Noticia Exclusivo suscriptores Un análisis de Bogotá Cómo Vamos revela que, mientras sicariato baja, los crímenes por riñas, consumo de alcohol e intolerancia intrafamiliar suben.Lugar donde se registró la riña entre hinchas de Nacional y Junior que dejó dos personas muertas en Bogotá. Foto: Policía Metropolitana de BogotáEDITOR DE BOGOTÁ23.08.2026 22:18 Actualizado: 23.08.2026 22:18
Las dinámicas de la seguridad en Bogotá están experimentando un giro. Aunque los ciudadanos suelen asociar la violencia letal con bandas criminales y el sicariato, las cifras del primer semestre de 2026 revelan que el mapa del delito en la capital está sufriendo una transformación: la violencia instrumental cede espacio, mientras que la intolerancia, las riñas en vía pública y los conflictos en los hogares ganan protagonismo. LEA TAMBIÉN De hecho, entre los delitos de alto impacto, la violencia intrafamiliar y las lesiones personales vienen mostrando un constante incremento y son los únicos en los que la ciudad no ha logrado reducciones desde meses atrás. En el periodo de enero a junio de 2026, la violencia intrafamiliar subió 26,1 por ciento (26.789 casos) frente al mismo lapso del año anterior y alcanza un máximo histórico desde 2022. Y las lesiones personales y riñas aumentaron 20,3 por ciento (10.918 casos). Homicidios por sicariato van a la baja en la ciudad. Foto:Simulación IAPor el contrario, según BCV, los homicidios y la violencia letal tienen una reducción del 7,3 por ciento en el primer semestre. Mientras la modalidad con armas de fuego cayó un 23,6 por ciento, aumentó un 37,9 por ciento con armas cortopunzantes. Al analizar las cifras de los delitos de alto impacto, Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos (BCV), advierte que la hipótesis preliminar es que el comportamiento de los indicadores está cambiando. Bogotá Cómo Vamos revela una transformación en los indicadores. Foto:archivo el tiempo"Vemos un cambio en el comportamiento de los indicadores de impacto. Por un lado, se está reduciendo el homicidio instrumental —el relacionado con el sicariato y de economías ilegales—, lo cual se refleja en una disminución del uso de armas de fuego durante el primer semestre entre 2025 y 2026", afirma. Por otro lado, está la violencia homicida vinculada a contextos de convivencia, la cual registra una tendencia opuesta. Esta dinámica coincide con el incremento del uso de armas cortopunzantes, asociadas a riñas o consumo problemático de alcohol; asimismo, las lesiones personales y la violencia intrafamiliar continúan al alza. Riña en el centro de Bogotá Foto:Policía MebogHistóricamente, la violencia homicida en Bogotá ha mantenido una distribución relativamente estable en tres grandes categorías, según Mariño. El homicidio instrumental representa aproximadamente el 50 por ciento de los casos, asociado a disputas territoriales, narcotráfico y sicariato con armas de fuego; la violencia de convivencia, por su parte, concentra cerca del 40 por ciento de los homicidios, motivada por intolerancia, riñas y discusiones familiares, y el hurto en general equivale al 10 por ciento restante de los casos fatales. Si bien el homicidio instrumental ha venido disminuyendo históricamente, sigue representando la mayor proporción. Cayeron las bandas 'Perseo' y 'La Esperanza' en Bogotá Foto:Policía MebogSin embargo, la visibilidad de los crímenes de convivencia ha aumentado y plantea un desafío inédito para la Administración distrital. Al ser consultado sobre la transformación de la violencia, Omar Oróstegui, director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de la Sabana, dice que "es muy posible que estemos viendo una transformación de la violencia", pero considera que también se puede estar presentando "una mezcla entre cambios reales en las formas de violencia y una mayor capacidad para detectar fenómenos que antes quedaban ocultos". Uno de los principales cuellos de botella para las autoridades al enfrentar los delitos por convivencia y la violencia intrafamiliar, según BCV, radica en los límites de la intervención institucional.La violencia intrafamiliar en Bogotá no cede. Foto:Suministrada.Mientras para controlar la violencia en el espacio público o en los establecimientos nocturnos se cuenta con mecanismos directos, para intervenir en el ámbito privado (dentro