Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, hubo empresarios de la construcci�n que recibieron amenazas por contratar trabajadores inmigrantes, muchas veces en situaci�n irregular. El empleo escaseaba y los de fuera eran percibidos como una amenaza. Y es que en el sector que durante a�os hab�a sido el motor econ�mico de Espa�a menguaban cada d�a los puestos de trabajo. Hoy, la construcci�n brilla con la tasa de empleo m�s s�lida desde antes del coronavirus y, aunque casi el 36% de los ocupados ya son extranjeros, su presencia m�s que incomodar se celebra.Quiz�s porque el primer sorpasso de mano de obra extranjera se ha dado en el escal�n m�s bajo -y m�s precario- del andamio. Espa�a tiene ya casi 11.000 peones de obra for�neos m�s que espa�oles, seg�n cifras de Randstad del primer trimestre, que evidencian que el 52,6% del total de ocupados en esa categor�a son extranjeros. La balanza se ha dado la vuelta en poco tiempo, pues justo antes de la pandemia los espa�oles a�n aventajaban a los extranjeros en m�s de 33.500 peones.Los datos son contundentes. La construcci�n ha perdido 22.711 trabajadores espa�oles desde 2019 y, en paralelo, ha incorporado 238.451 nuevos ocupados extranjeros (incluyendo doble nacionalidad). Seg�n la cifra de marzo, �ltima disponible, la mano de obra for�nea representa ya uno de cada tres trabajadores en este sector. Por el momento, los espa�oles son minor�a �nicamente en el caso de los peones, pero pierden terreno a pasos agigantados en varias categor�as m�s.En alba�iler�a, por ejemplo, la ventaja dom�stica se ha hundido. Mientras que en 2019 los espa�oles superaban en 111.000 a los for�neos, ahora esa diferencia es de apenas 18.000 efectivos. Los alba�iles extranjeros han escalado m�s de 16 puntos porcentuales en apenas siete a�os y ya rozan el 48% del total.Que el inmigrante viene a quitar el trabajo es un mantra que retumba m�s fuerte en tiempos convulsos, pero la realidad es tozuda: las cifras evidencian una dependencia estructural del ladrillo espa�ol de la mano de obra inmigrante. Primero, para cubrir una demanda disparada por la crisis nacional de vivienda. Segundo, para compensar las jubilaciones y el creciente desinter�s de los j�venes espa�oles por esta rama. La dependencia es tal que ya son las propias empresas las que cruzan un oc�ano en busca de personal.�Tengo 44 a�os y soy el d�cimo m�s joven de una empresa de 180 personas, por debajo de los 30 a�os solo tenemos dos trabajadores�, cuenta Jos� �lvarez, jefe de obra de Ingesnor, compa��a de encofrado con sede en Asturias y 15 a�os de historia. �Al principio, m�s del 80% de la plantilla �ramos asturianos, pero hay un goteo de jubilaciones todos los a�os y aqu� no hay relevo�, relata.La demanda tur�stica y residencial se ha multiplicado en Asturias, en parte, porque ha emergido como refugio clim�tico frente al calor extremo de otras zonas del pa�s. Desbordados por el boom de encargos, decidieron cruzar el Atl�ntico. �La idea surgi� de un reportaje de la tele. Volamos a Lima porque Per� es un pa�s s�smico donde los edificios llevan much�simo hormig�n y la gente viene con la lecci�n aprendida�, explica.En ese primer viaje ficharon a 25 personas. Lo hicieron de la mano de Grupo Talento, una consultora especializada en reclutar profesionales en el extranjero, que gestion� por ellos toda la documentaci�n. Ingesnor, por su parte, coste� los billetes y, una vez en Espa�a, ayud� a los trabajadores a acceder a una vivienda. Aunque completar el proceso llev� m�s de medio a�o, el experimento fue un �xito, tanto que la empresa ha integrado este puente a�reo como una palanca m�s