. Proyecto de alumbrado público inteligente en Bogotá Foto:ETBPor eso, el punto de partida debería ser identificar las principales brechas de Bogotá y establecer dónde la tecnología puede generar mayor valor. En la propuesta ocurre algo distinto: se parte de una infraestructura y después se plantean los posibles usos.Ahí está uno de sus principales vacíos. No resulta clara la visión integral de ciudad inteligente que se pretende impulsar ni cómo esta inversión se articula con las necesidades tecnológicas de otros sectores. Bogotá ya cuenta con una Política Pública de Territorio Inteligente. Las cámaras son monitoreadas las 24 horas del día. Foto:Secretaría de Seguridad de BogotáLa discusión debería permitir establecer qué tan lejos estamos de sus objetivos y cuáles son las prioridades para avanzar.La seguridad deja una lección importante. Bogotá ya adquirió cámaras con capacidades de reconocimiento facial para TransMilenio, que encontraron dificultades para utilizar plenamente esa función porque no estaban resueltas las condiciones necesarias para su operación. Comprar tecnología no garantiza tener una solución. Una cámara puede funcionar perfectamente y aportar poco si detrás no existe una arquitectura institucional que permita aprovechar su información.Ya son más de 13.000 cámaras de seguridad conectadas al sistema de video vigilancia de la ciudad. Foto:Secretaría de Seguridad de BogotáEn movilidad ocurre algo parecido. Bogotá ha avanzado en pagos digitales, pero millones de usuarios siguen dependiendo principalmente de una tarjeta TuLlave para ingresar al transporte público. Una ciudad inteligente debería lograr que la tecnología simplifique esa experiencia y facilite la integración de los distintos servicios. La innovación debería eliminarle complejidad al ciudadano, no trasladársela.También están los residuos sólidos. La tecnología podría ayudar a anticipar puntos críticos de basura y hacer más eficiente la recolección. Se pueden anticipar puntos críticos de basura y hacer más eficiente la recolección. Foto:MILTON DÍAZ- EL TIEMPOPodría mejorar la trazabilidad del aprovechamiento e integrar mejor a los recicladores de oficio. Son problemas cotidianos en los que los datos pueden producir resultados mucho más visibles para la ciudadanía.Pero quizás la mayor brecha está en algo menos atractivo que hablar de sensores. La verdadera inteligencia está en conectar los sistemas. De poco sirve producir millones de datos si las plataformas de las entidades no pueden conversar entre sí. Bogotá podría terminar con miles de dispositivos inteligentes y continuar tomando decisiones con información fragmentada.Por eso, la interoperabilidad debería ocupar un lugar central. También debería estar claro quién administrará los datos y quién asumirá los costos de mantener esa infraestructura. La tecnología requiere actualización permanente y protección frente a ataques. Además, inevitablemente queda obsoleta. LEA TAMBIÉN Modernizar el alumbrado puede ser una buena decisión y aprovechar los postes para incorporar nuevas capacidades puede abrir oportunidades. Lo que no debería hacerse es confundir esa infraestructura con una estrategia integral de ciudad inteligente.Bogotá será inteligente cuando la tecnología permita que sus instituciones funcionen mejor y sus servicios sean más sencillos para el ciudadano. Cuando los datos permitan anticipar problemas y las entidades puedan compartir información para responder mejor.OMAR ORÓSTEGUIDirector del GovLab de la Universidad de La Sabana Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