de los hogares) es más complejo. "A la política pública se le hace mucho más difícil llegar al interior de los hogares. Una cosa es controlar el espacio público, que tiene un doliente claro, y otra muy diferente es controlar lo que pasa en una vivienda o en un establecimiento privado, donde la fuerza pública o los gestores no pueden ingresar, salvo en contadas excepciones", explica el director de Bogotá Cómo Vamos. A esta limitación se suma la complejidad de medir estos delitos. Mientras que el homicidio es un indicador 100 por ciento objetivo, ya que no depende de una denuncia, en la violencia intrafamiliar y las lesiones personales existe un subregistro histórico y dependen de que se denuncie, por lo cual no hay certeza de si creció el fenómeno o mejoró la cultura de la denuncia. El delito tiene un subregistro histórico. Foto:Santiago SaldarriagaLa tasa general de denuncia, explica Mariño, suele ubicarse por debajo del 50 por ciento, influenciada por factores como el miedo a la revictimización o la presencia del agresor en el momento de responder encuestas o acudir a las autoridades. Oróstegui, por su parte, piensa que es "preocupante que las políticas públicas no han logrado revertir tendencias como la violencia intrafamiliar y las lesiones personales" y advierte que hay "un punto ciego enorme frente a otras violencias" que no necesariamente dejan una lesión física, como la violencia psicológica, verbal, sexual, el acoso, las amenazas, hasta la violencia digital. "Muchas de estas situaciones ocurren en los hogares y en el espacio público, y siguen estando subregistradas", insistió. LEA TAMBIÉN Los grandes detonantes Al analizar las causas de la transformación de la violencia, el consumo problemático de alcohol aparece como el principal catalizador de los actos violentos. Los picos de denuncias por riñas y lesiones coinciden de manera directa con los fines de semana (madrugadas de sábado y domingo) y fechas de alta concurrencia social, como diciembre, Halloween, Amor y Amistad o el Día de la Madre. Operativos de la Policía durante fin de semana del Día de la Madre. Foto:Policía Metropolitana de CaliLa impulsividad de las personas también juega un papel determinante, y por eso muchos de los episodios que terminan en tragedia ocurren en cuestión de segundos. Mariño enfatiza que estas situaciones responden a reacciones en momentos de alteración: "Esa violencia pasa en los primeros 10 segundos donde la persona no pensó... y se dañó la vida por meter un puntazo o un tiro en la calentura del momento". Frente a un escenario donde la presencia policial resulta insuficiente para resolver conflictos interpersonales, la respuesta requiere un enfoque integral y de largo plazo centrado en dos pilares, de acuerdo con el director de BCV. Riña con cuchillos en Bogotá Foto:Redes socialesUno es el acceso a la justicia y la resolución alternativa de conflictos; para eso se deben fortalecer las casas de justicia y la red de conciliadores en equidad y en derecho, a fin de ofrecer a los ciudadanos herramientas institucionales rápidas que eviten que una querella escale a las vías de hecho. El otro es la educación y la cultura ciudadana. En este aspecto se requiere restaurar e intensificar programas pedagógicos de autorregulación (como la estrategia 'Cuenta hasta 10', lanzada en 2017 por la Secretaría de Seguridad y que buscaba enseñar a los jóvenes a manejar sus emociones y evitar la violencia o el delito) en colegios, comunidades de riesgo y en el sistema penitenciario, garantizando que trasciendan los periodos de gobierno. Como los cambios culturales son de largo plazo y la capacidad se puede ver desbordada en una ciudad tan grande como Bogotá, para Felipe Mariño el reto es proponer acciones hoy que garanticen mejores resultados en el futuro, con recomendaciones técnicas que los próximos gobiernos distritales mantengan en el tiempo. Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos. Foto:EL TIEMPO"Allí radica el valor de organizaciones como Bogotá Cómo Vamos y de los medios de comunicación: identificar intervenciones efectivas que trasciendan los periodos de gobierno y recomendar su continuidad técnica a los próximos alcaldes", concluyó. GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáEn X: @guirei24 Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