para atajar el d�ficit de personal que amenazaba con frenar su maquinaria. Poco despu�s de aterrizar la primera cuadrilla, la empresa regres� a Lima. En apenas un a�o, Ingesnor ha incorporado unos 45 trabajadores peruanos con contrato indefinido y bajo el mismo convenio que el resto de su plantilla.Del pe�n al oficialLa construcci�n avanza a su mejor ritmo desde que la crisis de 2008 fren� en seco la locomotora del ladrillo. �Mucha gente que era muy buena y conoc�a el oficio se fue a sectores como el taxi o el cami�n. Algunos tienen ya 60 a�os y no quieren volver. Aunque se gane dinero, y ahora se gana, la obra es dura. En pocos a�os, un encofrador o un azulejista ganar�n m�s que un maestro o un polic�a porque casi no va a haber... Hoy los extranjeros son mayor�a entre los peones, pero es que dentro de pocos a�os lo ser�n tambi�n entre los encargados�, pronostica.El futuro que Jos� percibe a pie de obra lo empiezan a dibujar las estad�sticas, que evidencian que la diferencia entre espa�oles y extranjeros es cada vez m�s estrecha tambi�n en oficios altamente especializados.El n�mero de fontaneros espa�oles ha ca�do en picado, hasta los 57.781 frente a los 70.932 de 2019. En ese mismo periodo, el n�mero de extranjeros se ha duplicado, tras sumar m�s de 10.000 nuevos ocupados, y ya representan el 25% de todos los fontaneros de Espa�a. El n�mero de espa�oles se ha mantenido mucho m�s estable en el caso de los electricistas, pero tambi�n en esa categor�a se ha destopado la mano de obra extranjera, que ha incorporado 32.000 nuevos trabajadores desde 2019. Hoy, casi el 30% de todos los electricistas del pa�s son extranjeros, cuando antes del coronavirus no llegaban al 11%.M�s all� del sueldo, la estabilidad laboral es uno de los factores que est� atrayendo a los extranjeros a esos oficios de toda la vida. Porque, mientras que peones y alba�iles soportan las peores tasas de temporalidad de toda la construcci�n, un 39% y un 21%, respectivamente; apenas hay entre un 6 y un 8% de fontaneros y electricistas con un contrato temporal.Otra realidad, que escapa a las estad�sticas, permite deducir que la dependencia for�nea es a�n m�s aguda: la de los inmigrantes en situaci�n irregular que a�n encuentran en el ladrillo la primera (y cada vez m�s la �nica) opci�n al llegar a Espa�a. As� lo vivi� Jhon, un peruano de 43 a�os que, tras una vida trabajando de camionero, dej� su pa�s huyendo de la extorsi�n. �Tienes que pagar un cupo a personas que son delincuentes para que no te hagan da�o ni a ti ni a tu familia. Me dije que no pod�a seguir as�, uno se cansa de ser extorsionado, pero all� revelarse es arriesgarse a que te peguen un tiro�, recuerda.Lleg� a Espa�a en agosto del a�o pasado. Sin los papeles en regla, el andamio fue su opci�n. �Empec� de pe�n, era la �nico que pude conseguir. Comenzaba a primera hora de la ma�ana y acababa casi de noche. Supuestamente pagaban 50 euros diarios, pero muchas veces a final de mes iba a cobrar y me restaban d�as. Yo sab�a que los hab�a trabajado porque los apuntaba todos�. Hace unas semanas, Jhon pudo cambiar de vida tras acogerse al proceso de regularizaci�n y cambi� el andamio por una f�brica de ladrillos. �En la construcci�n no ten�a derechos, la f�brica es dura, pero ahora al menos tengo un horario�, destaca.
Relevo extranjero en el ladrillo espa�ol: m�s de la mitad de los peones de construcci�n y el 48% de los alba�iles ya son de origen inmigrante
Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, hubo empresarios de la construcci�n que recibieron amenazas por contratar trabajadores inmigrantes, muchas veces en situaci�n...







