24/08/2026 a las 01:29h.

Las cafeterías de la calle del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el corazón del barrio gubernamental de Kabul, solían poner música pop afgana a todo volumen para atraer a una multitud de funcionarios ávidos de cotilleos. Ahora no se oye música en ellas, ni en ... ningún otro sitio. Está prohibida. Los hombres se apresuran por la calle vestidos con el tradicional shalwar kameez y luciendo largas barbas. Donde antes había un colorido mural, ahora hay una consigna gigante en dari, el dialecto local del persa: «no hay más dios que Alá». Junto a ella, un hombre vestido con un uniforme de combate negro descansa en la torreta de un Humvee estadounidense capturado, acariciando una ametralladora y observando con desgana el tráfico de la hora del almuerzo.

The Economist

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